Horacio Lavandera: charla con el gran pianista argentino que toca el martes en Mendoza

El prestigioso pianista cerrará el martes el Festival de Música Clásica por los Caminos del Vino. Antes de ello, dialogó con Los Andes de su vida y de lo que cree que será el futuro de la música académica.

Horacio Lavandera: charla con el gran pianista argentino que toca el martes en Mendoza
El pianista argentino cerrará el martes el festival Música Clásica por los Caminos del Vino 2024.

Comenzó siendo una promesa de la música argentina y hoy es más que eso: es uno de los más respetados pianistas del mundo. No es, eso sí, una rareza en este sentido. Y es que Horacio Lavandera, de quien hablamos, es una cuenta más en el rosario de grandes intérpretes del piano que, al menos desde mediados del siglo pasado, han surgido de nuestro país. Un país que, por lo visto, no es sólo tierra fértil para futbolistas de excepción como Diego Maradona, Juan Román Riquelme o Lionel Messi: también es una tierra que ha dado al mundo pianistas como Martha Argerich, Daniel Barenboim o Bruno Gelber.

A Lavandera le tocó pisar ese camino florido sembrado por sus antecesores para abrirse el propio. Cuando, a sus 16 años, ganó el III Concurso Internacional de Piano Umberto Micheli, en Milán (Italia), supo que se le abrían las puertas a los grandes teatros. Formado por Marta Freigido y Antonio de Raco (alumnos a su vez de Vicente Scaramuzza, quien fuera el maestro de Argerich y Gelber), recibió de la gran Martha una recomendación para ser becado en Sienna (Italia). Allí su maestro no sería otro que Maurizio Pollini, el gran pianista fallecido hace una semana.

Lavandera se hizo su lugar entre los jóvenes pianistas y gracias a ello fue protagonista desde entonces de conciertos en teatros de Estados Unidos, Italia, Francia, Alemania y Japón. Si bien se destaca por la interpretación de obras del repertorio clásico (Mozart, Beethoven, Rachmaninov), su interés por la llamada “música contemporánea” no sólo lo ha llevado a interpretar también a compositores argentinos y a Alban Berg, sino también a trabajar bajo la tutela de grandes difusores y compositores de este estilo, como Pierre Boulez y Karlhein Stockhausen.

A fines de este 2024, Horacio Lavandera cumplirá 40 años. Ya, como dijimos, dejó de ser una promesa para ser una confirmación. De esto da cuenta una actuación prevista en una de las grandes salas de concierto: el Carnegie Hall de Nueva York. Antes de esa presentación, los mendocinos y turistas que pasen por nuestra provincia, tendrán oportunidad de verlo y escucharlo este martes (a las 20.30, en el teatro Independencia), ya que tendrá a cargo el cierre del Festival de Música Clásica por los Caminos del Vino.

Mientras se prepara para esta presentación, Horacio Lavandera hace una pausa y se dispone para hablar con Estilo de su presente, su historia y sus proyectos.

–Te tendremos de nuevo en Mendoza, y tendrás la posibilidad de cerrar el Festival de Música Clásica por los caminos del Vino. ¿Qué repertorio vas a interpretar en esta ocasión?

–Haré el mismo programa que en el Carnegie Hall de New York el próximo 10 de mayo con obras de Mozart, Beethoven, George Gershwin, entre otros autores. También incluye el repertorio obras del compositor argentino Dino Saluzzi grabadas por mí en Oslo, Noruega, para el sello alemán ECM considerado por el gran crítico Ted Gioia ( New York Times, Los Angeles Times) como uno de los 20 mejores discos del año 2015. Cabe agregar que parte de este programa lo he interpretado recientemente en mi gira en Alemania, con gran éxito del público y la crítica especializada. En Viena, la periodista Bianca Schumann tituló en Klassikbegeistert: “Horacio Lavandera erweckt Schubert zum Leben” (Horacio Lavandera le da vida a Schubert).

–Siempre has tenido un vínculo especial en Mendoza…

–Sobre mis actividades en Mendoza, recuerdo muy especialmente una filmación para el sello Sony en 2009 en el Teatro Independencia. Este disco “Compositores argentinos” fue celebrado con las mejores críticas especializadas. Pablo Kohan del diario La Nación publicó: “Él debe ser el único pianista del planeta que puede tocar con tanta soltura y seguridad un repertorio tan variado, extenso, cambiante, dificultoso y cargado de tantos simbolismos como éste que integra el álbum”

–¿Qué te parece que haya un festival de este estilo desde hace tantos años? ¿Qué tan importante es para la difusión de la música y sus intérpretes?

–Me parece una apuesta cultural muy interesante. Es la primera vez que participo en este Festival. Será un placer ser parte de este evento.

–Te tocó en suerte ser algo así como el heredero de una generación dorada de pianista argentinos, que aún hoy son referencia mundial: Martha Argerich, Daniel Barenboim y Bruno Gelber. ¿Creés que es posible que de nuestro país sigan surgiendo músicos de ese nivel o hay algo que conspire para que eso suceda?

–Sí, Argentina es un país muy rico en cultura, con grandes talentos en los distintos géneros en todas las épocas.

–Recientemente falleció Maurizio Pollini, quien fue uno de tus maestros. ¿Qué fue lo que más aprendiste de él, cómo lo recordás?

–Recuerdo su voz: “Estudia, estudia, estudia”. Aprendí de él muchos secretos de interpretación en sus cursos en la Accademia Musicale Chigiana en Siena (Italia) cuya institución me premió con la “Borsa di studio” y en el Festival de Lucerna en Suiza donde cerré el concierto final de los participantes con la Klavierstuck 11 de Karlheinz Stockhausen. Con 16 años me premió en el Concurso Internacional Umberto Micheli celebrado en la Scala de Milán haciendo un repertorio con obras de Bach, Beethoven, Chopin, Debussy, Prokofiev, Alban Berg, Maurice Ravel y Karlheinz Stockhausen.

–Este año cumplís los 40 y ya tenés casi 25 años de actividad como pianista. ¿Qué mirada hacés de este camino recorrido como intérprete?

–Salir a escena a ofrecer un concierto como solista es siempre una aventura. Cada viaje, cada piano, cada momento es una experiencia única e irrepetible. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” escribió Antonio Machado.

–¿Cómo es un día común para un pianista como vos? Hay ensayos, estudios de nuevos repertorios, conciertos… ¿Qué otras cosas te apasionan y cómo combinás esa tarea profesional exigente con tu vida personal?

–Mis días son muy diferentes uno del otro. Trato de ser muy creativo. Me apasiona estar con mi novia Lucila y compartir con ella nuestro gusto por las artes, las ciencias, la astrofísica y leer poesía.

–Hablábamos de esos grandes pianistas como Argerich, Gelber y Barenboim. Este último también ha brillado en la dirección orquestal, algo que vos realizás desde 2010. ¿Te ves en los años venideros dándole más lugar a esta última tarea?

–En este momento estoy abocado a mi carrera como solista. Pero tengo en mente crear mi orquesta que puede surgir en cualquier momento.

–En tiempos de consumo masivo a través de las plataformas de streaming y de géneros en los que prima la tecnología hasta para mejorar la voz, ¿cómo ves el contexto de la música académica para seguir atrayendo nuevos oyentes en medio de ese mar ruidoso?

–La música académica tiene su público en todas partes del mundo. Una obra de teatro de Shakespeare o una Sonata para piano de Beethoven siempre estarán presentes en la humanidad.

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