Orégano: avanzan en un sello de calidad para combatir la adulteración

El sector trabaja en una Indicación Geográfica (IG) que asegure que el producto es genuino. Quieren promover el fraccionamiento en origen y otros subproductos.

Orégano: avanzan en un sello de calidad para combatir la adulteración
Un problema habitual es la adulteración del orégano, y por eso se busca certificar la calidad.

Un problema histórico para el orégano tiene que ver con su adulteración, ya que, si bien buena parte se cosecha en Mendoza, a la hora de fraccionarlo en otras provincias muchas veces se corta con otros productos. Para esto, se trabaja en crear una Indicación Geográfica (IG), un sello de calidad que permitiría envasarlo desde origen y asegurarle al consumidor que el producto que compra es realmente lo que dice la etiqueta.

Este sello es similar a la Denominación de Origen Controlada (DOC) que tienen algunos vinos de Luján de Cuyo, e incluye estímulos económicos para poder exportar. Hace poco, se aplicó con el Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) producido en Mendoza, que tras mucho esfuerzo logró su IG en 2022 y hoy se puede ver la certificación en algunos envases.

“Lograr una indicación geográfica o un sello de calidad vinculado al origen, es sinónimo de que existe una calidad intrínseca vinculada al territorio y a su gente. ¿Esto qué significa? Que el producto es diferente de otros y que te interesa marcarlo”, explicó Alfredo Baroni, coordinador técnico del Instituto de Desarrollo Rural (IDR). Esto se hace por creer que el producto propio es mejor, difundirlo y asegurar que es lo que se vende.

En el caso del orégano, agregó Baroni, también se busca aumentar el volumen que se fracciona en el departamento de San Carlos, ya que hoy la gran mayoría (”y hasta hace unos años, la totalidad del orégano) se llevaba a Buenos Aires para fraccionarlo. Ahí es donde algunas empresas lo mezclaban con orégano importado de otros países como Turquía, México o Perú, y se le rebajaba la calidad.

La asociación privada al frente del trámite es la Sociedad Rural del Valle de Uco. Desde allí, su presidente Mario Leiva criticó las adulteraciones en los centros urbanos (incluso con hojas molidas de olivos) y cómo dejan al producto local fuera de juego por los precios. “El mayor volumen se hace en el sur del Valle de Uco y tenemos toda la unidad tecnológica del cultivo”, señaló.

“Nosotros consideramos que una forma que tiene el productor para agregar valor es envasar una parte de su producción. Entonces empezamos con el trabajo de la IG y estamos con los pasos finales, tenemos que hacer unos cambios en nuestra entidad y esperar que desde Buenos Aires venga la aceptación final”, agregó Leiva. Además del IDR, han trabajado con varios productores, la UNCuyo y la Universidad de Buenos Aires.

Orégano: sequía, falta de controles y el dólar golpean la producción
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Expectativa en el sector

Tanto productores como comercializadores tienen bastante expectativa (con mayor y menor grado de entusiasmo) por lograr este sello de calidad y, de esa manera, intentar poner algún freno a la competencia desleal que provocan las adulteraciones.

Desde la empresa Aldo Donnantuoni, referente en producción y acopio, uno de sus encargados, Lucas Donnantuoni, expresó su fastidio por la adulteración, un tema al que le han “buscado la vuelta por todos lados, y nada”. Su esfuerzo ha incluido “llevar muestras con partida, con marca, con número de lote de los que lo hacen”, pero no tuvieron respuesta ni a nivel provincial ni en Buenos Aires.

Para Gonzalo Appiolaza, cofundador de Mardegan Especias y Orégano, poder obtener la IG “sin dudas sería muy importante para nuestro sector, no solo para los productores sino también para acopiadores y fraccionadores”. Appiolaza contó que en febrero hubo una reunión con el asesor legal, sabe que es necesario modificar el estatuto de la Sociedad Rural del Valle de Uco y se esperanza con que este mismo año pueda salir el tema.

Por su parte, Pablo Chiconi, otro productor de la zona y parte de la Sociedad Rural del Valle de Uco, cree que sería muy positivo envasar parte de la producción en origen y evitar el riesgo de corte en otros lados: “La IG nos puede ayudar para que no lo adulteren, porque agarrás cualquier sobrecito, lo analizas y viene muy adulterado con hojas de olivo. Dicen que no es perjudicial para la salud, pero el aroma y la calidad no es igual”.

Orégano de los productores de la cooperativa Aromáticas Sancarlinas. Foto: Gentileza Municipalidad de San Carlos
Orégano de los productores de la cooperativa Aromáticas Sancarlinas. Foto: Gentileza Municipalidad de San Carlos

Mucho más que orégano

Como se comentaba, en principio la apuesta por la IG de esta aromática tiene que ver con aumentar el fraccionamiento en la zona. Esto pasa tanto por motivar a los propios productores a fraccionar, como por invitar a grandes empresas a que se radiquen o trasladen sus plantas en San Carlos, de modo de asegurarse una buena calidad.

“Asociado a eso, después viene toda una serie de subproductos o de efectos colaterales que tienen que ver con que, cuando vos identificás un producto como de mejor calidad, empiezan a desatarse también otros factores como puede ser el tema del turismo, que agrega valor”, comentó Alfredo Baroni. Es algo que lleva años de trabajo, pero lo importante es dar los primeros pasos y continuar.

El coordinador técnico del IDR mencionó que se suman otros subproductos, como panificados a base de orégano o aceite esencial a partir de esta aromática, con mayor valor desde que se reconoce su calidad. Además, se empezaría a generar una especie de clúster, ya que con esto las empresas se vinculan más para promocionar el producto, hacer comercialización conjunta y realizar investigación y desarrollo.

Mario Leiva remarcó la importancia de fraccionar en origen para mejorar la rentabilidad de los productores ante el aumento de los costos: “Estamos muy complicados. Si no vamos desde la siembra hasta la góndola, no vamos a poder seguir trabajando”. Aparte, están con un proyecto de intubación para una parte del canal Dumas, con 13 kilómetros de innovación tecnológica que permitiría regar y habilitar unas 600 hectáreas más de orégano.

“Además, hemos hablado con Miguel Elechosa, del INTA Castelar, para que venga a Mendoza a reeditar un jardín de aromáticas que él impulsó, un espacio con romero, salvia, azafrán… muchos cultivos que se pueden hacer a nivel de emprendimiento familiar”, agregó el presidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco. A eso le agregarían un circuito turístico para conocer cómo se hacen las aromáticas y sumar un plato gourmet con ellas.

Por último, para Baroni es importante aclarar que agregar valor no es igual que aumentar de precio, así como un aceite de oliva con el sello de IG puede salir igual que otro sin la certificación. La diferencia para el consumidor es que tendrá una trazabilidad segura y sabrá que lo que está consumiendo es genuino y responde a características de calidad. Son detalles que, en un mundo cada vez más competitivo, pueden sumar para ser elegidos.

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