El emblemático cráter de gas de Darvaza, activo desde hace más de medio siglo en el desierto de Turkmenistán, generó una alerta climática. Aunque ver el fin de las llamas parezca positivo, expertos advierten que la extinción total liberaría toneladas de metano directo a la atmósfera, agravando la crisis climática actual.
Informes recientes confirmaron que el resplandor de las llamadas "Puertas del Infierno" se está atenuando de forma drástica. Según la empresa estatal Turkmengaz, la actividad del fuego se ha reducido casi a la tercera parte, un cambio que también ha sido corroborado por mediciones satelitales independientes realizadas durante los últimos meses.
El misterioso origen del cráter y la disputa por los nuevos pozos de gas
El origen de este incendio en el desierto de Karakum sigue envuelto en dudas, aunque la teoría más fuerte apunta a un error de cálculo soviético durante una perforación en 1971. En aquel entonces, se decidió prender fuego al gas para evitar intoxicaciones, pensando que se apagaría en pocos días, pero el cráter ha permanecido encendido por más de cinco décadas.
La verdad es que nadie se pone de acuerdo sobre por qué se están apagando ahora. El gobierno turcomano vincula este fenómeno a la perforación de dos pozos de extracción cercanos en 2024, pero consultoras ambientales como Capterio sostienen que el fuego ya venía perdiendo fuerza antes de esas obras. Es un proceso impredecible, casi como observar un volcán que decide calmarse por su cuenta.
El metano: el peligro invisible que el fuego lograba contener
Lo que realmente preocupa a la comunidad científica no es la pérdida del espectáculo visual, sino el enfriamiento del cráter. El metano que alimenta las llamas es un gas de efecto invernadero extremadamente potente. Mientras hay fuego, ese metano se transforma en dióxido de carbono, que sigue siendo contaminante pero atrapa mucho menos calor en la atmósfera.
Si el incendio se extingue por completo, el metano se liberará de forma pura y directa. Las cifras ya son alarmantes: para octubre de 2025, las emisiones saltaron de 1300 a casi 2000 kilogramos por hora. Parece una locura, pero en este caso específico, que el fuego siga encendido es lo único que nos protege de un impacto ambiental mucho mayor.
Darvaza en una fase nueva y más peligrosa para el calentamiento global
Actualmente, el mundo se encuentra en un equilibrio precario. No se espera que las llamas desaparezcan mañana mismo, pero el aumento constante de las emisiones de gas invisible sugiere que el problema de Darvaza está entrando en una fase nueva y mucho más peligrosa para el calentamiento global.