Quentin Tarantino no suele guardarse sus opiniones sobre el cine contemporáneo y recientemente puso el foco en Imparable, la película de 2010. Para él, este thriller ferroviario no es solo entretenimiento pasajero, sino una de las visiones más puras de la estética de acción de este siglo.
La cinta narra la historia de un ingeniero veterano y un novato que deben detener un tren de carga fuera de control cargado de sustancias tóxicas. Aunque en su momento fue una decepción comercial al recaudar 167 millones frente a un coste de 100, la mirada de Tarantino le está dando una segunda vida.
El tren como un monstruo más letal que Godzilla
Lo que más llama la atención es la metáfora que utiliza el cineasta para describir la fuerza del relato. Para Tarantino, el tren no es una simple máquina, sino un monstruo más grande y fuerte que las versiones modernas de Godzilla o King Kong. Es una interpretación que transforma una premisa de ingeniería en una pieza de horror industrial.
Embed - Tráiler oficial "Imparable"
Tarantino confiesa haber visto la película cuatro veces y sostiene que mejora con cada nuevo visionado. Destaca especialmente la labor de Denzel Washington y Chris Pine, quienes logran sostener la tensión durante los escasos 90 minutos que dura el metraje. Es cine directo, sin grasa, que funciona como un mecanismo de relojería.
Por qué Tarantino reivindica el último film de Tony Scott
Esta reivindicación tiene un trasfondo profesional importante para el director. Él siempre ha sido crítico con los trabajos finales de muchos realizadores, calificándolos de mediocres. Al elogiar el último largometraje de Tony Scott, rescata la idea de que un director puede retirarse con una obra maestra rotunda.
Si todavía no le diste una oportunidad a esta historia, se encuentra disponible en el catálogo de Disney+. Es la excusa perfecta para comprobar si, como dice Quentin, estamos ante una de las mejores películas de acción de la historia que los números de taquilla no supieron valorar en su estreno.