La relación entre Estados Unidos y España atraviesa un nuevo foco de conflicto. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, negó que su país vaya a sumarse a una eventual cooperación militar contra Irán, luego de que desde la administración de Donald Trump afirmaron lo contrario.
La versión difundida por la Casa Blanca generó una rápida reacción en Madrid. Desde el Ejecutivo español salieron a desmentir que exista un cambio de postura respecto de la ofensiva liderada por Washington en el país de Oriente Medio. El cruce elevó la tensión diplomática entre ambos gobiernos.
Cabe destacar que Trump amenazó con cortar relaciones comerciales con el país europeo por negarse a ceder las bases militares. Tras ello, Sanchez “se habría retractado” sobre su posición. Sin embargo, el líder del PSOE negó y respondió: "La postura de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra".
España “rechaza tajantemente” la guerra
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, rechazó “tajantemente” que el país vaya a participar en una cooperación militar con los Estados Unidos, contradiciendo de forma directa las afirmaciones previas de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Leavitt había asegurado durante su rueda de prensa matutina que España había escuchado “fuerte y claro” el mensaje de Trump de ayer, en el que dijo que cortaría las relaciones comerciales, y se había mostrado “de acuerdo en cooperar militarmente en las últimas horas”.
Sin embargo, la respuesta desde el Palacio de la Moncloa fue inmediata para desmentir estos dichos.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, había explicado días antes la posición oficial del país ante la ofensiva liderada por la administración de Trump contra el régimen iraní: “Nuestra postura es evitar la guerra”.
Ante esa negativa, el presidente norteamericano amenazó con imponer un embargo comercial contra España como represalia por su falta de apoyo en la campaña militar.
Ante esta advertencia, la Comisión Europea manifestó que está preparada para actuar y salvaguardar los intereses de la Unión Europea frente a posibles sanciones estadounidenses.