27 de mayo de 2026 - 13:05

Perdió la audición siendo un bebé, fue "la verdadera Mujer Maravilla" y rompió un récord a 988 km/h

Perdió la audición a los cinco meses, pero convirtió el silencio en una ventaja para pilotar a 988 km/h y realizar las acrobacias más peligrosas de los años 70.

Kitty O'Neil destrozó el récord de velocidad terrestre femenino en 1976 al alcanzar los 988 kilómetros por hora en el desierto de Alvord. La piloto tejana, que perdió la audición siendo un bebé, desafió las leyes de la física y los prejuicios sociales de una industria que todavía relegaba a las mujeres.

Cómo el silencio moldeó a Kitty O'Neil desde la infancia

La infancia de O'Neil estuvo marcada por una fiebre intensa que la dejó sorda a los cinco meses. Su madre, Patsy, rechazó el lenguaje de señas y le enseñó a comunicarse mediante la vibración de las cuerdas vocales. Esta técnica permitió que Kitty desarrollara una sensibilidad especial, llegando a identificar canciones de los Beatles solo con tocar la radio de un automóvil.

A los 11 años, tras la muerte de su padre en un accidente aéreo, comenzó su fascinación por la velocidad. Aunque una lesión en la muñeca y una meningitis truncaron su carrera como clavadista olímpica en 1964, O'Neil volcó su energía en el paracaidismo, el esquí acuático y el motociclismo de campo traviesa. En una de esas carreras perdió un dedo, pero regresó a la pista tras ponerse un guante.

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Las acrobacias icónicas en Hollywood y el muro de los patrocinadores

Su entrada al cine ocurrió de la mano de Duffy Hambleton, quien se convirtió en su primer esposo. O'Neil se integró al grupo Stunts Unlimited y trabajó como doble de Lynda Carter en la serie Mujer Maravilla. Durante el rodaje, realizó una caída libre de 35 metros desde un hotel en California y se lanzó desde un helicóptero a 54 metros de altura.

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En 1976, la invitaron a conducir el SMI Motivator, un vehículo propulsado por peróxido de hidrógeno con 48.000 caballos de potencia. En las arenas de Oregón, superó los 988 km/h, pulverizando la marca femenina anterior. O'Neil quiso continuar para romper el récord masculino, pero los patrocinadores del evento se lo impidieron bajo el argumento de que no era correcto que una mujer ostentara ese título.

La sordera como ventaja y un récord que la sobrevivió

A pesar de las limitaciones impuestas por terceros, ella consideró su sordera como una ventaja competitiva que le permitía una concentración total en situaciones de riesgo extremo. Su carrera incluyó prenderse fuego para especiales de televisión y pilotar lanchas rápidas a 443 km/h. Tras años de actividad frenética, se retiró a un pequeño pueblo en Dakota del Sur, donde conservó el récord de velocidad hasta su muerte.

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