No es lo mismo ser el hermano mayor que el menor. Y Chanti, el quinto de una familia de ocho hermanos, lo sabe muy bien. Porque la perspectiva sobre el mundo puede ser muy distinta desde el escalón de la infancia donde uno se pare.
Cada sábado y domingo, la historieta de Nacho y Tobi estará presente en Los Andes. Su creador mendocino habla del desafío de dibujar para las nuevas generaciones, la libertad de los chicos frente al discurso de los adultos y qué pasó con la adaptación televisiva.
No es lo mismo ser el hermano mayor que el menor. Y Chanti, el quinto de una familia de ocho hermanos, lo sabe muy bien. Porque la perspectiva sobre el mundo puede ser muy distinta desde el escalón de la infancia donde uno se pare.
Desde este 3 de mayo, “Mayor y menor”, la icónica historieta creada por Santiago González Riga (56), popularmente conocido como Chanti, será publicada en Los Andes cada sábado y domingo, como parte del compromiso del diario por reflejar el talento local.
Con 1.020 tiras publicadas desde 2003, el dibujante mendocino despertó la lectura en varias generaciones de niños gracias al best seller protagonizado por los inquietos Nacho y Tobi, que creció en Los Andes con cada entrega de los domingos y llegó a mercados tan disímiles como Uruguay, Canadá y España.
“Volver a Los Andes con ‘Mayor y menor’ es como volver a casa de los personajes”, confió Chanti en una entrevista realizada días antes de su presentación el 8, 9 y 10 de mayo en la Feria del Libro de Buenos Aires.
Además de firmar ejemplares, mostrará allí nuevas creaciones como “Pequeñas grandes bestias”, “Sobrenatural” -coescrito con Cecilia Blanco- y “Sube y baja”, un compendio ilustrado de humor con experiencias en la montaña.
El historietista y diseñador gráfico mendocino debutó profesionalmente en 1991 con “Mate y bombilla” en Diario de Cuyo y, desde 2003, con “Mayor y menor” cosechó el fanatismo de miles de chicos en las páginas de la revista Rumbos, que Los Andes incluía, gracias a su más longeva historieta.
“Nos cuesta mucho a los que vivimos en el interior poder llegar a Buenos Aires. Uno hace las cosas desde el interior y es como que en Buenos Aires sos invisible, no existís”, reflexionó la mente creativa detrás también de “Pico Pichón”, “Payunia City”, “La saga de los distintos” y “Las aventuras de Facu y Café con Leche”.
De acuerdo con Chanti, “en la historieta hay mucho de mí y de mi familia. Yo soy el quinto, el del medio, entonces podría hablar bien de todos sin tomar mucho partido”.
“Mayor y menor” surgió de la observación atenta y cariñosa del mendocino hacia sus propios sobrinos. La idea maduró al ver cómo todos gravitaban alrededor del primero de una familia numerosa hasta que, inevitablemente, apareció el segundo. En el cambio de dinámica, el autor halló el material perfecto.
Así, a través de la infancia de sus sobrinos, Chanti trazó la fascinante relación de amor-odio entre hermanos: celos naturales que iban y venían gracias a un afecto inseparable. A fin de cuentas, ninguno puede vivir sin el otro.
Nacho y Tobi, inspirados en los nombres de sus sobrinos, crecieron ante los ojos del público. Para los olvidadizos, el menor había hecho su primera aparición en la panza de su mamá, cambiando para el mundo del hijo único, ahora devenido en mayor.
Al igual que ocurrió con Guille en el universo de Quino, en algún momento apareció la pequeña Lola y desplazó a Tobi, el menor que se transformó en el del medio: “Los lectores mandaban correos y pedían una hermanita. Lola le dio más frescura y nuevos aires a la historieta”.
— Abu, ¿vos lograste ser feliz en tu vida?
— Mi vida no termina todavía…
En una viñeta, Nacho le pregunta a su abuela si logró tener todo lo quería. Sorprendida, la mujer le revela que la felicidad no la dan las cosas materiales. Que se da en cuotas, como los momentos vividos. Que de los buenos nos damos cuenta cuando ya no los tenemos porque la mayoría son simples y cotidianos.
— ¿Cómo cuáles? —insiste Nacho.
— Como este momento.
Para Chanti, varias de sus historias giran en torno a “cuáles son las cosas importantes de la vida”. De hecho, atesora una frase que alguna vez le dijo Darío D’Atri, entonces director de Rumbos al momento de iniciar las tiras de “Mayor y menor”: “Los personajes que son niños tienen la posibilidad de decir un montón de cosas que los adultos no podemos”.
“Cuando hago los personajes, me meto mucho en la piel de los chicos, cómo piensan y contestan. Dicen cosas que son reflexiones de adultos en temas espinosos como la muerte”, señaló el autor.
Gracias al archivo de Los Andes, Chanti accedió a un ejemplar de la historieta número 100 de “Mayor y menor”, publicada en 2005. Mientras repasaba las líneas de cada globo, se redescubrió a sí mismo ilustrado con el pelo negro, en contraste con el tono experimentado que hoy, a los 56 años, lo caracteriza. Entre risas, no tardó en aclarar: “Por dentro soy el mismo”.
El mendocino sabe que en las dos últimas décadas cambiaron las formas de hacer humor y dibujar a los personajes, pero lo acepta como un proceso natural que le recuerda, por ejemplo, a los primeros bocetos de Mafalda: “Si vos te fijás de los primeros a los últimos, hay una gran diferencia. Es como la vida, que no te das cuenta que vas envejeciendo”.
En una de las páginas de la centésima edición, Chanti había creado un árbol genealógico del universo de “Mayor y menor”: “La madre de Nacho y Tobi tiene un solo hermano. Pero, al principio, había pensado en otro tío y nunca lo puse. ¿Sabés quiénes me señalaron esos errores? Los chicos. Son observadores y muy buenos lectores. No te dejan pasar una”.
Desde antes de aprender a escribir y leer, Chanti recuerda hacer historietas. Pero los globitos eran llenados por su hermano más grande. Así que, cuando empezó primer grado, fue “lo máximo”: la posibilidad de leer las tiras cómicas que compraban en su casa y escribir las propias.
Por entonces, Chanti era fanático de “Pelopincho y Cachirula” desde las páginas de Anteojito. “Pero había una revista que me shockeó cuando la vi. Spirou, que son personajes franco-belgas. Traía ‘Quena y el Sacramús’, ‘Billy Bollita’ (en Billiken lo llamaron Danny Pompón), al estilo de ‘Astérix y Obélix’”.
“Más grande me sentí identificado con Quino, pero especialmente con Fontanarrosa por sus historietas largas, más que chistes de un solo cuadro. Encima, el chiste de Fontanarrosa estaba en el medio, no en la última viñeta. Él hacía cosas muy regionales. Y yo soy muy de hacer cosas de acá, de transmitir nuestros animales, la naturaleza”, destacó sobre sus publicaciones.
Chanti es también devoto de la animación en otros formatos. Tiene como películas de cabecera a las de Pixar, las del realizador japonés Hayao Miyazaki y las stop-motion como “Wallace y Gromit”, “Coraline” e “Isla de perros”. Entre las series recientes, abrazó “Más allá del jardín”, “Steven Universe” y “Gravity Falls”.
Si los hermanos Dipper y Mabel lograron semejante éxito en la televisión entre grandes y chicos, ¿alguna vez podría replicarse con Nacho y Tobi?
Según Chanti, “hubo proyectos de animación para hacer ‘Mayor y menor’. Primero, surgió un piloto en 3D que fue financiado por el Incaa, dentro de un concurso con un estudio de Buenos Aires llamado Bujos”. El piloto se puede ver en YouTube.
El dibujante todavía lamenta el destino de una propuesta televisiva con holgado presupuesto: “Era un proyecto más grande con Cartoon Network para hacer la animación de ‘Mayor y menor’ que se terminó el año pasado”. Sin embargo, conflictos derivados de la fusión de 2022 de Warner Bros. con Discovery dejaron el programa a la deriva.
Frente al inagotable debate acerca de si los niños leen más o menos que antes, Chanti es optimista: “Yo siento que los chicos siguen siendo iguales, a pesar de todos los cambios tecnológicos. Cambia que ahora tienen más acceso a las pantallas o la inteligencia artificial. Pero los chicos, en su esencia, son los mismos”.
“Las preguntas de los chicos suelen ser las mismas de cuando yo empecé. Lo que sí cambia ahora es que los chicos de hoy conocen más ‘Mayor y menor’ por los libros antes que por las revistas. Los chicos de ahora no conocen lo que es una revista”, puntualizó.