Los príncipes de Gales, Guillermo y Kate Middleton, han decidido dar un paso importante en sus vidas familiares, dejando casi sin opción al rey Carlos III y todo su entorno para evitar que accionen su plan con miras hacia el futuro.
Los futuros reyes apuestan por un cambio clave en su vida personal que repercute directamente en la realeza británica.
Los príncipes de Gales, Guillermo y Kate Middleton, han decidido dar un paso importante en sus vidas familiares, dejando casi sin opción al rey Carlos III y todo su entorno para evitar que accionen su plan con miras hacia el futuro.
Los futuros reyes del Reino Unido, se mudarán en los próximos meses de Adelaide Cottage a Forest Lodge, una majestuosa mansión ubicada dentro de Windsor Great Park.
Desde hace semanas se especulaba con esta mudanza, ya que su nueva locación ofrece un espacio superior al de su residencia actual. La familia pasará de una casa de cuatro dormitorios a una de ocho, con amplios salones y una estructura que combina clásico con moderno.
Imaginemos chimeneas de mármol, cornisas de escayola, ventanas venecianas y un impactante techo abovedado en el vestíbulo. Además, contará con cocina equipada, complejos de seguridad reforzados y dos garajes que reforzarán su privacidad y bienestar en un entorno seguro.
Aunque aún no se ha anunciado una fecha exacta para la mudanza, la previsión es que se produzca antes de que termine el año. En junio, se presentaron ante el Ayuntamiento del Real Distrito de Windsor y Maidenhead las solicitudes de urbanismo necesarias.
Un mes después obtuvieron el permiso para realizar reformas tanto interiores como exteriores en Forest Lodge. Las obras ya han comenzado y se ha podido ver a pintores y decoradores trabajando en las estancias de la casa, lo que apunta a un completísimo "lavado de cara".
La seguridad es una prioridad clara para los príncipes. Se están instalando nuevas barreras y sistemas de protección visual, como setos, árboles y vallas, para preservar su privacidad en la nueva residencia.
Además, han confirmado que todos estos arreglos serán financiados por ellos mismos y no por fondos públicos. Incluso se plantea que, tras la mudanza, podrían pagar un alquiler de mercado. Algo poco común en residencias reales, pero coherente con su enfoque moderno y austero.
Contarán con la asistencia de su niñera, María Teresa Turrión, sin que haya empleados residiendo en la vivienda. Todo responde a su propósito de mantener un ambiente relajado y normalizado para sus tres hijos: George, Charlotte y Louis.
Además, el entorno rural de Forest Lodge se ajusta perfectamente a su deseo de ofrecer a su familia una vida tranquila, cercana a la naturaleza y alejada del bullicio urbano. También les permite seguir cerca de la escuela de los niños y mantener el enfoque en su bienestar.