El Gobierno difundirá este martes la inflación de diciembre y, con ella, el dato final del índice de precios al consumidor de 2025, en un cierre de año marcado por la persistencia de aumentos mensuales por encima del 2%.
El martes se dará a conocer el número oficial y estaría por encima de lo previsto. Estiman que la inflación se desacelerará durante 2026.
El Gobierno difundirá este martes la inflación de diciembre y, con ella, el dato final del índice de precios al consumidor de 2025, en un cierre de año marcado por la persistencia de aumentos mensuales por encima del 2%.
En noviembre, la variación fue del 2,5%, según el Indec, superando en 0,2 puntos el registro previo y llevando el acumulado a 27,9%. Las consultoras privadas proyectan que diciembre se moverá en un rango de 2,5% a 2,6% —según Analytica y C&T, 2,6%; Libertad y Progreso y EcoGo, 2,5%—, lo que dejaría la inflación anual claramente por encima del 30%.
Como referencia, el IPC porteño volvió a acelerarse: el índice de precios de CABA subió 2,7% en diciembre y cerró el año con un incremento del 31,8%, un termómetro que suele adelantar la tendencia nacional. A esto se suma que desde enero de 2026, el Indec aplicará un nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), que redefine cómo se ponderan bienes y servicios y modifica la lectura del proceso inflacionario acumulado.
Desde enero de 2026, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) comenzará a medir la inflación con un nuevo IPC basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo 2017/18). El cambio actualiza los ponderadores de acuerdo con los hábitos de consumo actuales y modifica de manera significativa la lectura del proceso inflacionario.
El nuevo índice aumenta el peso de los servicios, transporte y comunicaciones, rubros que registraron fuertes aumentos en los últimos años, y reduce la incidencia de alimentos y vestimenta, que mostraron subas más moderadas recientemente. Según estimaciones privadas que aplican esta metodología al período completo de gestión, la inflación acumulada desde la asunción presidencial se ubicaría cerca del 270%, frente al 259% que arrojaría la medición anterior. El cambio no es menor, sino que reconfigura el diagnóstico sobre la evolución de los precios y pone el foco en los costos estructurales.
Con datos oficiales hasta noviembre, la inflación interanual de 2025 alcanzó el 27,9%. Las estimaciones privadas ubican el dato de diciembre entre 2,3% y 2,5%, lo que dejaría el acumulado anual cerca del 31%. Aplicado el nuevo IPC a todo el período, ese recorrido se traduce en un nivel más alto de inflación acumulada, producto del mayor peso de los servicios regulados y privados.
El nuevo índice también incorpora cambios operativos relevantes: la ponderación de “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” pasa a ser más alta, al igual que la de Transporte, mientras que Salud reduce su participación. Además, se amplía el relevamiento de precios de 320.000 a 500.000, y se incrementa la cantidad de informantes. Estas modificaciones buscan reflejar con mayor precisión cómo gastan hoy los argentinos, aunque también elevan el cálculo histórico de inflación.
El comercio minorista pyme cerró diciembre con una caída interanual del 5,2% a precios constantes, según el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En la comparación desestacionalizada frente a noviembre, se registró un incremento del 5,2%, impulsado por las fiestas y el cobro de aguinaldos. Con estos resultados, el índice de todo 2025 finalizó con una suba acumulada del 2,5%.
El análisis sectorial confirma una tendencia recesiva: seis de los siete rubros relevados terminaron el año con números negativos. Las caídas más fuertes se dieron en Bazar y decoración (-15%), Perfumería (-9,8%) y Textil e indumentaria (-8,5%). La única excepción fue Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, con una leve alza del 0,8%. Desde CAME señalaron que diciembre funcionó como un alivio financiero, pero no logró revertir una caída estructural del consumo, que sigue siendo racional y limitado a gastos esenciales.
Adrián Alin, presidente de la Cámara empresaria de comercio, industria, turismo y servicios (Cecitys) de Mendoza, describió un escenario de fuerte presión para el sector comercial, atravesado por aumentos de costos, caída del consumo y distorsiones en la medición oficial.
En relación con los sectores más golpeados, fue contundente: “En los rubros que tienen que ver con la indumentaria, los zapatos, que son rubros que vienen muy alicaídos. Falta de consumo y baja la renta”. Alin remarcó que los aumentos no responden a una sola variable y apuntó a los costos estructurales: “Muchas veces tiene que ver con la logística, y sí en esto aumentan los combustibles, se trasladan también a precio”.
Además, cuestionó la representatividad de los datos oficiales: “Por ahí los números del INDEC no reflejan la realidad, hay aumentos en alquileres, servicios, servicios estatales, aumento de sueldo, logística, combustible”.
El referente advirtió que a fines de enero y comienzos de febrero se empezarán a ver nuevas presiones. “Se verá cuando saquen el porcentaje de los aumentos de alquileres, de los aumentos de los sueldos. Hay un montón de variables que se van a ver ahora este mes”, señaló.
Alin subrayó el impacto del contexto cambiario y de las zonas de frontera en Mendoza. “Hay rubros que vienen en caída por tratarse de provincias de frontera. En 2023 venían a comprar los chilenos acá porque convenía el cambio. Hoy vamos nosotros para allá porque nos conviene”, explicó, y alertó sobre el ingreso de mercadería desde países limítrofes.
Sobre lo que puede ocurrir en el corto plazo, Alin se refirió puntualmente a febrero y a la dinámica comercial del verano. “A finales de enero o principios de febrero, se comienzan las rebajas. Y se empieza a liquidar la mercadería de noviembre a verano, y habrá que esperar los valores con que arrancamos la temporada otoño-invierno”, concluyó.