La excusa formal del tour es la presentación de un nuevo disco "Escenas". Pero lo que ocurrió en el Arena Maipú fue otra cosa: un viaje sin escalas hacia esa lista interminable de baladas románticas que marcaron a fuego la primera década de los 2000. Sin Bandera no vino a probar nada. Vino a confirmar su idilio con el público local y ha dejar en claro que la música romántica también tiene un espacio.
El marco fue ideal. Un Arena Maipú colmado, dispuesto a cantar cada verso interpretado por el mexicano Leonel García y el argentino Noel Schajris. Y así fue. Durante 23 canciones, un repaso generoso por 25 años de carrera, que incluyó dos de sus nuevas canciones del álbum, el público mendocino sostuvo el show casi tanto como el dúo. Porque si algo quedó claro es que el fenómeno Sin Bandera no es solo musical: es emocional.
sin bandera mendoza 2
Desde los primeros acordes, la noche tomó forma de ritual. Intimo y sereno. Arrancó con el tema De Viaje, siguió con Y te amo más y Tócame. El show no se trató de una repetición nostálgica. Hubo arreglos, matices actuales, un sonido más pulido y contemporáneo en clásicos como Sirena, Amor Real, Kilómetros, entre otros.
Felipe Staiti, invitado especial de Sin Bandera a su show
El vino también tuvo su lugar en la noche: no solo como símbolo inevitable de Mendoza, sino como tema recurrente en las intervenciones del dúo, que en más de una ocasión hizo referencia a la identidad local.
Sin embargo, uno de los gestos más celebrados fue el guiño directo a la escena musical mendocina. Entre el público se encontraba Felipe Staiti, histórico integrante de Enanitos Verdes, y Noel Schajris pidió un aplauso para él. El guitarrista se puso de pie, saludó al estadio.
Sin bandera Felipe Staiti
Durante Dime que sí, como ya es un clásico en sus conciertos, una pareja mendocina, Franco y Ailén, se comprometió frente a miles de personas. El nuevo álbum Escenas tuvo su presentación en Mendoza. Leonel y Noel cantaron su primer sencillo, Qué culpa tiene ella y Nunca, y ambas evidencian una nueva etapa compositiva.
Según explicaron en entrevistas previas el proyecto nació en septiembre de 2024, en Los Ángeles, a partir de una conversación íntima entre los cantantes sobre la vida, la paternidad y el paso del tiempo. De allí surgió la idea de pensar la existencia como una sucesión de “escenas”, como si cada etapa fuera parte de la película personal que todos protagonizamos.
Sobre el final, uno de los momentos más íntimos llegó con una versión acústica de En esta no. Allí el show se redujo a lo esencial: las voces del dúo y la emoción compartida por el publico. Para cerrar, el dúo aceleró el paso con una batería de grandes éxitos que culminaron con Entra en mi vida.
El show en Mendoza de Sin Bandera dejó la sensación de que algunas fórmulas no se agotan. Que la balada romántica, cuando está bien escrita y bien interpretada, sigue convocando y dando buenos resultados.