El camino de la superación: el arte de recuperarse de una lesión deportiva grave

Las lesiones son sucesos imponderables, pero siempre presentes en la vida de todo deportista profesional y amateur. A veces se pueden prevenir, pero otras tantas ocurren. ¿Qué hacer entonces? Una visión desde lo traumatológico, kinesiológico, nutricional y psicológico.

¿Quién no ha sentido un escalofrío en la piel al ver a su atleta favorito en el suelo, dolorido, tras una lesión impactante? Sin ir más lejos, ¿quién no ha ido a jugar un partido con sus amigos y ha sufrido algún golpe o ha terminado contracturado?

El mundo del deporte está lleno de momentos emocionantes, pero también de situaciones que pueden resultar traumáticas. Las lesiones son el enemigo más temido en la vida de principiantes y profesionales. Hoy ingresamos de lleno en el mundo de la recuperación de lesiones deportivas para descubrir cómo trabaja el equipo interdisciplinario de expertos para ayudar a los atletas a superar los obstáculos y regresar más fuertes que nunca.

Tanto en el mundo amateur, donde la preparación física generalmente no es la adecuada, como en el ámbito profesional, donde la intensidad y exigencia llegan a su máxima expresión, pueden presentarse estas situaciones. Según el tipo de lesión, su localización y los tejidos comprometidos pueden ser leves o graves; de hecho, algunas de ellas demandan mucho tiempo de rehabilitación.

En un mundo en el que todos hacemos y consumimos deporte por los medios masivos de comunicación, este es un tema de preocupación. Por ello nos dispusimos a entrar en profundidad en él de la mano de cuatro especialistas pertenecientes a diversas ramas del saber que se involucran en el cuidado de los atletas y la recuperación cuando sufren alguno de estos inconvenientes.

Los primeros pasos

Al pensar en una lesión, aparece inmediatamente en nuestra mente el rol del médico, por ello dialogamos con Walter Rodríguez Fuentes (egresado de la Universidad de Buenos Aires y docente de la Universidad Maza), quien es especialista en traumatología y ortopedia, además de cirujano de artroscopista.

Tras enfatizar que una lesión grave es todo un desafío multidisciplinario en materia de diagnóstico, tratamiento y vuelta a la práctica, explicó que el abordaje está protocolizado en etapas.

En casos severos, tras una estabilización inicial se requiere de una o más instancias quirúrgicas donde el objetivo es reparar la anatomía. “En lesiones graves no se plantea inicialmente la vuelta al deporte sino la recuperación de la salud”, remarca. Tras superar ese largo periodo se puede enfocar el regreso, aunque “genéricamente es dificil volver a la alta competencia luego de lesiones graves ya que no están exentas de secuelas”, indica el profesional.

Más allá de ello cierra mencionando que la medicina es un arte y siempre hay lugar para sorprenderse; esto quiere decir que siempre hay que tener confianza y esperanza en salid adelante.

Compañeros de viaje

En todas esas etapas mencionadas por Rodríguez Fuentes, exceptuando la cirugía, aparecen otras disciplinas que desarrollan un rol fundamental. Una de ellas es la kinesiología y fisioterapia.

El Lic. Rodrigo Amoroso (egresado y docente de la Universidad Maza) se desempeña en el Club Godoy Cruz Antonio Tomba y explica que desde que ocurre una lesión la recuperación tiene tres grandes partes: aguda, subaguda y crónica. La inicial comprende los primeros 2 o 3 días posteriores al evento y busca disminuir el dolor, la inflamación y la impotencia funcional, es decir, la imposibilidad de realizar movimientos de manera normal, lo cual produce pérdida de fuerza y necesidad de reposo. Luego, la segunda va hasta el día 10, donde se busca disminuir o abolir la sintomatología y que la persona vaya recuperando movilidad, fuerza y funcionalidad. En la última etapa, a partir del día 15 aproximadamente se busca potenciar la capacidad perdida, es decir, la fuerza y tamaño muscular, los rangos de movimiento articular, la propiocepción, las capacidades coordinativas, la capacidad aeróbica y la fuerza potencia, que es muy importante para saltar, patear o realizar sprints.

Este proceso debe seguirse para las lesiones leves y también para las graves que requieren las instancias quirúrgicas mencionadas por el profesional anterior, aunque éstas demandan tiempos mucho más extensos que los detallados.

Amoroso explica que el deportista no vuelve a la práctica con sus compañeros sino con su kinesiólogo y, si lo hay, con el profesor de Educación Física especializado en el tema. Esto se denomina readaptación deportiva que “es ese periodo bisagra que existe entre que finaliza la etapa de fisioterapia hasta el alta deportiva”. Allí se realizan actividades adaptadas a su condición para que recupere las capacidades elementales del deporte que practica y que ha perdido. En esto se debe ser lo más especifico posible considerando las características de la actividad y del individuo.

El poder de la mente

Cuando ocurre una lesión, más allá del dolor y las sensaciones físicas, se manifiestan una serie de emociones y pensamientos en la persona que pueden ser difíciles de sobrellevar. La Lic. en Psicología Marcela Casale se ha especializado en deporte y se desempeña con la 1ª división de fútbol del Club Godoy Cruz Antonio Tomba, además de atender a deportistas de diversas disciplinas. Ella argumenta que es fundamental “dirigir el foco atencional a todos los factores que le puedan ayudar y que estén bajo su control (creencias, pensamientos, dialogo interno) para realizar un proceso de recuperación lo más efectivo posible y evitar recaídas”. La clave es regular las emociones y controlar el estado de ánimo a través del entrenamiento mental y la gestión emocional.

La expectativa e incertidumbre sobre el futuro son dos elementos que siempre aparecen y pueden ocasionar problemas, generando más miedo o ansiedad. Lo que se debe buscar es que estén alineadas al momento actual de la persona y la motiven a seguir luchando y trabajando por los objetivos que se tienen como deportista.

Es clave la personalización del proceso y evitar las comparaciones con otras lesiones y otras personas. Asimismo, Casale menciona que “es distinto para un deportista de élite lesionarse porque afecta su trabajo, estilo de vida y actividad cotidiana, por ello el enfoque se orienta completamente a eso; en cambio, un deportista amateur desarrolla acciones distintas y tiene otras distracciones como trabajo y estudio, lo que hace que la estrategia de afrontamiento sea distinta”.

En ese punto destaca que una herramienta que utiliza mucho es la visualización en conjunto con la respiración, porque hace que la mente pueda reproducir imágenes generando un impacto en el cerebro como si estuviese sucediendo algo que físicamente no ocurre.

Aliados a considerar

Por su parte, la Lic. en Nutrición (egresada de la Universidad Maza) y también Prof. de Educación Física, Estefanía Sara, quien también trabaja en el Club Godoy Cruz Antonio Tomba (1ª de fútbol y básquet) subraya la importancia de la nutrición aplicada al deporte ya que, en sus propias palabras, “con la nutrición deportiva no se crean supercampeones, pero sí puede haber campeones que nunca lleguen a serlo porque no se alimentan e hidratan correctamente”. Comida y bebida se transforman en dos elementos a tener muy en cuenta.

Los nutrientes permiten mantener un estado óptimo de salud y “salud es igual a rendimiento y recuperación”, expresa Estefanía. Si la ingesta es correcta podrá mejorarse y si no lo es limitarse o disminuir, favoreciendo lesiones y fatiga.

La nutrición ayuda a disponer de la energía necesaria para entrenar y competir y complementa la práctica, la recuperación muscular y hasta mejora las adaptaciones metabólicas del deportista, que tiene requerimientos superiores al común de los individuos. En líneas generales, se prioriza el consumo de alimentos proteicos y se disminuyen aquellos que son fuente de hidratos de carbono. También es fundamental el agua como sostén de un buen estado de hidratación.

Cuando un deportista transita una lesión, “es necesario adaptar su nutrición para evitar la pérdida de masa muscular y el aumento de masa grasa. En este caso se analiza de forma individual la composición corporal previa a la lesión para poder comparar si hubo cambios luego de la misma”, sintetiza la licenciada.

Claramente este tema podría ser, y de hecho lo es, motivo de todo un libro en cada una de estas disciplinas.

En el mundo del deporte, cada paso es una oportunidad para superarse a sí mismo. Desde los primeros pasos inciertos de la recuperación hasta el regreso triunfal al terreno, los atletas enfrentan desafíos innumerables. A través de la medicina, la kinesiología y fisioterapia, la psicología, la nutrición y otras disciplinas los involucrados aprenden a recuperarse y a sobrellevar el dolor físico y emocional. La senda hacia la recuperación puede ser empinada y desafiante, pero debe afrontarse con esperanza y determinación para conseguir el objetivo final.

Y, ante todo, debe recordarse que detrás de cada atleta hay una persona y una vida en la que el viaje de la recuperación es una demostración de fuerza y perseverancia que trasciende el deporte y contagia a los demás.

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