Este martes 17 de febrero, el cielo ofreció uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año: un eclipse solar anular, popularmente conocido como “Anillo de Fuego”.
Se trató del primer eclipse de 2026 y ocurrió cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol.
Este martes 17 de febrero, el cielo ofreció uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año: un eclipse solar anular, popularmente conocido como “Anillo de Fuego”.
Se trató del primer eclipse de 2026 y ocurrió cuando la Luna se interpuso entre la Tierra y el Sol, pero sin llegar a cubrirlo por completo. En esta ocasión, el satélite natural ocultó el 96% de la superficie solar visible y dejó un aro luminoso alrededor de su silueta: ese borde brillante es el que dio nombre al fenómeno.
A diferencia de un eclipse total, nunca se produjo oscuridad plena. Siempre permaneció visible ese anillo de luz que lo vuelve tan llamativo y fotografiado en todo el mundo.
La franja de anularidad, es decir, la zona exacta desde donde puede observarse el “anillo” completo, fue estrecha: tuvo unos 616 kilómetros de ancho y atravesó regiones remotas de la Antártida y el océano Antártico.
Las mejores vistas se concentraron en bases científicas que funcionan todo el año en el continente blanco, como la Estación Concordia, de gestión franco-italiana, y la Estación Mirny, en la Tierra de la Reina María.
En la principal base estadounidense, la Estación McMurdo, el fenómeno se observó como un eclipse parcial profundo, con un 86% del Sol cubierto.
Fuera de esa delgada franja, el eclipse fue parcial y pudo apreciarse en distintas regiones del hemisferio sur.
En la Isla Rey Jorge, el oscurecimiento alcanzó el 83% alrededor de las 10.12 (hora local). En Ciudad del Cabo, el fenómeno se observó a las 06.17 con un 11% del Sol cubierto.
En el sur de África y el extremo austral de la Patagonia, el máximo estimado rondó el 40%.
En Argentina, el eclipse fue parcial y se apreció principalmente en el sur del país. En Ushuaia se registró uno de los mejores puntos de observación dentro del territorio nacional. También fue visible en Río Gallegos y El Calafate, aunque con menor magnitud a medida que se avanzaba hacia el norte.