Locura total por Rosalía en Buenos Aires: el impacto de la artista en toda la ciudad
La artista española visitó distintos lugares de la ciudad. Fue invitada al canal de streaming LUZU TV y a Otro Día Perdido, ciclo conducido por Mario Pergolini.
Rosalía se aburrió en la cuarentena y se animó a cortarse el pelo
Rosalía llegó a Buenos Aires como parte de la gira promocional de Lux. Protagonizó una aparición inesperada en el show de Cindy Cats, donde generó una ovación inmediata. Tuvo pasos por distintos puntos de la ciudad, desde el estadio Ferro hasta el Obelisco y los estudios de Luzu TV.
Rosalía se sorprendió de la increíble voz de Ángela Torres luego de cantar a dúo en el programa.
La llegada de Rosalía a Buenos Aires
La llegada de la cantante española despertó expectativa en la escena musical porteña por la dimensión global de su figura. Las horas posteriores confirmaron ese impacto porque su presencia en el concierto de Cindy Cats cambió el clima del espectáculo y desencadenó una reacción colectiva.
El movimiento de la artista por Buenos Aires también marcó un acercamiento a creadoras locales con quienes estableció un vínculo visible. En paralelo, la promoción de Lux se afirmó como eje central de su paso por Argentina por la magnitud conceptual del disco y por la ambición sonora que lo define.
Su aparición en el canal de streaming LUZU TV
El equipo de Luzu TV fue el primero en recibirla en estudios y Nicolás Occhiato abrió la conversación con una pregunta directa sobre cómo vivía estas horas en el país. Rosalía respondió: “Muy rico, me comí una medialuna. Estamos aquí en Buenos Aires, flipando”. Ella habló sobre su primera aproximación a la gastronomía local y detalló que probó milanesa, empanada de ternera, puré de papas y flan.
También contó que experimentó con una salsa que creyó parecida al chimichurri y que la usó en distintos platos. Cuando le consultaron si había sumado dulce de leche y crema al flan, dijo: “Sí, también, lo probé todo”. Después recibió una camiseta de la Selección Argentina como obsequio del equipo.
El vínculo con la escena argentina se profundizó cuando más tarde visitó a Mario Pergolini y él le regaló una camiseta de Boca Juniors. Rosalía aceptó el gesto y se colocó la remera en el estudio. Con ese atuendo salió luego a la calle, firmó autógrafos, posó para selfies y saludó a quienes la esperaban.
El recorrido incluyó una parada breve en el Obelisco. La artista bajó de su camioneta en la intersección de 9 de Julio y Corrientes y se acercó al monumento en medio del asombro de quienes la reconocieron. La escena confirmó el entusiasmo que había generado su llegada al país.
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rosalía bailando con la misma moneda y apareciendo karina para cantarla en vivo QUE PAÍS MARAVILLOSO TENEMOS AJSJAJAJ pic.twitter.com/RL9kJu6quB
Quiénes fueron las artistas argentinas que la acompañaron
El momento más potente ocurrió en el estadio Ferro durante el concierto de Cindy Cats porque su aparición tomó por sorpresa al público. Ella se ubicó en un sector reservado junto a Soledad Pastorutti, Juliana Gattas y Emilia Mernes. Eligió un vestido negro, lentes oscuros y un pañuelo blanco que reforzó el tono discreto de su entrada. La banda la homenajeó con un popurrí de sus canciones más conocidas, lo que provocó emoción entre los asistentes. Rosalía agradeció con gestos, inclinaciones y sonrisas ante una ovación sostenida.
Rosalía
La cantante española Rosalía acaba de lanzar su disco Lux.
El marco de esta visita es Lux, un álbum compuesto por 18 canciones distribuidas en cuatro movimientos. El proyecto utiliza 13 idiomas y combina flamenco, ópera y pop. La artista definió este trabajo diciendo: “Han sido tres años trabajando en un proyecto completamente diferente a lo que había hecho antes. Daba un poco de miedo”. Sobre su método creativo dijo: “Es mucha intuición y tratar de decir: voy a escribir y veamos cómo suena esto en otro idioma”. También explicó que la espiritualidad tuvo un peso decisivo: “Esa sensación espiritual siempre ha estado ahí, solo que nunca la había racionalizado ni intentado intelectualizar”.
La obra contó con la producción de Noah Goldstein y Dylan Wiggins y con la participación de la Orquesta Sinfónica de Londres dirigida por Daniel Bjarnason. Voces y coros internacionales reforzaron el carácter global del proyecto.