Tras unos días marcados por el frío y el viento intenso, una cresta s
El modelo europeo anticipa una subida gradual de temperatura hasta los 30 °C este fin de semana, pero advierte sobre un giro hacia lluvias fuertes desde el 24.
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Tras unos días marcados por el frío y el viento intenso, el pronóstico marca que una cresta subtropical elevará los termómetros hasta los 30 grados. Sin embargo, este alivio térmico será breve, ya que el modelo europeo anticipa tormentas localizadas y un cierre de abril muy inestable.
Según los expertos, Portugal se prepara para un giro meteorológico total en las próximas dos semanas. El tiempo cambiará radicalmente tras un inicio de semana dominado por vientos del noroeste y temperaturas bajas. La llegada de una masa de aire caliente elevará el calor de forma progresiva, dejando atrás la inestabilidad irregular vista recientemente en el litoral norte y centro.
Es esperable que el estado del tiempo a corto plazo sea estable en la mayoría de las regiones, aunque el calor diurno vendrá acompañado de una marcada amplitud térmica, especialmente en las zonas del interior. El pico de temperatura se espera a partir del viernes 17, con registros que podrían alcanzar los 30 °C en algunos puntos del país.
Pese a esta estabilidad aparente, los mapas meteorológicos advierten sobre la posibilidad de fenómenos de lluvia o chubascos acompañados de tormenta. Para la tarde del sábado 18, se prevén tormentas localizadas en el interior, específicamente en el Nordeste Transmontano y la Beira Alta. La combinación del calor acumulado y el aire frío en altura podría generar nubes de desarrollo vertical, originando rayos e incluso granizo.
Durante la mayor parte de la semana, un bloqueo anticiclónico en Escandinavia condicionará el clima, manteniendo a Portugal al margen de las lluvias más generalizadas que afectarán a la región oriental del continente. Sin embargo, la situación dará un vuelco importante en la última semana del mes a causa de la ondulación del chorro polar.
A partir del 24 de abril, el modelo europeo vislumbra una alteración significativa del patrón atmosférico. Se espera una transición hacia una fase de oscilación del Atlántico Norte negativa, lo que permitiría que las depresiones atlánticas circulen en latitudes más bajas de lo habitual.
Si este escenario se concreta, las bajas presiones y sus frentes asociados tendrían mayor facilidad para aproximarse a la península, provocando un estado del tiempo mucho más inestable. Esto se traduciría en lluvias más frecuentes, geográficamente extensas y potencialmente fuertes, acompañadas de tormentas en gran parte del territorio nacional.
Los meteorólogos recuerdan que la primavera es la estación más dinámica y compleja de analizar. Aunque la estabilidad prevalezca inicialmente, el gran dinamismo de la atmósfera sugiere que los chubascos típicos de esta época aparecerán con mayor frecuencia antes de que termine el mes.