El Papa Francisco cargó contra “la inútil lógica de la guerra” en la misa de Nochebuena

En la Basílica de San Pedro, ante 6500 personas, el Sumo Pontífice aseguró que “el choque de armas, incluso hoy impide que Jesús encuentre lugar en el mundo”.

El papa Francisco pidió este domingo en ocasión de la Navidad "no confundir la fiesta con el consumismo" y pensar en aquellas poblaciones que sufren la guerra como Palestina, Israel y Ucrania, durante el rezo del ángelus en la plaza de San Pedro. EFE/ Fabio Frustaci
El papa Francisco pidió este domingo en ocasión de la Navidad "no confundir la fiesta con el consumismo" y pensar en aquellas poblaciones que sufren la guerra como Palestina, Israel y Ucrania, durante el rezo del ángelus en la plaza de San Pedro. EFE/ Fabio Frustaci

Al recordar el nacimiento de Jesús en un pesebre de Belén, el papa Francisco dijo en una homilía de Nochebuena que “el choque de armas, incluso hoy” impide que Jesús “encuentre lugar en el mundo”.

El pontífice presidió este domingo la misa vespertina ante unos 6.500 fieles reunidos bajo el esplendor de la Basílica de San Pedro, detrás de filas de prelados vestidos de blanco.

“Nuestros corazones están en Belén, donde el Príncipe de la Paz es rechazado una vez más por la inútil lógica de la guerra”, dijo el papa, refiriéndose a la guerra desatada por el ataque mortal de Hamás el 7 de octubre y la toma de rehenes en Israel.

Al comenzar la misa, se descubrió una estatuilla del Niño Jesús ante el altar adornado con vegetación y flores blancas, y niños que representaban a todos los rincones del mundo que colocaron flores alrededor de un trono dorado.

Francisco, vestido con una túnica blanca, dirigió la misa al pie de una de las grandes columnas de San Pedro.

Al recordar que Jesús nació durante un censo destinado a reforzar el poder del rey David, Francisco advirtió contra “la búsqueda de poder mundano, fama y gloria, que mide todo en términos de éxito, resultados, números y cifras, un mundo obsesionado con los logros”.

En contraste, Jesús llegó al mundo humildemente. “Aquí no vemos un Dios de ira y castigo, sino el Dios de misericordia, que se hace carne y entra al mundo en debilidad”, dijo el papa.

Cuando terminó la misa de Nochebuena, el papa, empujado en una silla de ruedas, avanzó por la basílica con la estatua de tamaño natural del Niño Jesús en su regazo y flanqueado por niños que llevaban ramos. La estatua fue colocada en un pesebre en un Nacimiento de la basílica.

Francisco, de 87 años, ha estado usando una silla de ruedas para recorrer distancias largas debido a una dolencia en el ligamento de la rodilla, mientras que usa un bastón para distancias más cortas.

Durante la tradicional bendición del Ángelus en la Plaza de San Pedro al mediodía, el pontífice recordó a los que sufren por la guerra, recordando los combates en Ucrania y el asedio de Israel a la Franja de Gaza en respuesta al ataque de Hamás.

“Estamos cerca de nuestros hermanos y hermanas que sufren la guerra. Pensamos en Palestina, Israel, Ucrania. Pensamos también en aquellos que sufren de la miseria, el hambre y la esclavitud”, dijo Francisco. “Que el Dios que tomó para sí un corazón humano infunda humanidad en el corazón de los hombres”, añadió.

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