Sebastián Estevanez e Ivana Saccani consolidaron un refugio familiar en Tigre donde la amplitud y el contacto con el verde son protagonistas. Lejos de la exposición mediática constante, el matrimonio diseñó una vivienda funcional que prioriza la madera y la luz natural como ejes de una vida diaria compartida con sus hijos.
La casa se organiza a partir de grandes ventanales que permiten una conexión visual permanente con el entorno exterior. En el living principal, la madera domina la decoración y se combina con un sofá Chester de cuero marrón que invita al descanso familiar con vistas directas al jardín.
¿Cómo son el jardín y la huerta de la casa en Tigre?
El exterior de la vivienda es el sector más aprovechado por la familia. Allí se encuentra una cancha de fútbol que se convirtió en el lugar predilecto del actor para compartir su pasión deportiva con sus hijos. El diseño del parque no es meramente estético, sino que responde a una búsqueda de funcionalidad donde cada rincón tiene un propósito recreativo claro para la dinámica del hogar.
La disposición de los ambientes interiores busca eliminar las barreras físicas para potenciar el encuentro. Este mecanismo de integración se apoya en una galería techada con una mesa rectangular de grandes dimensiones, pensada para extender las comidas hacia el aire libre sin perder la comodidad de la casa. Cerca de allí, el quincho funciona como un punto estratégico para celebraciones y reuniones sociales en un entorno relajado.
Durante la pandemia, los Estevanez sumaron un proyecto que hoy es central: una huerta propia. Este espacio fue construido íntegramente por ellos como un trabajo en equipo, con el objetivo de estrechar el vínculo con la tierra y sumar valor al entorno cotidiano. Los grandes cristales que recorren toda la propiedad aseguran que, incluso desde el interior, este paisaje productivo y el verde del jardín se mantengan siempre presentes en la rutina de la casa.