El juicio que enfrenta Claudio Contardi, acusado de abuso sexual y violencia psicológica contra su exesposa Julieta Prandi, llega a su instancia decisiva esta semana. La modelo, que denunció a Contardi hace cinco años, atraviesa horas decisivas. Guillermo Francella, quien trabajó con Prandi cuando ella debutaba en la televisión a los 18 años, expresó su apoyo público.
Guillermo Francella y Julieta Prandi en "La Nena", uno de los sketches que quedó en el centro del debate
Guillermo Francella y Julieta Prandi en "La Nena".
Las palabras de Guillermo Francella
El actor definió la situación como “una semana muy dura” y le envió un mensaje directo: “Todas las bendiciones del mundo para Julieta, es un ser humano hermoso, no se merece lo que ha vivido”. También admitió que desconocía la magnitud de lo que su excompañera atravesaba: “Todos desconocíamos lo que estaba viviendo, pobrecita, a ese nivel. Lo mejor para ella, lo único que te puedo decir”.
La denuncia contra Contardi derivó en un proceso judicial extenso, marcado por instancias de pericias, audiencias y testimonios, que este miércoles alcanzará el momento clave con la lectura de la sentencia. Prandi, en declaraciones a A la tarde (América), describió la experiencia como una espera cargada de desgaste emocional.
El testimonio de Julieta Prandi
“Estuve cinco años esperando esto, pasé por tribunales, pericias, entrevistas, sesiones y finalmente, el miércoles, pude mirar a los jueces y decirles lo que viví. Fue muy duro llegar ahí y tener que relatarlo”. La modelo diferenció esta etapa de las disputas patrimoniales o por régimen de comunicación, resaltando que en este tramo “quedó expuesto el horror mismo”.
La conductora pidió una condena que garantice su seguridad y la de su entorno: “Espero escuchar una condena ejemplificadora y que finalmente lo detengan por mi bien y el de mi familia”. Señaló que, pese a contar con botón antipánico y custodia policial, su vida diaria sigue condicionada: “No puedo vivir con un patrullero que me sigue al supermercado o a llevar a mis hijos a la escuela. Lo mínimo es que tenga prisión domiciliaria si no le dan preventiva, porque si no la que no va a poder salir de su casa voy a ser yo”.
Además, cuestionó el funcionamiento judicial: “Si yo, siendo conocida, en cinco años, recién ahora tengo un juicio, imaginate lo que le espera a una vecina de barrio. El sistema es vetusto, machista y retrógrado. Espero que esta pena sea ejemplificadora y que la justicia empiece a tener otra cabeza para juzgar casos de violencia de género ”.