Mendoza muestra una reactivación marcada en la toma de créditos bancarios, con una dinámica que acompaña el repunte observado a nivel nacional. El fenómeno impacta en personas y empresas, y comienza a notarse incluso en sectores que venían con dificultades, como la construcción y algunos servicios.
Desde el segundo trimestre de 2024, el crédito bancario, medido en términos reales, crece a un ritmo interanual del 90%. Según el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), esta evolución se vincula a “la menor demanda de fondos bancarios por parte del Estado (al haber mejorado sus finanzas), y por una mayor confianza, que favorece el aumento en depósitos”.
El crédito bancario vuelve a crecer en Mendoza y sostiene la recuperación económica
El informe del IERAL detalla que “el volumen de préstamos bancarios viene creciendo fuertemente (90% anual), con tasas reales positivas y, a veces, muy altas”. En Mendoza, este crecimiento replica el comportamiento nacional, y se observa un repunte tanto en créditos a personas como a empresas.
Préstamos
Cada banco establece tasas y condiciones diferentes para los préstamos en pesos, según el perfil del solicitante.
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Durante los años de contracción (2018-2023), el informe destaca que “caían mucho más aquellos destinados a personas. Posiblemente, explicado con la licuación de sus salarios, que aumentaban menos que la inflación”. Sin embargo, desde mediados de 2024, “vienen incrementándose tanto los préstamos a personas como a empresas”.
En cuanto a sectores, “los mayores aumentos se han dado en el sector Construcción, llamativo, porque este sector se ha visto muy afectado por la caída de la obra pública, y en varios servicios”. En el otro extremo, “los menores se han dado en Vid (compatible con los bajos precios pagados por la uva) y en otras industrias (no incluyendo bodegas)”.
El informe identifica dos factores clave detrás del incremento. Por un lado, “los bancos no sólo ya no adquieren más Letras del Banco Central, sino que además se vienen desprendiendo de las que tienen en su poder”, lo que permite mayor liquidez. Por otro lado, “los mayores depósitos del sector privado (que se incrementaron un 30% en nueve meses)” representan una fuente central de fondos para los nuevos préstamos.
Qué puede pasar con los créditos si se mantiene el rumbo económico
El futuro del crédito bancario dependerá de la estabilidad del actual rumbo macroeconómico. Según el IERAL, “si se mantiene, con menor inflación y con un gobierno sin despilfarros financieros, se esperaría que continúen incrementándose los créditos”. Aunque reconocen que “las tasas pueden disminuir en parte por el menor riesgo país y por un descenso en las expectativas de devaluación, podrían continuar estando altas, como se observó durante los noventas”.
4870-Informe de Coyuntura Regional Cuyo.pdf
Al comparar con experiencias pasadas, se destaca que “en el periodo 1991-94, los préstamos aumentaron a un ritmo promedio del 24% anual. Luego se estancaron por el efecto Tequila, y pasado el mismo, volvieron a crecer, pero a un ritmo menor (11% anual promedio, durante dos años)”.
La evolución de los depósitos bancarios será un factor determinante. El informe remarca que “los bancos todavía tienen LEFIs, pero lo lógico es que luego los mayores préstamos se expliquen por incrementos en los depósitos”. Y agrega: “eso sería razonable si se logra estabilizar la economía, con baja inflación”.
En términos de tasas de interés, el IERAL señala que “la TEA, neta de inflación y sin IVA, rondaba el 60%” en abril de 2025 para créditos personales. En el caso de las empresas, “son menores (16% en documentos), pero siguen siendo altas. En dólares, rondan el 6%”.
Finalmente, el documento enfatiza que “es importante contar con financiamiento. En este sentido, se está yendo en el sendero correcto”, pero advierte sobre los costos adicionales: “no sólo es clave la disminución del riesgo país, sino también reducir otros costos que explícita o implícitamente se pagan al tomar préstamos, como algunos impuestos nacionales (cheque, IVA) y provinciales (Ingresos Brutos y Sellos)”.