Los agricultores del Valle Central de California iniciaron la destrucción de 420.000 árboles de durazno tras el cierre definitivo de las plantas procesadoras de Del Monte Foods. La medida busca retirar 50.000 toneladas de fruta del mercado para mitigar pérdidas que podrían alcanzar los 550 millones de dólares en todo el sector agrícola regional.
Del Monte, una empresa con 139 años de trayectoria, clausuró sus fábricas en Modesto y Hughson tras acogerse a la ley de bancarrota el año pasado. Esta decisión dejó a cientos de trabajadores sin empleo y rompió contratos de suministro que muchas familias agricultoras mantuvieron durante más de dos décadas, dejándolas sin compradores para su producción.
Ayuda federal para el retiro de 1.200 hectáreas de huertos
En respuesta a la emergencia, el gobierno federal autorizó hasta 9 millones de dólares en asistencia a través del USDA. Este financiamiento permite a los productores costear la eliminación física de los árboles de durazno de pulpa adherida antes de la próxima cosecha, que normalmente comienza a finales de mayo. Las autoridades consideran que reducir la producción es la única forma de evitar pérdidas adicionales por 30 millones de dólares derivadas de un exceso de oferta.
A pesar de que la empresa Pacific Coast Producers adquirió el negocio de fruta enlatada de Del Monte tras una orden judicial, el alivio para el sector ha sido parcial. La firma compradora solo aceptó adquirir unas 24.000 toneladas de fruta, lo que significa que aproximadamente 50.000 toneladas adicionales se quedarán sin mercado. Esta saturación obliga a los dueños de las tierras a destruir sus plantaciones actuales para intentar destinarlas a otros cultivos en el futuro.
El impacto en las granjas familiares del Valle Central
Legisladores federales advirtieron que esta crisis afecta principalmente a granjas familiares que han trabajado la tierra durante generaciones. Sin el apoyo del gobierno, estas explotaciones multigeneracionales no podrían absorber el impacto financiero de perder 22.000 hectáreas de mercado de forma repentina. La intervención busca evitar un daño permanente al sistema agrícola nacional ante la desaparición de uno de sus procesadores históricos más importantes. Los productores deben completar el retiro de los árboles antes de septiembre para estabilizar los precios de la próxima temporada agrícola.