12 de mayo de 2026 - 11:30

Alarma en Alaska: un megatsunami de 482 metros estuvo a horas de impactar cruceros turísticos y preocupa a científicos

Un estudio liderado por la Universidad de Calgary confirma que el megatsunami de agosto de 2025 atrapó su energía dentro del fiordo, rebotando contra las rocas.

Un crucero que zarpó del fiordo Tracy Arm, en Alaska, escapó por apenas unas horas de un megatsunami de 482 metros de altura. El fenómeno, ocurrido en agosto de 2025 y confirmado recientemente por la revista Science, representa el segundo registro más alto de la historia tras un deslizamiento masivo de rocas.

El desprendimiento de 64 millones de metros cúbicos de piedra ocurrió a las 5:26 de la mañana, un horario que evitó una tragedia mayor. Si el colapso de la ladera se hubiera producido seis horas más tarde, el canal habría estado lleno de embarcaciones turísticas que suelen visitar el glaciar South Sawyer.

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El efecto campana y la trampa de energía en el fiordo

Los investigadores descubrieron que la energía de este tsunami no se comportó de forma convencional. Al quedar atrapada entre las paredes estrechas del fiordo, la ola generó pulsos superpuestos que siguieron vibrando mucho después del impacto inicial, un proceso físico que los científicos compararon con el sonido de una campana.

La verdad es que nadie estaba mirando hacia Tracy Arm porque no figuraba en ninguna lista de vigilancia de riesgos geológicos. Los expertos centraban su monitoreo en fiordos cercanos, pero el retroceso de los glaciares está dejando expuestas laderas de montañas que pierden el soporte del hielo y pueden ceder en cualquier momento.

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El retroceso glaciar dispara el riesgo de tsunamis

Este tipo de eventos masivos se ha vuelto diez veces más frecuente en la última década en comparación con los registros históricos. Al desaparecer el hielo que presionó las rocas durante siglos, las paredes colapsan al contacto con el agua y transforman ese impulso en olas gigantescas que arrasan con todo a su paso.

El peligro no ha terminado para la región, ya que algunas partes del acantilado sobre el fiordo todavía muestran signos de inestabilidad. Por este motivo, las principales líneas de cruceros decidieron cancelar sus recorridos para la temporada 2026, entendiendo que el margen entre el primer signo de fallo y el colapso total es apenas de unos pocos minutos.

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