"Si pudiera conversar con Hilario Cuadros le daría un abrazo y le agradecería por el legado que nos dejó", nos dice emocionado Gonzalo Rivas, guitarrista de Los Trovadores de Cuyo, uno de los grupos más emblemáticos del folclore
El guitarrista ingresó a Los Trovadores de Cuyo cuando tenía 17 años y hoy se prepara con el grupo para celebrar el centenario, en 1927. La promesa que le marcó la vida, los primeros acordes que le enseñó su abuelo, el legado de Hilario Cuadros y cómo será la Gala Patria, que protagonizarán junto a la Filarmónica de Mendoza el miércoles.
"Si pudiera conversar con Hilario Cuadros le daría un abrazo y le agradecería por el legado que nos dejó", nos dice emocionado Gonzalo Rivas, guitarrista de Los Trovadores de Cuyo, uno de los grupos más emblemáticos del folclore
Ponerse por un instante a pensar en la historia del grupo (que el próximo año celebrarán su centenario) produce una mezcla de vértigo y admiración. Son una institución del folclore argentino, un legado que atravesó generaciones sin perder vigencia. Pero su presente también invita al optimismo: con apenas 19 años, Gonzalo representa el recambio generacional que asegura la continuidad, aportando frescura, vitalidad y la posibilidad de acercar esta tradición a nuevos públicos.
Su incorporación, hace tres años, cuando apenas tenía 17, marcó el inicio de una nueva etapa para el grupo. Hoy la formación está integrada por Gustavo Olivera, Gabriel Arias, el propio Rivas y Cristian Frete, otro caso emblemático: él también ingresó con apenas 17 años, hace 35 años.
La charla con Los Andes se da en el marco del concierto del próximo miércoles 8 de julio, cuando Los Trovadores de Cuyo compartan escenario con la Orquesta Filarmónica de Mendoza en la tradicional Velada de Gala Patriótica del Teatro Independencia. Bajo el título "Los Trovadores de Cuyo, camino a los 100 años", el espectáculo, dirigido por Pablo Herrero Pondal, celebrará un nuevo aniversario de la Independencia argentina y homenajeará la trayectoria de la agrupación, con entradas en EntradaWeb.
"Mi incorporación al grupo fue hace casi tres años, cuando el lugar de la primera guitarra queda vacante y Cristian Frete, nuestro director, decide llamarme para conocerme y probarme musicalmente", recuerda ahora Gonzalo. "Después de dos ensayos Cristian, Gustavo y Gabriel llegan a mi casa, como un ensayo más de prueba, pero en vez de esto me cuentan que charlaron y tomaron la decisión de que sea parte del grupo. En ese momento ingreso y Cristian fue el que me termina perfeccionando para ocupar el lugar de la primera guitarra: la pulsación trovadora para tocar, cómo se manejaba el grupo, lo que buscaban y lo que proyectaban en mí. La verdad es que con él también me siento muy encontrado e identificado, porque también ingresó con 17 años al grupo y siento que la historia se repite nuevamente", dice.
- ¿Cómo fue tu historia con la música?
-Mi historia con la música empezó a los 12 años, fue la primera vez que toqué una guitarra y desde ese día no dejé de tocar. Se dio todo cuando mi abuelo, que también tocaba la guitarra, decide dejar su grupo con el que estuvo por más de 30 años, y en uno de esos días que fui a su casa lo vi muy deprimido, porque extrañaba mucho sus compañeros y los festivales y peñas, ya que lo hizo para dedicarse netamente a su familia. Entonces a mí se me ocurrió decirle que me enseñara a tocar la guitarra (yo primero se lo propuse como un pasatiempo o para aprender un tema y nada más), pero después de aprender dos temas de su autoría empecé a tener un gusto por el folclore de Cuyo. Cuando yo aprendí los acordes básicos, él me dijo que yo no iba a hacer el ritmo, yo tenía que bordonear, y al mes de haber aprendido a tocar la guitarra mi abuelo logró conseguir nuestro primer show: yo con 12 años y él con 80.
-¿Y en qué momento descubriste que el canto y el folclore podían convertirse en una forma de vida?
- En esa misma peña había un hombre, llamado Héctor, que tenía una radio y le encantó la propuesta de un abuelo y un nieto tocando juntos, nos invitó y también terminé debutando en mi primera radio. Y los Trovadores entraron en mi vida un día que mi mamá vio una cartelera que decía "Los Trovadores de Cuyo en el Teatro Imperial" y decidió sacar entradas para ella, mi papá, mis abuelos y para mí. Después de ver el tremendo show que hicieron en el teatro, le dije a mi abuelo que de ahora en más quería aprender a tocar todos sus temas, y aprendí los primeros temas como la canción del Jarillero, "Los 60 granaderos" y "Virgen de la Carrodilla". Y una de las cosas más locas de la vida fue que me propuse y le juré a toda mi familia que iba a ser un Trovador de Cuyo, iba a lograr ser la primera guitarra. Con el tiempo me enamoré de sus temas y quería aprender todos: empecé a buscar su historia, sus integrantes y en esa búsqueda conocí a mi primer mentor Sergio Santi, anterior director y compañero de Cristian.
-¿Cómo te descubrieron?
- Un día lo contacté por Facebook y me contó que tenía una Orquesta y podía ofrecerme ser parte, con el tiempo entre medio de esos ensayos con la orquesta vio mi fanatismo por los Trovadores y empezó a enseñarme arreglos y formas de tocar que le enseñó el maestro Tito Francia. Y casi en paralelo, pasado un mes o menos de entrar a la orquesta juvenil, vi que la actual primera voz, mi otro mentor, Gabriel Arias, empezó a dar clases de guitarra y canto, a lo que le escribí y empecé a tomar clases con él. Y me acuerdo siempre, como si fuera ayer, que me senté la primera clase y me preguntó que cuál era mi objetivo o para qué había empezado las clases y yo le dije que para llegar a ser su compañero. Pasaron casi dos años de tocar con la orquesta y perfeccionarme con Gabriel, y un día en una clase le conté que mi abuelo estaba muy enfermo y no sabía si iba a estar bien, que él me había dicho que su sueño era verme ser un Trovador antes de irse. Esa charla para mí fue solo una charla, pero para mi profesor no. Él se lo contó al grupo y con el visto bueno de ellos me llamaron y me dieron la noticia de que el 24 de mayo en la noche iba a tocar dos temas e iba a ser Trovador por una noche para que mi abuelo me viera. Llegó ese día y mi abuelo pudo verme, y no solo ese día, sino que gracias a Dios hasta hoy puede hacerlo.
-Muy emocionante tu historia.
- A partir de ese momento me di cuenta que quería que el folclore y el canto fueran mi estilo de vida. Y otro momento que también me marcó y motivó a seguir con el folclore fue lo que me dijo un profesor de música que tuve: su acotación fue que eligiera otro tipo de música para tocar porque el folclore ya no se escuchaba y era un género "viejo", que no iba a llegar a ningún lado. Entonces, yo me dije a mí mismo que yo tenía que ser el que acerque el género a mis compañeros y a la juventud, y el destino me llevó hasta el lugar que hoy me toca ocupar.
- ¿En tu familia había tradición en el folclore, entonces?
-Sí, mi familia viene de tradición: mis bisabuelos, papás de mi abuelo, tocaban juntos la guitarra y conocieron a Hilario Cuadros. Ese camino lo siguió mi abuelo y la línea había quedado en él hasta que yo descubrí el mundo del folclore.
- Entrar a un grupo con tanta historia implica convivir con esos nombres: Hilario Cuadros y Domingo Morales. ¿Esa historia pesa, inspira o intimida?
-Yo siento que esa historia tiene un poco de las tres. Porque llegar a un grupo con una trayectoria tan grande donde artistas como Hilario su fundador, Atahualpa Yupanqui, Alfonso y Zavala, entre otros ocuparon un lugar en su momento te da cierta intimidación por un lado, y a la vez te inspira porque formás parte de la historia, te invita a mejorar día a día y a perfeccionarte para seguir manteniendo el legado a ese nivel.
- ¿Qué aprendizajes te dejan tus compañeros?
-Compartir con ellos es vivir en un aprendizaje constante, yo los escucho cuando cuentan anécdotas de momentos que vivieron con figuras muy reconocidas como Félix Dardo Palorma, por ejemplo, y de lo grandiosos que fueron, el sentimiento con el que ellos cantaban cada tema y el amor que tenían por su tierra. Y tal vez ellos no lo sepan, pero para mí hoy Cristian, Gustavo y Gabriel son los Hilario Cuadros, Tomás Lucero, Félix Palorma, Domingo Morales y demás, de la nueva era. Ellos me enseñan más allá de lo musical, sino de la vida, de sus experiencias y compartir esta huella con ellos es un honor.
- Muchos jóvenes de tu edad escuchan otra música. ¿Qué tiene el folclore cuyano que logró atraparte?
-El folclore logró atraparme el día que empecé a interpretar lo que sus letras quieren decir, cuando expresan lo deslumbrante de sus paisajes, las experiencias de vida y sobre todo las canciones de amor que le dedican a la mujer de la que se enamoran. Este género tiene un valor muy profundo que hoy en día tal vez se ha perdido en algunos artistas, y no hay nada más lindo que poder cantarle a tu tierra, o a tu pareja una canción como "Flor de Guaymallen".
- Son canciones con tanta historia... ¿qué sentís cuando ves a la gente emocionarse?
-Es algo inexplicable, desde el día que subí a mi primer escenario en Calle Angosta, conocí el amor que la gente tiene por estos temas, cada vez que nos bajamos de los vehículos en distintos escenarios nos piden por favor que hagamos los clásicos, o cuando los hacemos cantar a ellos y cantan con una pasión única la verdad que te llena el pecho de orgullo poder ocupar este lugar y me hace emocionarme hasta las lágrimas.
- ¿Existe una presión extra por demostrar que un músico tan joven también puede representar esta tradición?
-Yo creo que no es una presión, es una responsabilidad importante, porque estamos hablando de una tradición cultural muy valiosa y antigua. Sin embargo, no lo vivo así, sino como un compromiso. Creo que la autenticidad no está determinada por la edad, sino por el respeto, la humildad, la pasión y la conexión genuina con la música que uno interpreta. Lo único que busco es poder brindarle lo mejor de mí al grupo y a la gente que nos sigue, para que cada vez que toquemos podamos ser ese cablecito a tierra para que puedan disfrutar de un momento de distracción.
- ¿Ya empezaron a planear la celebración del centenario del grupo?
-Así es, ya empezamos a planear y trabajar para la fiesta que se viene del centenario. No puedo adelantar mucho, solamente que se va a dar sobre el calendario vendimial para que no solo nuestro público mendocino y cuyano sea parte sino para que los extranjeros que nos visiten también lo vivan. Planeamos hacer algo para todos, gratuito, donde cada uno pueda ir con sus familiares y vivir esta fiesta todos juntos.
-Si pudieras conversar unos minutos con Hilario Cuadros, ¿qué le preguntarías?
-Primero, si pudiera conversar con él le daría un abrazo y le agradecería por el legado que nos dejó. Después le preguntaría muchísimas cosas sobre sus vivencias, sus anécdotas y cómo se sentía siendo el máximo exponente de Mendoza y Cuyo. También me gustaría saber si él proyectaba que su grupo llegaría a los cien años de historia; qué era lo que lo inspiraba a componer tan bonitos temas y cuáles fueron los momentos de su vida que lo marcaron.
-¿Creés que el gran desafío de Los Trovadores hoy es conservar la tradición o conquistar nuevas generaciones?
-Yo creo que la conquista de nuevas generaciones dentro del grupo se da por sí sola, porque en la generación anterior hubo un chico de 17 años que acercó a esa juventud y hoy ese mismo chico, siguiendo esa visión, decidió hacer lo mismo. Además creo que la tradición es la raíz del pueblo, así como el mate también lo son los trovadores y lo van a seguir siendo siempre. Y creo que hoy se está volviendo a revivir ese acercamiento a los jóvenes nuevamente entre tantos generos musicales, no solo está pasando en Cuyo sino en todo el país con artistas como Milo J y Cazzu. Nuestra meta es que sin importar quién esté, o haya estado, se cuide la institución y se mantenga viva.