Durante meses, la nómina de argentinos detenidos por la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela parecía apenas conformadas por dos.
Más de un año después de su captura, se sabe sobre este hombre que vivía en Caracas. No hay noticias, por ahora, de una eventual liberación.
Durante meses, la nómina de argentinos detenidos por la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela parecía apenas conformadas por dos.
Primero fue el caso del gendarme Nahuel Gallo, arrestado en diciembre de 2024 cuando intentaba cruzar la frontera para visitar a su familia. Luego se conoció la detención del abogado Germán Giuliani, en mayo de 2025. Esta semana apareció el nombre de Yaacob Harary, un ciudadano argentino-israelí de 72 años y único liberado por ahora.
Pero hay un cuarto argentino preso, un nombre que casi nadie mencionó y que quedó enterrado en un informe técnico, lejos del debate público y del reclamo diplomático visible. Se llama Roberto Baldo y fue capturado junto a su esposa Montserrat Espinosa Irbern en noviembre de 2024.
El caso de Roberto Baldo figura apenas citado en un Reporte Especial sobre Presos Políticos con Nacionalidad Extranjera elaborado por la ONG Foro Penal, una de las principales organizaciones que asiste a personas detenidas arbitrariamente en Venezuela. El informe se publicó en marzo de este año, pero recién en las últimas horas comenzó a circular fuera de los ámbitos especializados.
Baldo nació en la Argentina, vive en Venezuela desde hace décadas y cuenta con doble nacionalidad argentina y venezolana.
Junto a su esposa, Montserrat Espinosa Irbern, es propietario de una pizzería en Los Palos Grandes, una zona residencial de clase media-alta de Caracas. No se trata de un militante político ni de una figura pública. Justamente por eso, su detención pasó casi inadvertida.
Según destacó Infobae, ambos fueron detenidos el 29 de noviembre de 2024 por presuntos agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Desde ese momento, permanecieron varios días desaparecidos, sin que sus familiares supieran dónde estaban ni bajo qué cargos.
Recién el 2 de diciembre fueron presentados ante un juez, cuando se les imputó el delito de terrorismo, una figura penal que el régimen venezolano utiliza de manera recurrente contra opositores, activistas o personas consideradas “sospechosas”.
De acuerdo con el Foro Penal, la detención estaría vinculada con un sobre que habría sido dejado en la pizzería de Baldo para ser entregado por un mensajero en la embajada argentina.
El dato cobra especial relevancia por el contexto diplomático: para ese momento, Argentina ya no contaba con representación en Caracas. El gobierno de Maduro había expulsado el 31 de julio de 2024 al encargado de negocios Andrés Mangiarotti y a todo el personal diplomático, luego de que Javier Milei no reconociera el resultado de las elecciones presidenciales venezolanas.
Tras la imputación, la pareja fue separada. Roberto Baldo quedó detenido en el Centro Penitenciario Yare III, en el estado Miranda, a aproximadamente una hora de Caracas, una zona que concentra varios complejos carcelarios señalados por organismos de derechos humanos. Montserrat Espinosa, en tanto, fue trasladada a una sede de la Policía Nacional Bolivariana en El Valle, al sur de la capital.
Sobre el establecimiento de Yare pesan denuncias reiteradas por aislamiento prolongado, desnutrición, malos tratos y torturas. Es uno de los más cuestionados del sistema penitenciario venezolano, pero también uno de los menos accesibles para el monitoreo externo.
A diferencia de otros casos, el entorno de Baldo y Espinosa optó por no exponer públicamente la detención. Hubo menciones aisladas en la prensa española -ella también tiene ciudadanía de ese país-, pero en Argentina el tema permaneció en silencio. Desde la Cancillería, el manejo del caso fue absolutamente hermético.
No hubo comunicados oficiales ni reclamos públicos. Tampoco trascendieron imágenes de la pareja.