El acceso a los créditos hipotecarios sigue siendo limitado en Argentina, incluso en un contexto donde cada vez más familias destinan gran parte de sus ingresos al alquiler. Aunque los préstamos UVA reaparecieron como una opción para financiar la compra de viviendas, el sistema todavía enfrenta obstáculos vinculados a la volatilidad económica, la falta de financiamiento de largo plazo y las exigencias que imponen los bancos.
En ese escenario, el scoring crediticio se consolidó como una de las herramientas centrales para evaluar a quienes buscan pedir un crédito hipotecario. El historial financiero, el nivel de endeudamiento, los ingresos registrados y el comportamiento de pago son algunos de los factores que determinan si una persona puede acceder al préstamo y bajo qué condiciones.
Cómo funciona el scoring y por qué es importante para pedir un crédito hipotecario
El scoring crediticio es un sistema de evaluación que utilizan las entidades financieras para medir el riesgo de cada cliente antes de otorgar un préstamo. A través de un puntaje numérico, los bancos analizan la probabilidad de cumplimiento de pago de una persona en función de su comportamiento financiero.
Para construir ese indicador se toman en cuenta distintos factores: historial crediticio, deudas vigentes, atrasos, ingresos declarados, nivel de endeudamiento y uso de productos bancarios como tarjetas, cuentas sueldo o préstamos personales. También se consideran variables dinámicas vinculadas a cambios recientes en la situación financiera y la evolución del endeudamiento.
Aunque no existe un modelo único, la mayoría de los bancos utiliza escalas similares para determinar el perfil de riesgo de cada solicitante. En líneas generales, un scoring superior a 750 puntos suele considerarse bueno, mientras que por encima de 800 puntos se ubican los perfiles con mejor calificación.
Otro aspecto importante es la previsibilidad financiera. Las entidades valoran más la constancia en los pagos y el orden en el manejo de las obligaciones que la cantidad de productos contratados. Incluso una persona con poca bancarización puede tener mejor scoring que alguien con múltiples créditos, pero con antecedentes de desorden financiero.
Además, mantener actividad dentro del sistema financiero también resulta clave. Tener cuenta sueldo, utilizar tarjetas de crédito con regularidad y cumplir en tiempo y forma con las obligaciones ayuda a construir un historial favorable para acceder a un crédito hipotecario.
Cuáles son los principales obstáculos para acceder a un crédito hipotecario
Más allá del scoring, el acceso al crédito hipotecario continúa condicionado por problemas estructurales de la economía argentina. Uno de los principales límites tiene que ver con el funcionamiento del sistema financiero y la dificultad de sostener préstamos a tan largo plazo en un contexto inestable.
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La informalidad laboral sigue siendo una de las principales barreras para ingresar al sistema hipotecario.
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Actualmente, los bancos otorgan créditos a 20 o 30 años, pero gran parte de sus depósitos proviene de colocaciones de corto plazo. Esa diferencia genera un riesgo elevado para las entidades, especialmente en escenarios de alta inflación o incertidumbre económica, donde resulta complejo proyectar costos y capacidad de pago a futuro.
A eso se suma el peso de la informalidad laboral. Muchas personas quedan fuera del sistema porque no cuentan con ingresos registrados o no poseen historial crediticio suficiente para ser evaluadas. En otros casos, el problema aparece en la relación entre ingresos y endeudamiento previo, una variable clave para definir si el banco considera viable otorgar el préstamo.