El ataque armado en la zona arqueológica de Teotihuacán (México) no solo dejó una víctima fatal y 13 heridos, sino que expuso un entramado más profundo vinculado a la radicalización digital, la violencia simbólica y la circulación global de ideologías extremistas, que en las últimas semanas tuvo eco en Argentina por amenazas escolares y algunas tragedias como la de Santa Fe.
El autor del tiroteo de este lunes fue identificado como Julio César Jasso Ramírez, un joven mexicano de 27 años que irrumpió armado en una de las pirámides del predio turístico y abrió fuego contra visitantes.
Fanático nazi y un nexo con Argentina: quién era el mexicano que mató a una turista en la pirámide de Teotihuacán
Fanático nazi y un nexo con Argentina: quién era el mexicano que mató a una turista en la pirámide de Teotihuacán
EFE
El saldo fue devastador: una turista canadiense murió tras recibir un disparo, 13 personas resultaron heridas -ocho de ellas permanecen internadas- y el propio agresor se suicidó tras concretar el ataque.
La identidad del tirador fue confirmada por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), luego de encontrar entre sus pertenencias su credencial oficial. Tenía domicilio en la alcaldía Gustavo Madero, en la Ciudad de México, y no registraba antecedentes inmediatos difundidos públicamente al momento del hecho.
Nazi y vinculado a True Crime Community
La escena del ataque y los elementos encontrados permiten trazar un perfil inquietante.
Testigos indicaron que vestía una remera negra con la leyenda “Disconnect and self destruct” (“Desconéctate y autodestrúyete”), una consigna asociada a comunidades digitales que promueven el nihilismo y la violencia. Además, portaba una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparecía junto a Eric Harris y Dylan Klebold, responsables de la Masacre de Columbine, uno de los episodios fundacionales de este tipo de subculturas online.
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Ese material refuerza la hipótesis de su vinculación con la llamada True Crime Community (TCC), una red descentralizada de foros y espacios digitales que glorifican a asesinos masivos, comparten contenido violento y construyen una narrativa estética alrededor de estos hechos.
Se trata de un fenómeno global, sin una estructura formal, pero con fuerte presencia en internet y capacidad de influencia, especialmente entre jóvenes.
En Argentina, un episodio reciente en la provincia de Santa Fe involucró a un adolescente de 15 años que, inspirado en esta misma subcultura, mató a un compañero de 13 e hirió a otros ocho en una escuela.
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A nivel global, el Institute for Strategic Dialogue (ISD) registró al menos 15 ataques vinculados a estas comunidades entre enero de 2024 y septiembre de 2025, lo que marca una tendencia creciente y preocupante.
Además, al mexicano Jasso Ramírez diversas imágenes lo muestran realizando el saludo nazi, asociado históricamente a Adolf Hitler. En ese sentido, los investigadores analizan la posible convergencia entre la TCC y otras comunidades radicalizadas que operan en entornos digitales, donde se mezclan referencias históricas, violencia simbólica y discursos de odio.
Otro dato relevante es el hallazgo de un reloj con cronómetro en su muñeca derecha, que marcaba cero al momento de encontrar su cuerpo. Este detalle abre la hipótesis de que el ataque pudo haber sido planificado con precisión, incluso con una lógica performática o ritualizada, algo que también aparece en otros casos vinculados a estas subculturas.
Más allá de la víctima fatal de origen canadiense, entre los heridos hay personas de distintas nacionalidades: un niño colombiano de seis años con impactos en tibia y peroné; una mujer colombiana de 37 años con heridas en rótula y glúteo; una ciudadana canadiense de 29 años con una lesión en la zona supraescapular; un ciudadano ruso de 42 años con impacto en el fémur; además de turistas de Países Bajos, Estados Unidos, Brasil y otros países con heridas de distinta consideración, desde lesiones musculoesqueléticas hasta impactos de bala.