30 de junio de 2026 - 13:50

Abre su panadería antes de la medianoche, tiene 84 años y sigue trabajando hasta 20 horas al día

Yuriko inicia su jornada antes de la medianoche y, pese al dolor crónico en sus manos, reparte pan personalmente en guarderías locales para mantener la tradición.

Yuriko tiene 84 años y es el alma de Yaoki Pan, una pequeña panadería en Fukuoka fundada junto a su marido hace más de cinco décadas. Mientras la ciudad duerme, ella enciende los hornos antes de la medianoche para recibir a sus clientes a las cinco de la mañana, trabajando jornadas mínimas de 12 horas.

Para Yuriko, el trabajo constante representa su verdadera medicina diaria. A pesar de los dolores físicos persistentes en sus manos que a menudo le impiden descansar bien por las noches, ella sostiene firmemente que la inactividad absoluta es perjudicial para el correcto funcionamiento del cuerpo. Su rutina es extremadamente agotadora: los sábados la jornada laboral se extiende hasta alcanzar las 20 horas de labor ininterrumpida entre la producción masiva de bollos de crema, panes de curry y sándwiches caseros.

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¿Por qué no sube los precios pese a la inflación?

A diferencia de la tendencia económica global, Yuriko ha tomado la decisión de no aumentar los precios de sus productos de panadería artesanal pese al incremento desorbitado en el coste de materias primas básicas como el huevo. Esta decisión es financieramente posible debido a que el local comercial es de su propiedad absoluta, lo que le permite absorber los impactos de la inflación sin necesidad de trasladar esos gastos adicionales a sus clientes de toda la vida o a los nuevos turistas que llegan diariamente atraídos por su fama en redes sociales.

La viralidad masiva en plataformas digitales como YouTube y TikTok ha logrado transformar este humilde negocio de barrio en un punto de interés turístico internacional. Diariamente, decenas de visitantes extranjeros se desplazan hasta Fukuoka con el único objetivo de conocer personalmente a la mujer que, además de atender el mostrador principal, se encarga del reparto logístico de pan en una guardería infantil cercana. Actualmente, el teléfono de la panadería suena constantemente con consultas de personas de todo el mundo interesadas en su particular historia de vida.

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¿Quién continuará el negocio familiar?

Sin embargo, el reciente éxito mediático no logra garantizar la continuidad del negocio familiar a largo plazo. Yuriko lamenta profundamente que sus propios nietos no manifiesten interés real en heredar el oficio tradicional de panadero, lo que deja el destino final de Yaoki Pan en una situación de total incertidumbre. A pesar de esta evidente falta de relevo generacional, ella asegura que se mantendrá activa al frente de los hornos mientras su condición de salud se lo permita, anteponiendo siempre el servicio a los vecinos de su comunidad sobre su propio descanso personal.

El nivel de esfuerzo físico requerido es constante y demandante, especialmente en las tareas de amasado manual para elaborar clásicos como los éclairs y bollos de chocolate. Yuriko personifica a una generación japonesa que vincula estrechamente su sentido de propósito vital con el trabajo manual arduo, conservando una esencia artesanal que ha logrado sobrevivir a más de medio siglo de drásticos cambios sociales y económicos dentro de Japón.

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