Robert Redford murió a los 89 años en su casa de Provo, Utah, mientras dormía, según informó su agente en un comunicado oficial. La noticia sacudió a la industria del cine y al público de todo el mundo, aunque no se dieron detalles sobre la causa de su fallecimiento.
La noticia de su muerte deja un vacío inmenso en la pantalla grande y también en el corazón de los amantes del séptimo arte. Redford no solo fue un actor brillante, sino un impulsor de proyectos que ampliaron los horizontes del cine. Su legado quedará intacto, tanto en las películas que protagonizó como en las oportunidades que generó para otros.
Robert Redford, una de las estrellas de la historia del cine
El actor, director y productor estadounidense fue uno de los grandes nombres de Hollywood desde la década del setenta y construyó una carrera que lo convirtió en una leyenda. Con una presencia magnética en la pantalla, Redford supo combinar el atractivo del galán clásico con la profundidad interpretativa que lo llevó a ser parte de títulos que hoy son considerados obras de culto.
Su influencia, sin embargo, trascendió la actuación. Redford tuvo un rol decisivo en el crecimiento del cine independiente, un espacio que históricamente estuvo opacado por las grandes producciones de los estudios.
Fue el creador del prestigioso Festival de Sundance, que abrió las puertas a generaciones de cineastas y se consolidó como un semillero de talento y un lugar de resistencia frente al dominio de Hollywood más comercial.
A lo largo de su carrera, Redford recibió múltiples reconocimientos, entre ellos un premio Oscar como director por Gente como uno en 1981, además de galardones en los principales festivales internacionales.
También protagonizó películas inolvidables como Dos hombres y un destino, El golpe, Todos los hombres del presidente y Memorias de África, que marcaron distintas épocas del cine.
Su figura representó, durante décadas, un equilibrio entre compromiso artístico y magnetismo popular. A diferencia de otros actores de su generación, Redford mantuvo un bajo perfil mediático y cuidó con celo su vida privada, lo que alimentó todavía más su aura de mito.
Robert Redford y Dustin Hoffman en "Todos los hombres del presidente" (1976)
Robert Redford y Dustin Hoffman en "Todos los hombres del presidente" (1976)