Con más de cincuenta libros publicados y una obra que ya es parte del paisaje afectivo de varias generaciones de lectores, el mendocino Chanti vuelve a correrse un poco de los lugares esperables con “Pequeñas grandes bestias”, un libro editado por Libros del Zorzal donde el humor, la ironía y cierta oscuridad conviven en relatos breves protagonizados por animales más parecidos a los humanos que a ellos mismos.
Con su trazo simple y preciso, Chanti construye escenas incómodas y absurdas, en las que la crueldad cotidiana aparece filtrada por el humor negro y la observación.
El libro puede conseguirse en librerías físicas y tiendas online con envío a Mendoza, entre ellas Radeff, además de cadenas como SBS Librerías. A la vez, el autor también presenta " Sobrenatural", realizado junto a Cecilia Blanco, un libro que apuesta por el disparate, la imaginación y el cruce entre texto e ilustración para construir un universo donde lo absurdo se vuelve completamente lógico. Porque aparentemente todavía quedan artistas dispuestos a defender la fantasía.
Chanti explora la fantasía y el humor negro
Desde Barcelona, donde se encuentra en estos momentos, habló con Los Andes acerca del placer del dibujo y el mensaje profundo a través de lo aparentemente simple.
-En Pequeñas grandes bestias aparece un humor bastante más ácido que en otros trabajos tuyos. ¿Con los años te fuiste permitiendo mirar lo humano desde un lugar más filoso?
-Sí, en Pequeñas Grandes Bestias hay un humor más ácido y más negro. Pero no es algo que me haya permitido con el tiempo, siempre tuve también ese tipo de humor. Lo que pasa es que la mayoría de mi trabajo fue dedicado para chicos y todos me relacionan más con Mayor y menor, que tiene un humor más tierno. Pero en otras historietas, como Payunia City, también aparece ese humor. En diarios y revistas no me permitían tanto eso. Incluso alguna vez me censuraron alguna tira. En un libro hay más libertad.
-¿Cómo trabajás el equilibrio entre economía de trazo y profundidad narrativa?
-Eso es algo que siempre queremos lograr los que hacemos historieta o humor gráfico: poder decir más con menos. Pero también esa profundidad está dada por el contenido, por el texto que acompaña. El dibujo y las palabras funcionan juntos. Y también en el texto debemos ser sintéticos, porque si no se pierde el humor.
-Hay algo muy interesante en cómo convivís entre lo infantil y lo adulto ¿Te gusta jugar con esa contradicción?
-Sí, me gusta. Aunque mi parte de autor para adultos no está tan desarrollada y me gustaría hacer más cosas en ese sentido. En Criaturas, por ejemplo, aparece ese juego entre lo tierno y lo oscuro. Al principio pensé que no era un libro para chicos, pero ellos lo tomaron sin problema. A veces catalogamos demasiado y hay que dejar que el lector decida qué puede interesarle.
-¿Qué tienen los animales como recurso narrativo?
-Con los animales puedo decir cosas que, si dibujara personas, serían demasiado crueles. También me pasó en Payunia City, que tiene algo de fábula, donde un mensaje fuerte se puede contar de una manera más amable. En Pequeñas Grandes Bestias, por ejemplo, hay un dibujo de un pulpo agarrando distintos animales con sus tentáculos mientras una medusa le dice que tiene que aprender a soltar sus relaciones pasadas. Funciona desde la metáfora.
-Tus libros suelen tener varias capas de lectura ¿Qué cosas te interesa que permanezcan dando vueltas después de la risa?
-Me gustaría que para el lector sea un disparador. Que se quede pensando, saque sus conclusiones, se identifique y pueda reflexionar sobre su vida. Eso es de las mejores cosas que me pueden pasar como autor.
-En Sobrenatural ¿Cómo fue ese ida y vuelta creativo con Cecilia Blanco?
-Esa fue justamente la idea. Generalmente primero trabaja el escritor y después el ilustrador. Acá hicimos el proceso inverso: yo ilustraba algo y Cecilia escribía un microcuento relacionado con eso. Pero yo nunca le explicaba qué había querido hacer, entonces ella podía ir a lugares que yo no había imaginado. Eso hizo que el resultado fuera más creativo, libre y divertido.
-¿Qué te resulta más interesante de trabajar ese contraste entre lo ridículo y lo cotidiano?
-Me encanta la fantasía, lo sobrenatural, salir de lo cotidiano y lo normal. Mucha gente me relaciona con Mayor y menor, que es más realista, pero en casi todos mis otros libros hay componentes de fantasía o ciencia ficción. Sobrenatural nació de dibujos que hacía en cuadernos mientras viajaba. Después, cuando hablamos con Cecilia de hacer un libro juntos, le propuse usar esos dibujos y así nació la idea.