22 de julio de 2026 - 07:00

Pan de durazno hecho en sartén en 5 minutos, ideal para el café con leche de la mañana

Una preparación individual, tierna y sin horno que combina una masa sencilla con pequeños trozos de fruta.

Por su miga y su forma, el resultado se parece más a una tortita gruesa o a un pequeño bizcochuelo que a un pan tradicional. El durazno aporta humedad, aroma y sectores más tiernos, mientras que el huevo y el polvo de hornear ayudan a darle estructura y volumen.

Puede prepararse con fruta fresca o con duraznos en lata. En este último caso, es fundamental escurrirlos y secarlos ligeramente antes de incorporarlos, ya que el exceso de almíbar puede dejar el centro húmedo o sin terminar de cocinar.

Ingredientes para preparar una porción

  • 1 huevo
  • 4 cucharadas de harina común
  • 1 cucharada de leche
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 cucharada de aceite neutro o manteca derretida
  • ½ cucharadita de polvo de hornear
  • 3 cucharadas de durazno cortado en cubos pequeños
  • Unas gotas de esencia de vainilla
  • Una pizca de sal
  • Aceite o manteca para engrasar la sartén

La cantidad de azúcar puede ajustarse de acuerdo con la madurez de la fruta. Si el durazno está muy dulce o proviene de una lata con almíbar, una cucharada será suficiente para evitar que la base se caramelice demasiado rápido.

Cómo preparar el pan de durazno en sartén

Colocar el huevo, el azúcar y la esencia de vainilla en un recipiente. Batir con un tenedor hasta integrar y sumar la leche junto con el aceite o la manteca derretida.

Agregar la harina, el polvo de hornear y la pizca de sal. Mezclar solamente hasta obtener una preparación espesa, uniforme y sin restos de harina seca. Batir de más puede hacer que la textura final resulte menos tierna.

Incorporar dos cucharadas de durazno con movimientos suaves. Reservar el resto para distribuirlo sobre la superficie una vez que la mezcla esté en la sartén.

Engrasar una sartén antiadherente de entre 12 y 14 centímetros y calentarla durante unos segundos a fuego mínimo. Volcar la masa, colocar los cubitos reservados encima y tapar.

Cocinar durante unos cuatro minutos, hasta que los bordes estén firmes y la superficie haya perdido gran parte de su humedad. Dar vuelta cuidadosamente y cocinar un minuto más del otro lado.

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