Tití Fernández recordó a su hija Sole, a más de once años de su trágica muerte. El periodista deportivo, conmovido y nostálgico, compartió en Instagram un posteo dedicado a ella, donde expresó cuánto la extraña y lo presente que sigue en su vida.
El periodista le dedicó unas palabras a Sole, su hija. La publicación generó una ola de comentarios en apoyo a la familia.
Tití Fernández recordó a su hija Sole, a más de once años de su trágica muerte. El periodista deportivo, conmovido y nostálgico, compartió en Instagram un posteo dedicado a ella, donde expresó cuánto la extraña y lo presente que sigue en su vida.
Fue el propio Fernández quien escribió: “11 años y 2 meses hace que no te tenemos con nosotros, no sabés cómo te extrañamos”, acompañando las palabras con imágenes que resumían la calidez y la energía de su hija.
El periodista seleccionó postales íntimas y familiares que daban cuenta del vínculo que los unía. Entre ellas, una foto de Sole sentada en lo que parecía ser una conferencia de prensa deportiva, otra de su infancia en la que él la sostenía en brazos, y también un recuerdo en el que su esposa Nora le daba un beso.
En otra imagen, mucho más antigua, se veía a los tres juntos: Tití con pelo y bigote negro, Nora joven, y la pequeña en sus brazos. En su mensaje, el periodista resaltó: “Hoy publiqué un par de fotos que nos mandan tus amigos que te recuerdan con cariño, ese cariño que supiste ganarte por haber sido tan solidaria y generosa con ellos, nos hacés falta hijita”.
El homenaje provocó una inmediata reacción entre sus seguidores, que inundaron la publicación con mensajes de apoyo y afecto. “Fuerte abrazo Tití querido, para vos y tu esposa”, “Admiro la fuerza con la que la recuerdan”, “Estoy segura de que siempre los acompaña” fueron algunos de los comentarios que marcaron el acompañamiento colectivo hacia la familia.
No fue la primera vez que Fernández recordó a su hija con un gesto cargado de simbolismo. En abril, en medio de una emisión de La Peña de Morfi, preparó las milanesas preferidas de Sole. “Estas son las milanesas de Nora, mi señora, y tienen una historia muy particular por Sole. A ella le encantaban”, relató emocionado. Entre risas y melancolía, recordó cómo su hija, cuando se independizó, solía “robarse” las milanesas que preparaba su madre y guardaba en bolsitas para el freezer. Esa costumbre se transformó en un ritual compartido también con sus amigos. “Una vez por año, venían amigas de ella y compañeros de la escuela a comer las milanesas de Nora. Incluso ahora, después de tantos años, siguen viniendo, algunos desde el extranjero, y se repite ese encuentro lleno de recuerdos”, contó.