Era docente a los 30 años, creó una ONG a los 40 y terminó condenada por un fraude de 250 millones de dólares
De referente social a cerebro de una estafa millonaria. La historia de Aimee Bock, la mujer que usó el hambre de los niños para financiar una vida de lujos.
Aimee Bock afronta una dura condena en los Estados Unidos.
Aimee Bock pasó de ser una docente de primaria con supuesta vocación de servicio a convertirse en la cara del mayor fraude en la historia de Minnesota. Desde su celda, la exdirectora de Feeding Our Future intenta explicar cómo su misión para alimentar niños hambrientos terminó en una condena histórica.
Bock inició su camino profesional con un título en educación primaria y trabajó en diversos centros infantiles antes de fundar su propia organización sin fines de lucro en 2016. Su objetivo declarado era alcanzar los "desiertos alimentarios", zonas donde los niños no tenían acceso a comida nutritiva.
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El polémico ascenso de la "Robin Hood" moderna de Estados Unidos
Durante los primeros años, la organización operó con presupuestos modestos, pero la llegada de la pandemia en 2020 cambió las reglas del juego. Las flexibilizaciones del gobierno federal permitieron que los centros de comida entregaran raciones para llevar, lo que disparó los reclamos de fondos: de pedir 3.4 millones de dólares en 2019, la ONG pasó a reclamar casi 200 millones en 2021.
En medio de este crecimiento, Bock se posicionó como una defensora de la comunidad somalí, llegando a demandar al Departamento de Educación por discriminación racial cuando el estado intentó frenar las solicitudes. Esta postura combativa le valió el apoyo de líderes locales, quienes la definieron como una "Robin Hood" de los tiempos modernos.
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El veredicto final: del éxito a la soledad de la celda
Sin embargo, detrás de la fachada solidaria, la justicia federal descubrió una trama sistemática de robo. Según la fiscalía, Bock aprobaba millones de comidas que nunca se sirvieron y aceptaba sobornos a cambio de autorizar pagos fraudulentos. Los fondos públicos, destinados a los platos de los niños, se desviaron para comprar autos de lujo, propiedades y viajes.
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El juicio duró cinco semanas y las pruebas fueron contundentes. Se presentaron mensajes de texto donde Bock comparaba el funcionamiento de su organización con el de la mafia. El fiscal Joe Thompson fue tajante tras el veredicto: "Ella estuvo a la cabeza del esquema desde el primer día y firmó cada reclamo fraudulento enviado al Estado".
A los 45 años, Bock aguarda su sentencia definitiva y podría pasar hasta 33 años en prisión. Aunque la justicia le ordenó devolver más de 5 millones de dólares, ella asegura que lo ha perdido todo y que su familia está destruida. "Desearía poder volver atrás y hacer las cosas de manera diferente", admitió recientemente, mientras el estado aún intenta recuperarse del impacto de su traición.
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Aimee Bock, la docente que afronta una dura condena en los Estados Unidos.
Su caída no sólo marca el fin de una organización, sino que deja una herida abierta en el sistema de ayuda social. Lo que nació como un proyecto para erradicar el hambre infantil terminó convertido en una lección sobre la corrupción en tiempos de emergencia nacional.