Raúl Lavié, luego de cantar en la asunción presidencial: “No soy un militante, soy un transmisor de emociones”

A pedido del presidente, interpretó “Balada para un loco”, en el Teatro Colón. Y no quiso cobrar cachet. Al día siguiente, Milei lo llamó para agradecerle y tuvieron una charla íntima: “Parecíamos dos amigos que hace mucho tiempo no se veían”.

Raúl Lavié, luego de cantar en la asunción presidencial: “No soy un militante, soy un transmisor de emociones”
Interpretó Balada para un loco, de Astor Piazzola (Nicolás Bravo / La Voz)

A las glorias vivientes como Raúl Lavié no se las reconoce por Wikipedia, ni por repasar cientos de entrevistas que brindó en 71 años de carrera, ni por asistir a sus conciertos, o ver sus películas y obras de teatro. Es simple: tienen una presencia arriba y abajo del escenario que los hace diferentes.

En público y en la completa intimidad de un camarín donde se desarrolla esta entrevista, Raúl Lavié es un distinto. Viene de cantar Balada para un loco, tango compuesto por Astor Piazzolla con letra de Horacio Ferrer, en el Teatro Colón. Lo hizo a pedido del propio Javier Milei, el 10 de diciembre, día de la Asunción Presidencial.

Fue una noche especial para todos. Y también para Lavié, aunque se haya presentado tantas veces en el Colón, como así también en los mejores teatros del mundo; aunque haya cantado para varios presidentes de otros países y personalidades como Lady Di, Anthony Quinn, Plácido Domingo y Liza Minnelli, entre otras.

Recordemos que es un artista que fue galardonado con premios como Ace de Oro, Martín Fierro, Estrella de Mar de Oro, el Gardel 2023 a la Trayectoria. Que realizó 20 películas y protagonizó más de 40 obras de teatro, entre ellas Hello Dolly, El Hombre de la Mancha, El violinista en el tejado y La jaula de las locas.

Pero para Lavié tampoco fue una noche más. “Destaco la deferencia del Presidente Milei de elegirme para que cante antes de la ceremonia oficial prevista para la velada. Para mí fue un honor tremendo”.

Al emblemático artista lo convocó Jorge Telerman, Director General del Colón, quien le pidió que cantara ese tema a pedido de Milei. Y además que le pase su cachet. “No quise cobrar nada. Me hubiera sentido horriblemente mal”, afirma.

Lavié y Milei: la charla íntima del día después

Al otro día de su presentación en el Teatro Colón, el Presidente Javier Milei se comunicó con Lavié. “Mirá. Te muestro el Chat”, le dice a Clarín. Lo leemos al unísono en voz alta: “8:04: Hola Raúl, aquí Javier Milei, lo puedo llamar? Quiero agradecerle que haya cantado en la gala en mi honor y su gesto respecto a los honorarios. Muchas gracias, abrazo gigante”. Lavié cuenta que después le contestó y que estuvieron hablando un poco más de diez minutos.

“Cuando la gente llega a un puesto político de poder, es como que pone una barrera y vos pasás a ser un súbdito. Milei conmigo se abrió y tuvimos una conversación en la que parecíamos dos amigos que hacía mucho no se veían”, dice.

“Por ejemplo, me explicaba lo que le tocaba vivir en ese momento en una Casa Rosada en dónde no podía caminar porque lo seguían todo el tiempo tres tipos (custodia). Y que su hermana Karina no podía ingresar por la puerta principal de su despacho, que para hacerlo tenía que dar una vuelta tremenda. Y que quería recibirme a mí, pero que todavía no sabía cómo hacerlo. Por eso destaco su humildad. ¡¿Que me pregunte si me puede llamar el Presidente de la Nación?! Eso es lo que valoro en la gente”, dice antes de aclarar que no conocía personalmente a Milei, y sólo se lo había cruzado en algún programa de televisión hace unos años.

Lavié se refiere a algo que salió en algunos medios: que estaba enojado porque la transmisión de su actuación en el Colón se cortó antes de que terminara.

“No me molestó, lo lamenté. Porque mi hija Manuela, que vive en Los Estados Unidos con su marido que es economista, me mandó un video en el cual estaban junto a mis nietos, todos sentaditos frente a la televisión, entusiasmados para verme aparecer cantando en el Colón. Eso, más a los amigos que les había dicho que me vieran... Y de pronto se cortó la transmisión. Yo en el momento ni me di cuenta porque estaba cantando. No sé que pasó, pero me dolió por eso. Fue sólo una cuestión personal”, aclara.

-¿Nunca tuviste miedo de que te etiqueten y te relacionen con un bando político?

-Lo hicieron, pero no le doy importancia. Yo sigo adelante. Fui denostado muchas veces a través de las redes, pero soy un artista popular. Salgo al escenario y si hay 100 personas, todas tienen pensamientos políticos distintos. No soy militante y la política no me atrae. Cuando alguna vez me ofrecieron un cargo, renuncié a esa posibilidad porque soy un artista: no puedo condicionar a aquel que va a escucharme cantar.

Yo soy otra cosa, soy un transmisor de emociones, de alegrías, de recuerdos... Le he cantado a seis generaciones de argentinos.

Del Colón al teatro de revista en Mardel

El 28 de diciembre, Raúl Lavié debutará en el Teatro Corrientes de Mar del Plata con la obra Argentina, la revista, con producción general de Dulce Granados y Juan Alzúa. Sí, “El Negro” hará temporada de verano en Mardel junto a Kike Teruel, Facundo Mazzei, Paquito Wanchankein, Rodrigo Esmella, Ayelen Garavaglia, Nuria Vázquez y la incorporación de la Compañía Pampas Bravas.

Lorena Liggi, directora de Argentina, la revista, explicó que la obra intercalará números musicales con un toque internacional, y que contará con un despliegue de plumas, brillos y glamour, así como escaleras y escenografías impactantes característicos de las típicas revistas.

-Así que del Colón a Mar del Plata...

-Tuve un año muy prolífico. Viajé a grabar a Los Ángeles, canté en Miami y Puerto Rico en un espectáculo con las hermanas Lolita y Rosario Flores, que fue una abrazo entre el flamenco y el tango. Me fui con mi espectáculo Piazzolla inmortal por todo el mundo: estuve en Madrid, Barcelona, Milán, Venecia, volví y giré por la Argentina. Lo llevé a Chile y a Uruguay. Viajé a Málaga, me presenté en el teatro Broadway de Buenos Aires donde aglutiné la historia de Carlos Gardel y Astor Piazzolla. Y no pensaba hacer nada más, no tenía ganas de salir de mi casa. Quería calmarme un poco, pero recibí esta propuesta de hacer temporada en Mar del Plata...

-Y te atrajo...

-Sí. Porque me propusieron ser como un maestro de ceremonias que conecta todos los cuadros. Eso me gustó, porque no es ir, cantar tres temas, sentarte en el camarín y después salir a saludar. Eso no me interesaba. Esto me va a permitir relacionarme con la gente, charlar, divertirme, obvio que también voy a cantar. Yo hice papeles estelares en comedias musicales, fui cabeza de compañía en la calle Corrientes. Pero ser un maestro de ceremonias en una Revista, en Mar del Plata. ¡Me faltan las plumas, después me dan todo! (Risas).

Estoicismo, achaques de la edad y “Una Jefa” como tiene Milei

-Tenés 86 años y una actitud frente a la vida admirable. Hasta pudiste enfrentar y superar experiencias muy difíciles como la muerte de un hijo (Leo Satragno, el hijo mayor de Pinky y Raúl, que murió a los 54 años). ¿A qué adjudicás esa fuerza interior?

-El mismo día que murió Leo me subí a un escenario a actuar. ¡El mismo día! Tengo una forma de encarar la vida con estoicismo. Alguna vez me pregunté sobre los filósofos estoicos y los estudié... Es no oponerse a lo que se va dando, sino aprovechar las circunstancias para sobrellevarlo de la mejor manera posible. Sin entregarse ni dramatizar.

-¿Cómo sobrellevás “los achaques” de la edad? ¿Te cuidás?

-Siempre jugué al fútbol, era delantero y solía hacer goles; después jugué al golf y quería hacer “hoyo en uno”. Cuando no pude practicar más, me adapté. Mi cuerpo, gracias a Dios, es muy sano, de nacimiento. Mentalmente aprendí leyendo, por eso nunca desentoné intelectualmente con quien se me pusiera adelante. Sigo pensando como joven y a veces me pregunto si realmente tengo 86 años.

De pronto, cuando me levanto de la cama, ahí me doy cuenta, porque me duele la cintura. Mi mujer me hace ver si estoy caminando encorvado, entonces mejoro la postura. Salgo al escenario, no como un señor mayor, sino como un hombre joven. Eso es lo que soy: un hombre joven. No soy de la Tercera Edad.

-Como Javier Milei tiene a “El Jefe” (como llama a su hermana Karina), me parece que vos también tenés “Un Jefe”...

-(Risas) Sí, totalmente. Mi “Jefe” es Laurita (su esposa, Laura Basualdo), con quien hace 43 años que estamos casados. Tenemos una familia hermosa. Ella me tiene cortito, a pesar de que yo soy independiente y quiero ser “la cabeza” de todo. Como la cabeza de nuestro Presidente: melenuda y desafiante.

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