11 de enero de 2026 - 13:34

Descubrimiento en Gibraltar tiene 40 mil años y reescribe la historia final de los neandertales

El complejo de la Cueva de Gorham, en Gibraltar, aporta evidencias clave sobre la vida, la cultura y la posible supervivencia tardía de los neandertales.

En la costa del Mediterráneo, al pie de los acantilados de piedra caliza de Gibraltar, se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más fascinantes de Europa: el complejo de la Cueva de Gorham, un sistema de cavernas que conserva evidencias únicas sobre la vida, la cultura y la posible supervivencia tardía de los neandertales.

Este conjunto está formado por cuatro cuevas independientes -Gorham, Vanguard, Hyaena y Bennett- que hoy se abren directamente al mar, aunque durante la prehistoria se encontraban más alejadas de la costa. El avance del nivel del mar a lo largo de miles de años transformó el paisaje y dejó las entradas al borde mismo del Mediterráneo.

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Un sitio clave para entender a los neandertales

Aunque el complejo fue descubierto en 1907, recién en la década de 1980 comenzaron las excavaciones sistemáticas que revelaron la magnitud del hallazgo. Desde entonces, los arqueólogos identificaron abundante evidencia de actividad humana durante más de 100.000 años, anterior a la llegada del Homo sapiens a Europa Occidental.

Si bien no se hallaron restos óseos de neandertales ni de humanos modernos, el registro arqueológico es contundente y apunta directamente a la ocupación neandertal del sitio.

Mariscos, caza y procesamiento de alimentos

Entre los hallazgos más reveladores se destacan conchas de mejillones, huesos de peces, focas y delfines, restos que no pudieron haber llegado por acción natural del mar. Muchos de ellos presentan marcas de corte, lo que indica que fueron procesados con herramientas de piedra.

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Homo sapiens neanderthalensis.

Homo sapiens neanderthalensis.

Estas evidencias refuerzan la idea de que los neandertales no solo cazaban y recolectaban en tierra firme, sino que también explotaban recursos marinos, una conducta que durante mucho tiempo se creyó exclusiva de los humanos modernos.

Grabados y posible expresión simbólica

Otro de los elementos más debatidos del sitio son los grabados en forma de trama cruzada tallados profundamente en el lecho rocoso. Los investigadores sostienen que estas marcas fueron realizadas por neandertales hace más de 39.000 años.

Aunque existe controversia sobre su interpretación, algunos especialistas consideran que podrían representar una forma temprana de expresión simbólica o artística, lo que refuerza la imagen de los neandertales como homínidos con capacidades cognitivas complejas.

Fuego, tecnología y transmisión del conocimiento

Las investigaciones también revelaron un hogar de 60.000 años de antigüedad en la Cueva Vanguard, utilizado para producir brea de abedul, una sustancia adhesiva empleada para fijar mangos a herramientas y armas.

La fabricación de este material requiere control del fuego y conocimiento técnico, lo que sugiere planificación, inteligencia y transmisión cultural entre generaciones.

La cámara sellada durante 40.000 años

En 2021, arqueólogos del Museo Nacional de Gibraltar descubrieron una cámara oculta de 13 metros de profundidad en la parte trasera de la Cueva Vanguard. El espacio había permanecido sellado por sedimentos durante al menos 40.000 años.

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En su interior se encontraron restos de lince, hiena y buitre, además de la concha de un gran caracol marino comestible, que debió ser transportado hasta allí por humanos debido a su lejanía del mar.

Las evidencias indican que los neandertales habitaron la Cueva de Gorham hasta hace entre 33.000 y 24.000 años, una fecha sorprendentemente reciente. Esto desafía la idea tradicional de que se extinguieron hace unos 40.000 años.

De confirmarse estas interpretaciones, el complejo de Gorham podría haber sido uno de los últimos refugios neandertales del planeta, un entorno privilegiado desde el cual enfrentaron los últimos capítulos de su historia evolutiva.

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