"Su obra no caduca", nos dicen desde Garupá. Quien lo sostiene es Homero Chiavarino, acordeonista, guitarrista y voz del grupo; y la obra eterna no es otra que la del inmenso Ramón Ayala. Polifacético, vibrante, inagotable, el legado del Mensú se expandirá mucho más allá de su larga vida, que terminó el 7 de diciembre de 2023 a los 96 años.
Es que sí: hay músicas que no necesitan pasaporte para atravesar fronteras, pero sí intérpretes capaces de renovarlas y hacerlas trascender. Hoy el folclore, gracias a nuevos artistas y sorprendentes fusiones, vive un momento de vitalidad innegable, y en este panorama el trío Garupá, que viene desde Rosario, ha hecho de la obra de Ramón Ayala la trinchera desde la que elige mostrarse al mundo.
Tras un 2025 de recorrido por escenarios europeos y un debut consagratorio en Cosquín este año, el grupo llega a Mendoza para presentar su segundo disco, "El viejo río que va". La cita será este sábado 20 de junio a las 21 en el Centro Patrimonial y Artístico Cristóforo Colombo de Godoy Cruz, en una noche que promete ser un viaje profundo por la inmensidad del litoral argentino. Las entradas están disponibles a través de EntradaWeb.
Herencia y folclore: del Litoral a Cuyo
Pero para el trío, integrado por Joel Tortul, Julián Venegas y Chiavarino, pisar tierras mendocinas no es un trámite más. Es el encuentro con un público que entiende de raíces y tradiciones, nos dicen. Chiavarino lo vive con expectativa: “Siempre llegar por primera vez a un lugar es un gran desafío. Sabemos del vínculo estrecho que tiene la provincia con el folclore y con la música popular", desliza el músico, haciendo referencia al Nuevo Cancionero, que surgió en nuestra provincia en 1963.
Y profundiza: "Ramón Ayala fue de alguna manera también parte de ese Nuevo Cancionero, de los que han aportado al repertorio de la música popular argentina con su nueva forma de hacer canciones. Siempre visitar Mendoza es un buen plan, y seguir esparciendo la obra del Mensú por cada rincón del país”.
Si "Canciones del Mensú" (2022) fue la carta de presentación del grupo, "El viejo río que va" (2025) fue adentrarse con confianza en el legado del poeta misionero. Aunque el título proviene del famoso primer verso de "El cosechero", el álbum esquiva la tentación de los grandes hits para indagar en los rincones menos explorados del universo del Mensú.
“Este segundo material del trío completa de alguna manera nuestro paso por la gran obra de Ramón Ayala”, explica Chiavarino. “A diferencia del primer material, hemos seleccionado canciones no tan difundidas y poco versionadas. Al ser un compositor tan prolífico, Ramón dejó una gran cantidad de joyas y nos da la posibilidad de elegir. Cada tema tiene su magia”.
Es que hablar de Ramón Ayala es hablar de un artista total, que también pintaba, escribía y hasta compuso un extenso poema épico acerca de la Guerra de la Triple Alianza.
“El mensaje de Ramón sigue tan vigente como en aquel momento cuando escribe 'El Cosechero' o 'El Mensú'”, sostiene el músico. “Su obra no caduca porque tiene un mensaje de esperanza y mira hacia el futuro. Lejos de una mirada nostálgica y de un tiempo que ya fue, Ramón se inspira en la esperanza de un mundo mejor, donde el foco está puesto en el ser humano, en la naturaleza, en el cuidado y resguardo de los recursos naturales, de la fauna autóctona”.
Para el músico, la conexión con las nuevas generaciones es el mejor síntoma de la salud del proyecto: “Ramón continúa siendo uno de los compositores más elegidos por los jóvenes para abordar la música del litoral. Sus canciones vuelven a cobrar nuevo sentido con el paso de los años y no envejecen, sino que rebrotan en la voz de los que vienen detrás”.