Investigadores en Córdoba descubrieron restos clave de la principal calzada romana de España
Un grupo de científicos españoles identificaron un tramo inédito de la vía Corduba-Emerita. El hallazgo de un área de banquetes rituales y estatuas de mármol sorprende al mundo.
Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Córdoba, en España, logró identificar, tras años de excavaciones en la antigua ciudad de Mellaria, un tramo de 1.160 metros de la calzada romana Corduba-Emerita. El descubrimiento es relevante no solo por su extensión, sino por revelar un espacio funerario "extravagante" destinado a rituales de la élite.
La calzada Corduba-Emerita no era un camino cualquiera; se trataba de uno de los ejes de comunicación más vitales de Hispania. Esta ruta conectaba la actualCórdoba con Emerita Augusta (Mérida), que en aquel entonces funcionaba como la capital de la provincia de Lusitania. Era el trayecto principal para el movimiento de tropas, el transporte de mercancías y el flujo constante de personas que daban vida al Imperio.
image
Lo más sorprendente para los investigadores, dirigidos por el profesor Antonio Monterroso Checa y el doctor Santiago Rodero Pérez, es la precisión con la que se mapeó el trazado.
Gracias al uso de prospecciones aéreas y técnicas geofísicas avanzadas, se pudo reconstruir el recorrido exacto de más de un kilómetro de vía sin necesidad de excavar todo el terreno, un avance que combina la historia antigua con la tecnología del siglo XXI. Esta vía no solo facilitaba el tránsito, sino que estructuraba la vida urbana de Mellaria, influyendo en cómo se disponían los edificios y monumentos a su paso.
Banquetes para los muertos: un lujo poco común
Al margen de la calzada, en el sector oriental de la ciudad, los arqueólogos documentaron un recinto de 1.000 metros cuadrados que funcionaba como un espacio funerario monumental. En este lugar se encontró una edícula o camarín funerario y fragmentos de una estatua de mármol de un tamaño superior al natural. Sin embargo, lo que realmente genera fascinación es el hallazgo de dos klinai, que eran reclinatorios de piedra utilizados en banquetes rituales.
image
A diferencia de un cementerio tradicional, este sitio no contenía urnas ni cámaras de enterramiento, lo que sugiere que su uso era puramente ceremonial y conmemorativo. Allí, las familias de la élite local se reunían para celebrar banquetes en honor a difuntos ilustres, rodeados por un jardín de 30 por 30 metros que contaba con vegetación ornamental.
Este tipo de "monumento celebrativo" es considerado una rareza absoluta en la región y ofrece una ventana inédita a las costumbres sociales de la época. El descubrimiento demuestra que, para los romanos, las rutas no eran solo infraestructura de transporte, sino escenarios vivos donde se exhibía el estatus social y se mantenía vivo el vínculo con los ancestros a través de la naturaleza y el lujo.