Gorgona, una de las prisiones más mortales del mundo que plantean reabrir para enviar a los “corruptos”

La isla era refugio de piratas hasta que en los años 60 el Gobierno colombiano construyó una prisión de máxima seguridad. En 1984 fue cerrada por la presión de activistas de Derechos Humanos y ecologistas. Ahora es un Parque Nacional que recibe miles de turistas.

Gorgona, el Alcatraz colombiano que dio paso a un paraíso natural. Foto: web.
Gorgona, el Alcatraz colombiano que dio paso a un paraíso natural. Foto: web.

Un aspirante presidencial en Colombia planteó la idea de enviar a todos los “corruptos” a una isla prisión, reviviendo el concepto del infame Alcatraz sudamericano. Aunque la iniciativa fue recibida con escepticismo, trajo a la memoria la historia de Gorgona, una penitenciaría frente a las costas del suroeste colombiano que albergó a miles de condenados hasta su cierre en 1984.

Gorgona, comparada con penales siniestros como Alcatraz en Estados Unidos o la isla Robben en Sudáfrica, era un lugar donde los reclusos enfrentaban condiciones despiadadas y amenazas constantes, desde serpientes hasta guardias peligrosos. La isla, actualmente un Parque Nacional, atrae a turistas que buscan explorar las ruinas de la antigua prisión, aunque sus oscuros recuerdos persisten.

Las raíces gigantes y enredaderas trepan por los muros. Las ramas serpentean por los desagües. Ahora la Isla es un Parque Nacional que atrae a miles de turitas.
Las raíces gigantes y enredaderas trepan por los muros. Las ramas serpentean por los desagües. Ahora la Isla es un Parque Nacional que atrae a miles de turitas.

La prisión, construida en los años 60 por el Estado colombiano en lo que anteriormente era un refugio de piratas, albergaba a más de mil presos, desde criminales condenados por homicidio y violación hasta protagonistas de la violencia política del siglo XX. El diseño de la cárcel seguía el modelo de campos nazis, con patios, dormitorios y un pasillo que conducía a cuartos de castigos.

“Torturas, maltratos, alimentos infectados... a mi llegada, Gorgona era un infierno”, describió el último director de la prisión, el mayor Miguel Darío López. Los homicidios eran la principal causa de muerte, y los presos sufrían castigos como el temido “cilindro”, un hueco estrecho donde eran obligados a permanecer de pie durante días en agua de lluvia mezclada con excrementos.

Unos pocos lograron escapar de la isla, pero fueron recapturados.
Unos pocos lograron escapar de la isla, pero fueron recapturados.

A pesar de su oscura historia, López se enorgullece de haber “pacificado” la prisión y haber trabajado para mejorar las condiciones de vida de los reclusos.

Los guardias eran ladrones, corruptos, se vengaban de los prisioneros. Eran las costumbres de la tropa. También hubo tortura por hambre. A los detenidos solo se les permitía comer papas y un poco de arroz. A veces serpiente casi cruda” lamentó el policía de 78 años en diálogo con AFP.

“Lloraban a menudo, todos tenían problemas mentales. Se mataban entre ellos con cuchillas caseras o se estrangulaban con un trapo”. Además de serpientes y tarántulas, “las playas estaban infestadas de tiburones y barracudas. ¡Eso no es una leyenda!”, insistió López.

Aunque no se sabe cuantos hombres murieron en Gorgona, el director afirmó que “casi 150 prisioneros murieron”.

Gorgona se cerró en 1984 por la presión de los activistas de derechos humanos, además de ecologistas y científicos preocupados por la protección de este paraíso natural.
Gorgona se cerró en 1984 por la presión de los activistas de derechos humanos, además de ecologistas y científicos preocupados por la protección de este paraíso natural.

Para mejorar la condición de vida de los prisioneros recordó que ”con la ayuda de sacerdotes franciscanos y pastores evangélicos, trabajamos para resocializar a los presos. Se creó un comité de derechos humanos en cada patio. Se mejoró la alimentación, se le enseñó a algunos presos a pescar y las visitas aumentaron”.

“Conmigo no humo más muerte” afirmó López, quien agregó que “a través de la música, la pintura e incluso el latín, conseguimos calmar a los reclusos, enseñarles a perdonar”.

Los restos de la prisión en la Isla.
Los restos de la prisión en la Isla.

Sin embargo, la isla cerró en 1984 debido a la presión de activistas de derechos humanos, ecologistas y científicos preocupados por la protección del paraíso natural de Gorgona.

Actualmente, la isla es un modelo de conservación con más de 500 variedades de plantas, 380 especies de peces y 167 tipos de pájaros. Ahora surgieron propuestas para reabrir la isla como establecimiento de las Fuerzas Armadas, lo que ha generado resistencia por parte de grupos que temen por el impacto ambiental.

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