Este 2 de julio se cumplen 89 años desde la desaparición de Amelia Earhart y su navegante Fred Noonan. Lo que comenzó como un intento de circunnavegar el globo terminó en la operación de rescate más grande de la historia, dejando una incógnita que hoy la tecnología satelital intenta resolver.
Earhart despegó desde Nueva Guinea con destino a la isla Howland, pero nunca llegó a ver el buque guardacostas que la esperaba. Su última transmisión de radio, captada con voz tensa, mencionaba que el combustible se agotaba y que volaban por la "línea 157-337". Durante décadas, la versión oficial sostuvo que el avión se estrelló y se hundió en el abismo marino.
¿Qué anomalía detectó Google Maps en Nikumaroro?
Sin embargo, una nueva investigación del piloto Justin Myers mediante Google Maps ha detectado una anomalía que desafía la teoría del hundimiento. En la remota isla de Nikumaroro, anteriormente conocida como isla Gardner, las imágenes satelitales revelan una forma alargada de 15 metros junto a un objeto oscuro y rectilíneo que contrasta con el entorno natural.
La relevancia de este descubrimiento se apoya en evidencias físicas recolectadas en expediciones previas en la zona:
- Restos óseos: en 1940 se hallaron huesos en la isla que, tras análisis modernos en 2018, coinciden con la morfología de Earhart.
- Objetos personales: se recuperaron un tacón de zapato femenino y fragmentos de aluminio similares a las ventanas del Lockheed Electra.
- Señales de supervivencia: se encontraron rastros de hogueras y restos de comida que sugieren que sobrevivieron un tiempo como náufragos.
- Anomalía satelital: la forma detectada digitalmente tiene las proporciones exactas del fuselaje del modelo 10-E Electra.
¿Se descarta la teoría de la captura por Japón?
A diferencia de las teorías que circulaban en internet sobre su captura por el Imperio Japonés (basadas en una foto de las Islas Marshall que resultó ser de 1935), el enfoque actual se centra en la geografía física de Nikumaroro.
El uso estratégico de mapas digitales permite simular trayectorias de vuelo con combustible limitado, ubicando a la isla como el destino más probable para un aterrizaje de emergencia. Aunque falta la verificación en campo, la correlación entre la imagen satelital y el modelo técnico del avión instala una duda razonable a casi un siglo de su pérdida.