La crisis migratoria en Ceuta (España), donde en los últimos días ingresaron de forma irregular cerca de 49.000 personas desde Marruecos y se registraron al menos 34 muertos, generó una fuerte reacción en varios gobiernos europeos.
El caos migratorio en Ceuta, con más de 49 mil personas con ingreso irregular desde Marruecos, dejó tensionado al viejo continente. Líderes de la derecha reaccionaron contra Pedro Sánchez.
La crisis migratoria en Ceuta (España), donde en los últimos días ingresaron de forma irregular cerca de 49.000 personas desde Marruecos y se registraron al menos 34 muertos, generó una fuerte reacción en varios gobiernos europeos.
Italia, Finlandia y Suecia, con gobernantes de derecha, plantearon la posibilidad de adoptar medidas extraordinarias contra España dentro del espacio Schengen (libre circulación), mientras que Alemania, Reino Unido y Francia reclamaron al gobierno de Pedro Sánchez que recupere el control de la frontera.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, confirmó que su Gobierno analiza la posibilidad de aplicar medidas excepcionales para proteger las fronteras italianas, incluida la suspensión temporal de la libre circulación con España dentro del espacio Schengen.
"Las imágenes procedentes de Ceuta son impactantes y demuestran, una vez más, que la inmigración ilegal descontrolada representa una amenaza real para la seguridad de las fronteras europeas", sostuvo Meloni.
En la misma línea se expresó el ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Antonio Tajani, quien respaldó públicamente al ministro del Interior, Matteo Piantedosi.
"Estoy a favor de cerrar el espacio Schengen con España. La inmigración irregular y descontrolada supone un peligro para la seguridad nacional", afirmó.
Las declaraciones motivaron una protesta diplomática del Gobierno español, que convocó al embajador italiano en Madrid.
Por su parte, la ministra del Interior de Finlandia, Mari Rantanen, respaldó la postura italiana y consideró que España incumplió su obligación de proteger la frontera exterior de la Unión Europea.
"España ha fracasado por completo en la protección de la frontera exterior del espacio Schengen. Los países que no cumplen con esa obligación no pueden seguir formando parte de Schengen", escribió en la red social X.
La funcionaria, integrante del partido Verdaderos Finlandeses, calificó lo ocurrido en Ceuta como una "invasión migratoria" y reclamó una respuesta europea coordinada.
En tanto, el primer ministro sueco Ulf Kristersson instó al Ejecutivo español a restablecer rápidamente el control de la frontera.
"Es importante que España actúe de forma rápida para recuperar el control de la situación y cumpla con sus compromisos dentro de la cooperación del Tratado de Schengen", manifestó.
Kristersson agregó que Suecia está preparada para adoptar las medidas necesarias si la situación afecta su seguridad o incrementa la presión migratoria sobre el país.
Desde Alemania, el canciller Friedrich Merz apoyó la decisión española de impedir que los migrantes continúen viaje hacia el continente europeo y pidió a Marruecos que readmita de inmediato a quienes ingresaron irregularmente.
"España quiere y debe recuperar el control de la situación en Ceuta lo antes posible", afirmó.
Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron ordenó reforzar los controles en la frontera con España y mantener una coordinación permanente con Madrid y Rabat.
Según informó el entorno del mandatario, las autoridades francesas trabajan junto a España y Marruecos para monitorear la evolución de la crisis y fortalecer la cooperación entre los distintos servicios de seguridad.
El primer ministro británico Andy Burnham también se pronunció sobre la crisis en Ceuta. "Se trata, por supuesto, ante todo de una cuestión que compete al gobierno español, pero suscita preocupación", declaró Andy Burnham.
"Estamos poniéndonos en contacto con el gobierno español y con las autoridades españolas para brindarles nuestro apoyo, pero también para comprender mejor las implicaciones de esta situación", añadió, sin precisar la ayuda propuesta.
El Espacio Schengen permite la libre circulación entre la mayoría de los países europeos, aunque contempla mecanismos excepcionales para restablecer controles fronterizos internos cuando existan amenazas graves para el orden público o la seguridad.
Sin embargo, la suspensión o exclusión de un Estado del espacio Schengen no depende de una decisión unilateral de otro país, sino que requiere procedimientos previstos por la normativa europea y la intervención de las instituciones de la Unión Europea.
Por el momento, las declaraciones de distintos gobiernos representan posiciones políticas y el estudio de eventuales medidas, sin que exista una decisión formal de excluir a España del espacio Schengen.