Los casi 45 días transcurridos de otoño han llegado con temperaturas más parecidas a primavera, su estación competidora de manera directa. En este marco, la venta de estufas y calefactores comenzó a moverse recién en las últimas semanas, aunque con un ritmo más lento de lo habitual para la altura del año. El “calorcito” de abril y los bolsillos congelados podrían sintetizar los motivos principales por los que los pedidos de este tipo de electrodomésticos no están entre las más solicitados.
“Todavía no las tenemos exhibidas en su totalidad, pero la gente los puede ver aquí o en su casa por la web para después venir a comprarlas”, comentó el vendedor de una de las cadenas que se encuentran en Mendoza. En muchos negocios, los precios son más convenientes si la persona paga con efectivo. De hecho, se hace una reducción del 15% del precio de lista y del 10% si se abona con transferencia o debido.
El costo del crédito vía el impuesto a los débitos y créditos más allá de las tasas se manifiesta en este tipo de acciones que son cada vez más habituales con el fin de tentar a los consumidores. La situación es diferente en otro negocio en donde han lanzado promociones por tiempo limitado (hasta el 30 de abril) con fuerte foco en convenios con buena parte de las tarjetas bancarias para abonar en hasta 9 cuotas sin interés. “Esto ha comenzado a movilizar algo las ventas, ya que estaba todo muy quieto”, confirmó una cajera de esta tradicional marca en la que venden muebles y todo tipo de insumos para el hogar; entre ellos estufas y calefactores.
De este modo, comerciantes y vendedores coincidieron que en lo que a aparatos de calefacción la venta o comenzó tímida o aún no comienza. De hecho, muchos no tienen grandes expectativas gasta que avance el otoño y se acerque el invierno. No obstante, advirtieron que el nivel de ventas difícilmente alcance los registros de años anteriores si no mejora el poder adquisitivo o si no aparecen opciones de financiamiento más accesibles. “Por ahora hay más interés en los televisores para el mundial”, sumó el vendedor de otra casa en donde las ventas han mejorado gracias a los convenios con empresas para que sus trabajadores compren y paguen vía bono de sueldo.
Ventas frías
Con relación a los precios, la variedad es muy amplia. En este sentido, no solo hay que tener en cuenta la cantidad de calorías que el aparto aporta por hora sino también el prestigio o conocimiento de las marcas. Otro factor a tener en cuenta es si se trata de una estufa con salida al exterior o no, si es a gas o eléctrica e incluso si se trata de un sistema con o sin caldera. Por este motivo, no es sencillo establecer el aumento lineal o promedio de todos los productos para calefaccionar en oferta.
¿Limpiar las estufas hace que gastemos menos?
Con poco frío, la venta de estufas viene lenta.
“Los precios son variables y no han aumentado mucho de un año a otro”, contó el vendedor de otra casa de electro. Sin embargo, calculó que los valores están entre 35% y 40% por encima del año pasado. Por caso, una estufa de primera marca sin salida al exterior y con 5.000 kilocalorías se puede conseguir en unos $340.000 mientras que el año pasado costaba $240.000; lo que implica un incremento de casi el 40%. Hay que tener en cuenta que si se abona en efectivo, esos $340.000 se convierten en $290.000. “La verdad es que es mucho más conveniente pagarlo de una sola vez y, sobre todo, en efectivo”, observó una vendedora.
La joven admitió que pese al descuento de 50.000 pesos no son muchas las personas que poseen esa cantidad para “gastarla” en un solo mes o en un solo producto. Aunque las estufas y los caloventores son productos de estación (en verano son pocos los negocios que los ofrecen), lo cierto es que las ventas todavía están frías y los comerciantes se esperanzan con los primeros días del mes cuando las familias cobran y pueden tener mayor disponibilidad para las compras.
Hay que tener en cuenta que en algunos casos es importante chequear el valor de los productos vía web de las mismas casas ya que a veces o son más económicas o se ofrecen otras promociones. Es que aunque las estufas no están entre los electrodomésticos más caros en comparación con aires acondicionados, lavarropas o heladeras, hay que tener en cuenta que a las de gas hay que sumarles el precio de la instalación.
Con gasista matriculado (preferentemente) o sin él, la mano de obra para colocar un artefacto de calefacción hoy cuesta entre $60.000 y $100.000, aproximadamente. Este costo no se puede tarjetear y hay que abonarlo en un pago por lo que también suma al valor total. . Marcelo Bernabé realiza distintos trabajos para el hogar y, entre ellos, coloca estufas. No es su ocupación principal, pero muchos de sus clientes se lo piden debido a que tiene experiencia y es muy cuidadoso con las normas de seguridad.
“Este año he puesto muy pocas estufas nuevas hasta el momento; más que nada mis clientes me han pedido hacer un service de las que tienen colocadas para corroborar cuestiones de seguridad”, señaló el profesional. Agregó que en la actualidad los calefactores no están entre las prioridades de sus clientes que solo las compran cuando sus aparatos antiguos o no dan para más o no dan abasto al momento de calefaccionar determinados ambientes.
En este sentido, Bernabé observó que las estufas a gas son más eficientes mientras que las eléctricas –más económicas- sirven para ambientes chicos como las habitaciones. En este contexto, los equipos de menor consumo y mayor eficiencia energética despiertan mayor interés por estos días, dado que el costo de los servicios públicos también influye en la elección. Sin embargo, estos productos suelen tener precios más elevados, lo que limita su alcance.
Precios de referencia
Con relación a los precios, son variados en función de los lugares y de las marcas. A continuación algunos de los valores relevados en función de los modelos más consumidos:
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Las estufas más modernas son las más costosas
-Calefactor tiro natural de 3.500 o 5.000 kcal/h: Desde $250.000 hasta $600.000
-Calefactor tiro balanceado de 2.000, 3.500 o 5.000 kcal/h: El precio promedio de este tipo supera los $500.000, pero las de menor caloría pueden rondar los $250.000.
-Estufas eléctricas (caloventores, paneles de vidrio, halógenas): A partir de $55.000 y hasta $150.000, aproximadamente.
-Estufas a leña modernas (salamandras, biohogares, etc.): Desde los $800.000 hasta los $3.000.000.