12 de julio de 2026 - 11:03

Baja por enfermedad: se acabaron las recetas médicas extensas, esto es lo que cambiará la nueva norma a partir de septiembre

Las prórrogas por enfermedad tendrán un límite estricto de 62 días por trámite, lo que obligará a revisiones médicas periódicas incluso en cuadros de salud graves.

A partir del 1 de septiembre de 2026, el sistema de salud francés modificará el ritmo de las bajas por enfermedad. Un decreto establece que la primera prescripción médica estará limitada a un máximo de 31 días. La reforma prioriza el control administrativo frecuente frente a las autorizaciones de larga duración emitidas en una sola consulta.

El cambio normativo no prohíbe las ausencias prolongadas, pero altera la frecuencia de las visitas al consultorio. Hasta ahora, la duración de una baja no tenía un techo legal preciso, permitiendo certificados que cubrían meses de recuperación desde el primer encuentro. Con la nueva regla, los profesionales habilitados deberán fragmentar el seguimiento para evaluar la evolución real de la patología.

¿Cómo funcionará el nuevo tope de 62 días para las prórrogas médicas?

Si la salud del trabajador requiere más tiempo, cada prolongación posterior estará topada en 62 días. El objetivo es que las patologías complejas o convalecencias extensas pasen por exámenes médicos a intervalos más cortos para ajustar el tratamiento o prever retornos progresivos. El sistema permitirá seguir de baja si el médico lo considera necesario, pero el proceso requiere renovaciones constantes.

Esta intervención responde a una realidad económica crítica. Entre 2019 y 2024, el número de bajas indemnizadas aumentó un 10%, alcanzando los 9,1 millones de casos. En 2025, el gasto de la Seguridad Social por este concepto ascendió a 17.900 millones de euros. Ante estas cifras, las autoridades buscan mejorar la supervisión técnica y administrativa de las ausencias prolongadas.

Para el empleado, la reforma se traduce en una agenda más cargada de citas. En casos de fracturas o cirugías que exigen tres meses de inactividad, el paciente deberá obtener un primer certificado de un mes y luego coordinar nuevos encuentros para validar el resto del periodo. El profesional de salud podrá aprovechar estas visitas para ajustar los cuidados o evaluar una vuelta paulatina a la actividad.

¿Qué cambios habrá para trabajadores y empresas?

A pesar del cambio en el calendario, los pilares financieros permanecen intactos. El periodo de carencia se mantiene en tres días y las reglas de indemnización diaria no sufrirán modificaciones. La reforma se centra estrictamente en la duración de cada receta individual y en la obligatoriedad del seguimiento presencial o mediante telemedicina para verificar la evolución de cada paciente.

Por su parte, las empresas enfrentarán una carga administrativa más dinámica. Los servicios de recursos humanos tendrán que gestionar un mayor volumen de trámites debido al fraccionamiento de las bajas. Cada prórroga exigirá la actualización de los datos para el pago de salarios y la comunicación con las entidades de salud, lo que obligará a una vigilancia más rigurosa de las fechas de vencimiento.

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