Lucía Celasco dejó de lado el perfil bajo para mostrar la intimidad de su refugio personal. La nieta de Susana Giménez, consolidada en el mundo de la moda, reveló cómo aplicó su mirada estética en el living de su casa, un espacio donde el equilibrio y la curaduría de objetos cuentan su propia historia.
El diseño como extensión de la identidad emprendedora
Para Celasco, la decoración no es un elemento accesorio sino una parte central de su identidad. Al trabajar desde hace años en el universo de la moda sustentable, aplica una lógica de curaduría donde el detalle es protagonista. Su enfoque consiste en lograr un equilibrio exacto entre lo estético y lo habitable, permitiendo que cada objeto seleccionado responda a una mirada conceptual clara.
La alfombra de rayas como eje central del living
El elemento más llamativo del ambiente es una alfombra de rayas en blanco y negro que actúa como pieza central. Este recurso gráfico sirve para organizar visualmente el living, aportando un contraste necesario dentro de una paleta dominada por tonos neutros. Sobre este textil, se apoyan muebles de líneas limpias y materiales diversos que conviven en armonía contemporánea.
La elección de patrones geométricos de alto contraste en el suelo responde a una necesidad de establecer un ritmo visual en el ambiente. Este mecanismo permite delimitar áreas específicas sin recurrir a divisiones físicas, logrando que el diseño gráfico de la alfombra dicte la ubicación del resto del mobiliario y mantenga la cohesión del espacio.
El objeto que la une con Zaira Nara
Curiosamente, el mismo diseño de alfombra está presente en la casa de Zaira Nara, aunque bajo una lógica distinta. Mientras que la nieta de Susana la integra en un ambiente cálido y muy curado, la modelo la utiliza en un espacio despojado y minimalista, con un sofá bajo de líneas rectas y paredes blancas sin intervención.
Esta coincidencia pone de relieve cómo un mismo elemento de diseño puede reinterpretarse según quién habite el espacio. En el caso de Nara, el foco se concentra en la simplicidad y la mezcla de texturas básicas como el blanco, negro y gris, demostrando la versatilidad de este objeto para adaptarse a universos decorativos opuestos.