2 de marzo de 2026 - 17:15

Dormir temprano y hacer más ejercicio: las claves para reducir el riesgo de padecer ELA

Dormir entre seis y ocho horas por noche se asoció con menor riesgo frente a quienes dormían menos o más tiempo.

Acostarse temprano y sostener el ejercicio semanal se vincula con un menor riesgo de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), de acuerdo con un estudio preliminar que siguió durante 14 años a más de 500.000 personas adultas. Los autores aclaran que los resultados muestran una asociación estadística y no prueban una relación de causa-efecto.

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Una enfermedad poco frecuente y de evolución progresiva

La esclerosis lateral amiotrófica es una patología neurodegenerativa que afecta a las neuronas del cerebro y la médula espinal. Con el avance del cuadro, la persona pierde la capacidad de iniciar y controlar movimientos musculares, lo que puede conducir a parálisis. La esperanza de vida promedio tras el diagnóstico se ubica entre dos y cinco años. En ese contexto, identificar factores asociados a menor riesgo adquiere relevancia para la investigación en salud pública.

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Las claves del ejercicio físico.

Las claves del ejercicio físico.

Diseño del estudio y clasificación de cronotipos

El trabajo incluyó a más de 500.000 participantes con una edad promedio de 57 años. Durante el seguimiento, 675 personas desarrollaron ELA, lo que representa el 0,14% de la muestra. Al inicio, los voluntarios completaron cuestionarios sobre hábitos de sueño y actividad física. Con esos datos, los investigadores clasificaron los cronotipos, es decir, la preferencia natural respecto a horarios de sueño y vigilia.

Ejercicios
Estos ejercicios son la clave para reducir el riesgo de padecer ELA.

Estos ejercicios son la clave para reducir el riesgo de padecer ELA.

Entre los 277.620 participantes con cronotipo matutino, 350 desarrollaron la enfermedad. En el grupo de 166.361 personas con cronotipo vespertino, 237 recibieron diagnóstico. Tras ajustar variables como edad, sexo e índice de masa corporal, el análisis mostró que quienes se identificaban como madrugadores presentaban un 20% menos riesgo de ELA en comparación con los noctámbulos.

Actividad física y gasto energético

La actividad física se midió mediante equivalentes metabólicos, conocidos como MET, que cuantifican el gasto energético. Los resultados plantean una posible relación entre patrones de sueño, ejercicio regular y menor probabilidad de desarrollar ELA, aunque los investigadores subrayan la necesidad de estudios adicionales para confirmar estos hallazgos y comprender los mecanismos involucrados.

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