Tessa Di Corrado tenía 70.000 euros invertidos en criptomonedas que se transformaron en una fortuna de 200.000 euros antes de desaparecer por un ataque de phishing. Un clic en un enlace falso vació su monedero digital en 2024, obligándola a replantear sus prioridades financieras y su carrera profesional en el marketing de contenidos.
La pérdida no solo afectó su cuenta bancaria, sino también sus planes inmediatos de vivienda. Di Corrado planeaba utilizar sus ganancias en activos digitales para edificar una casa nueva. Actualmente, reside en un chalet de 38 metros cuadrados dentro de un parque vacacional, un estilo de vida que contrasta con la fortuna que llegó a gestionar en su monedero virtual.
El impacto del phishing en el ahorro y el cambio de carrera hacia la funeraria
La transición del marketing de contenidos a la dirección de una funeraria supuso una reducción del 50% en sus ingresos actuales. A pesar de ganar la mitad que antes, Di Corrado mantiene un control estricto sobre sus gastos mensuales, limitando las comidas fuera de casa y las compras innecesarias para priorizar el ahorro a largo plazo. Esta disciplina financiera es una consecuencia directa de la vulnerabilidad que sintió tras el robo de sus activos.
La experiencia del phishing le generó un sentimiento de vergüenza por su falta de investigación previa sobre las plataformas de inversión. Como resultado, ha decidido alejarse de las criptomonedas de manera definitiva por el momento. Su enfoque actual se centra en gastos que aportan experiencias directas, como la inscripción en triatlones y clases de natación, o en necesidades futuras seguras como su fondo de pensiones.
¿Qué aprendió Di Corrado tras perderlo todo?
Trabajar diariamente con la muerte le ha proporcionado una perspectiva distinta sobre el valor de las posesiones materiales. A través de su podcast, busca concienciar sobre la finitud de la vida para fomentar una valoración más profunda de lo que se posee en el presente. A pesar del revés financiero, manifiesta gratitud por mantener su hogar, su familia y su estabilidad personal básica.
Di Corrado reconoce que sus decisiones suelen ser impulsivas, lo que la llevó a cambiar de rumbo profesional sin un largo proceso de reflexión previo. Aunque este rasgo facilitó su inserción en el sector funerario, también reconoce que fue un factor determinante en el error que permitió el acceso de los estafadores a sus ahorros digitales. Ahora, su prioridad es asegurar su vejez y continuar trabajando en la sensibilización sobre el final de la vida.