16 de junio de 2026 - 21:25

G7 cierra filas con Ucrania y endurece la presión sobre Rusia

El G7 respaldó a Ucrania y acordó sanciones contra Rusia para presionar al Kremlin y acelerar una negociación de paz. Berlín apuesta por una negociación.

Los líderes del G7 reafirmaron su respaldo a Ucrania y acordaron aumentar la presión económica sobre Rusia mediante nuevas sanciones dirigidas al sector energético y financiero. La decisión fue adoptada durante la cumbre que se celebra en Francia y contó con la participación del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien recibió un fuerte apoyo político de las principales potencias occidentales.

La reunión dedicada al conflicto en Ucrania fue calificada por fuentes diplomáticas como “muy productiva” y permitió alcanzar un consenso entre los miembros del grupo, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya postura respecto de Kiev había generado dudas en distintos momentos de su mandato.

Del encuentro participaron, además de Trump y Zelenski, el presidente francés Emmanuel Macron; el canciller alemán Friedrich Merz; los primeros ministros Mark Carney, de Canadá; Giorgia Meloni, de Italia; Keir Starmer, del Reino Unido; y Sanae Takaichi, de Japón, junto con las máximas autoridades de la Unión Europea.

Una señal de unidad occidental

Las fuentes consultadas destacaron que las conversaciones se desarrollaron en un clima de cooperación y coincidencia estratégica. Los líderes valoraron especialmente la evolución reciente del conflicto, al considerar que Ucrania ha logrado frenar las expectativas de victoria rápida que Rusia mantenía al inicio de la invasión.

En ese contexto, Trump sorprendió al alinearse con sus socios y dejó abierta la posibilidad de volver a endurecer las sanciones contra las exportaciones petroleras rusas. La decisión estaría facilitada por la baja reciente de los precios internacionales del crudo, impulsada por la mejora de las perspectivas geopolíticas en Medio Oriente tras el acuerdo alcanzado entre Washington e Irán.

La señal política fue acompañada de medidas concretas. Reino Unido anunció un paquete de setenta nuevas sanciones destinadas a la denominada “flota clandestina” utilizada por Moscú para exportar petróleo y gas evitando las restricciones occidentales. También apuntan a redes financieras que facilitan la evasión de sanciones.

“Seguiremos aumentando la presión sobre Putin y su círculo de colaboradores hasta que la maquinaria bélica rusa se detenga”, afirmó el primer ministro británico, Keir Starmer.

Por su parte, Canadá presentó nuevas restricciones dirigidas a la llamada “flota fantasma”, al sector energético ruso, a la industria de defensa y a estructuras vinculadas con campañas de desinformación.

Berlín apuesta por una negociación

La nueva ofensiva diplomática busca empujar al Kremlin hacia una mesa de negociación. Desde Alemania consideran que ese escenario podría concretarse durante los próximos meses.

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Johann Wadephul, señaló que existe la posibilidad de que las condiciones para un diálogo directo entre las partes se desarrollen antes de que finalice el verano boreal.

La expectativa compartida entre varios líderes occidentales es que el incremento de la presión económica termine debilitando la capacidad de Moscú para sostener una guerra prolongada.

Ucrania insiste con más armamento

Mientras los líderes debatían nuevas sanciones, Zelenski aprovechó la cumbre para reforzar sus pedidos de asistencia militar. El mandatario ucraniano mantuvo encuentros bilaterales con varios jefes de Estado y de Gobierno, incluido Donald Trump.

Entre sus principales demandas figura la autorización para fabricar en territorio ucraniano sistemas antiaéreos y misiles de tecnología estadounidense, indispensables para contrarrestar los ataques con misiles balísticos rusos.

Ucrania también busca obtener más sistemas Patriot y misiles PAC-3, considerados fundamentales para proteger infraestructuras estratégicas. “Las prioridades son claras: más misiles de defensa aérea, apoyo para el invierno y una mayor presión sobre Rusia”, escribió Zelenski en sus redes sociales tras las reuniones mantenidas en Évian.

Aunque Estados Unidos redujo significativamente su asistencia militar directa desde la llegada de Trump a la Casa Blanca en 2025, continúa aportando información estratégica y capacidades de inteligencia satelital. Mientras tanto, los países europeos se han convertido en los principales financiadores del esfuerzo bélico ucraniano.

Con la guerra entrando en su quinto año, la cumbre del G7 dejó una señal inequívoca: Occidente busca fortalecer a Ucrania y aumentar el costo económico para Rusia con la esperanza de abrir una ventana de negociación antes de que termine 2026.

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