“Sinvergüenza”, “Bandido” y “Atorrante” no son las recriminaciones de una pareja enojada con un ex, sino los personajes caricaturescos, por momentos un poco rotos y por otros muy humanos, que Emanero utiliza para divertirse musicalmente y en el escenario con sus fans. A cambio, el mundo tropical lo abraza como ese hombre contestatario que, desde el banquillo de los acusados de las infidelidades más telenovelescas, cruzaría los siete mares, “Todo por un beso”.
El artista regresa por tercer año consecutivo al Arena Maipú Stadium de Mendoza este sábado 6 de junio para presentar su nuevo disco “Todo por un beso”, que cuenta con colaboraciones con David Bisbal, Luciano Pereyra, L-Gante y Ángela Leiva, entre otros.
“El show está pensado como un recorrido por muchas de mis canciones. A veces también canto temas que fueron los que me dieron origen e hicieron que mucha gente conociera mi nombre. Siento que todo eso forma parte de quién soy hoy como artista. La idea de mis shows es que la gente pueda entrar y olvidarse un poco de todo, como un espacio para bailar, cantar, emocionarse y relajarse un rato”, presenta en una charla exclusiva con Los Andes Federico Giannoni, Emanero.
El nuevo álbum que Emanero presentará en Mendoza
El álbum recorre los estadios de una relación, aunque el encanto dura poco y, luego del primer tema, el cantante rápidamente les da lugar a los sentimientos más terrenales: la nostalgia, el despecho, la recriminación y, finalmente, la resiliencia que llega luego de transitar todo lo anterior.
En la canción que abre el disco y le da nombre, Emanero enumera todo lo que haría por “esa” mujer a cambio de su amor. “Quizás no de forma tan caricaturesca como se describe en la canción, que es un poco el sentido de que sea entre ridículo y tierno; Pero sí, soy comprometido con esas cosas (del amor), sé darlo todo por una persona. Obviamente lo hago y me encanta”.
Sobre si alguna vez sintió que puso en juego su identidad, sus valores o su estabilidad emocional por amor, como sugiere el tema, y si cree que los cambios impulsados, en pos de conquistar a otra persona, son genuinos, Emanero asegura que prefiere pensarlos como “mejoras”.
“Uno tiene que estar convencido primero, sentir que eso realmente es lo mejor para uno mismo. Si no, todo se vuelve un poco más difícil. Pero siempre que pasé las cosas por ese tamiz, pensando si eran lo mejor y lo más sano para mí, el cambio se volvió un ejercicio mucho más simple y liviano. A veces, obviamente, hacer un cambio cuando no estás seguro, cuando no sentís que eso sea para vos, se vuelve un poco más pesado. Pero si estás convencido, siempre es sano”, analiza.
Emanero llega a Mendoza por tercera vez consecutiva: "Siempre intenté luchar mucho contra mí mismo"
Emanero llega a Mendoza por tercera vez consecutiva: “Siempre intenté luchar mucho contra mí mismo”
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En Federico el proceso es más pacífico que en Emanero, quien toma a sus personajes de “Atorrante” y “Bandido” y fusiona algunos toques porteños y arrabaleros con la actualidad tropical para darle vida al villano de una historia bien contada que saca solo en el estudio y el escenario.
“Trato de buscar esos personajes y ese es todo un tono y un color que fui eligiendo de a poco en cada canción”, explica. Y suma: “Con Bandido apareció y lo retomé para Atorrante. Es todo parte de la ficción y de ideas que se me van ocurriendo. A veces, cosas que no pude decir en una canción, aprovecho para ponerlas en otra más adelante”.
Sin embargo, en sus últimos temas, como Mala mujer y La peligrosa, el rol se invierte y son ellas las que penetran la coraza de este bandido. Mientras brinda por la traición de la flor de mentirosa y sin corazón, Federico asegura que no representa a mujeres reales de su vida, sino que es una suerte de novela cantada.
“Desde ese lugar de la traición y del desamor hay un montón de cosas para contar y por eso justamente cada tanto va volviendo, y parece un poco reiterativo, pero es parte de una especie de saga de películas”, justifica.
Y ante la pregunta de “Emanero, ¿quién te hizo tanto daño?”, y siguiendo el chiste, responde: “Por suerte nadie me hizo tanto daño. Pero es un poco liberador jugar a ese personaje a veces cuando hago música. Como todo, son etapas en las que uno va descubriendo distintos tonos para su música y los va desarrollando”.
Parece jugar a responderles a canciones clásicas del género como las de Karina “La Princesita” y Ángela Leiva, con quienes colaboró en distintas oportunidades. En el caso de esta última cantante, lo hizo con Podés pedirme perdón, que forma parte de su nueva discografía, bajo un concepto que englobó como Runfla, término del lunfardo porteño para referirse a un grupo en el que reúne artistas de diferentes estilos en un mismo lenguaje musical.
Embed - Emanero, Angela Leiva - Podés pedirme perdón (Official Video)
“Es esa cosa Pimpinela de las canciones que está buena y es muy nuestra también, de los argentinos. Me parece divertido jugar un poco a eso, pararme no solamente desde el lado de contestar, sino también ponerme como si me estuvieran acusando de algo”, resume.
El cambio necesario de Emanero
Lejos está el Emanero de traje del trapero con gorra que lanzó Arjé hace más de 15 años. En una repetición inconsciente de una fórmula que también les funcionó a Ca7riel y Paco Amoroso cuando asumieron que el tipo de música que les gustaba hacer no era la más hypeada y se volcaron a lo comercial y universal, Federico encuentra un nuevo personaje. En ese espíritu de “ver qué está pegando y reírse de eso”.
“No lo había pensado, pero me parece que la búsqueda es un poco parecida. Obviamente el destino final puede ser bastante diferente, justo de la banda que me nombrás, por una cuestión de género musical, de influencias y de estilos. Lo que hacen Catriel y Paco es súper distinto, pero es verdad que en la caracterización y en la creación de personajes se puede encontrar quizás un punto en común. También cómo una misma premisa te puede llevar para lados tan distintos. Y qué bueno eso también para la música, porque la idea es que haya contraste y variedad”, responde.
El cantante de 40 años se aleja de sus orígenes musicales en el trap y el hip hop, y pasa de las letras intrincadas que lo posicionaban “De este lado”, donde le cantaba en 2018 a un gobierno que ataba todo con alambre, a personificar a un atorrante elegante.
“Siempre intenté luchar mucho contra mí mismo, porque siento que si no las canciones a veces corren riesgo de centrarse demasiado cuando están muy ampliadas a una problemática puntual de una época. Cuando toco problemas sociales trato de hacerlo en base a las temáticas que veo que se repiten desde que soy chico, si no corren el riesgo de envejecer mal”, aclara.
El artista asegura que hay temas universales en los que “todos estamos de acuerdo” y sostiene que muchas de las ideas con las que creció siguen presentes en su música. En ese sentido, considera que no tiene mucho más para agregar sobre esas temáticas porque su postura no cambió con el tiempo. Además, suma que le gustaría que algunas cosas cambiaran para poder hacer una “segunda parte” de esas canciones, aunque admite que eso todavía no ocurre.
“Van pasando los gobiernos y siempre veo que los maestros cobran poco, los policías cobran poco, los jubilados cobran poco. Parecen ser problemas que no se arreglan nunca y están arraigados a este país más allá del color y la bandera política. Lo cual me vuelve mucho más triste, porque sería mucho más fácil votar a alguien que sabés que va a terminar con eso”, confiesa, un poco resignado, el hombre que prefiere dedicarse a algo posible: hacer bailar y reír a la gente antes que ahogarse en reclamos sin solución.