Retenciones: bodegueros enojados y esperanza en otros sectores exportadores

La aplicación del 15% de retenciones a las exportaciones generó malestar en el sector del vino mientras que en otros rubros eligen enfocarse más en la mejora del tipo de cambio. La coincidencia es que todos están envueltos en la incertidumbre porque nadie conoce como será la implementación.

Retenciones: bodegueros enojados y esperanza en otros sectores exportadores
Las exportaciones de vino volverán a tener retenciones.

Cuando el ministro de Economía Luis Caputo presentó las primeras medidas para hacer frente a la crisis económica y financiera, nadie esperaba una reaparición o incremento en las retenciones lo que dejó a más de uno fuera de foco.

En Mendoza específicamente la noticia del posible incremento de los derechos de exportación repercutió distinto, según con el lente que se lo mire. Para el sector ajero, entre otros, por el momento están expectantes a conocer la letra chica pero, en principio, creen que la sola suba del dólar ya es un gran beneficio.

En cambio, dentro del rubro vitivinícola, la noticia cayó como una bomba porque nadie lo tenía en los planes. A la par de ese malestar reinante, también está con la calculadora en mano y le sacan chispas, haciendo números finos para determinar si cierran las cuentas o la carrera exportadora terminó antes de empezar.

Volvieron y recargadas

Tras los anuncios del ministro de Economía, Luis Caputo, fuentes del Gobierno adelantaron a economistas y empresario sobre la suba de las retenciones al 15% a todos los cultivos extensivos más la carne, la leche y a las economías regionales. En el caso de la soja fue del 30%.

Esa decisión fue precedida por una mejora en el tipo de cambio llevando el dólar oficial a $800 y, en la mañana de ayer, se conoció en el Boletín Oficial la continuidad del Programa de Incremento Exportador (PIE) que ahora establece que se van a liquidar un 80% (dólar oficial) y 20% al CCL, lo que deja el dólar para los exportadores en $860.

Esa cifra representa una mejora del 26% con respecto a los $670 del anterior esquema 80%-20% que había establecido Sergio Massa en su momento.

Ahora bien, si a esos $860 que estaría el dólar exportador se le descuentan las retenciones, se estima que el valor para liquidar esas ventas al exterior rondaría en $760 por dólar.

Hasta ese punto no hay conflicto con los sectores productivos, sin embargo cuando cruzan esos montos con el incremento en el impuesto PAIS, que lo llevarían del 7,5% al 17,5%, lo que impacta directamente en las importaciones de insumos necesarios para la producción de bienes transables, la relación ya no es tan llevadera. En este caso, para importar se hace a un tipo de cambio de $940, según fuentes oficiales.

“No es solo que vuelven las retenciones al vino sino que lo hacen recargadas, porque además de llevarlas al 15%, está el aumento en los costos para importar insumos que necesitamos para producir por la suba en el impuesto PAIS, más todo el resto de los costos interno como la energía eléctrica, el combustible, el flete, la mano de obra, entre otros”, sostuvo Fabián Ruggeri, presidente de Asociación de Cooperativas Vitivinícolas.

“Hay que sacar cuentas muy pero muy finas. Igualmente todavía tenemos que esperar la reglamentación, conocer la letra chica”, dijo el productor vitícola.

Para Ruggeri, el problema no solo se presenta con las exportaciones, que vienen de un año negro con una caída acumulada en los 11 meses del 2023 del 27%, según los datos del INV, sino que además les pega de lleno con el mercado interno.

“Acá también tenemos el mismo problema, porque así como tenemos el dólar a $800, para importar insumos hay que sumarle el 17,5% del impuesto, más todo el aumento de los costos internos… y acá vendés en pesos”, lanzó el dirigente cooperativista, después se tomó un segundo, respiró hondo y finalizó: “Vamos a esperar a ver que publican”.

Mauro Sosa del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este cree que es “demasiado pronto para hacer un análisis y sobre todo tratándose de una serie de medidas definidas como de emergencia”.

Igualmente sostuvo que “como buena noticia aparece la firme decisión de achicar el déficit fiscal, en lo particular, pensando en la vitivinicultura, y también como buena noticia, se destaca el aumento del tipo de cambio para las exportaciones y la eliminación del sistema SIRA de autorización de importaciones, que para la vitivinicultura es un tema central”, expresó.

Para Sosa, “la muy mala noticia, es la restitución de las retenciones que tras muchísimos años de reclamos habíamos logrado que se eliminaran y que si bien parece compensarse con un mayor precio del tipo de cambio hay que considerar que el impacto de las otras medidas será fuertemente contractivo para la actividad económica y esto ha sido reconocido por las autoridades, razón por la cual los aumento que habrá en los fletes e insumos más la inflación reducirán o hasta licuaran la diferencia cambiaria”, indicó.

Para cerrar la idea, Sosa apostó por el “optimismo” que hay, aunque está acompañado con “un justificado grado de incertidumbre” pero “con la expectativa intacta de iniciar un cambio de dirección en la economía”.

Fabián Fusari Duin, titular de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajos y Cebollas de Mendoza (Asocamen) prefirió mirar la situación con otros ojos.

Si bien reconoció que se vienen tiempos difíciles con una suba considerable de todos los costos, está convencido que el solo hecho de acortar la brecha cambiaria (entre el dólar oficial y el blue), ya es un beneficio para tener muy en cuenta.

“Con este nuevo sistema (dólar a $800) no se va a acomodar las cosas en el corto plazo, pero sí nos va a ir dando un poquito más de oxígeno, para poder generar más trabajo, generar nuevos proyectos, ser un poquito más competitivo porque a nivel mundial y con los precios a los que estamos vendiendo en dólares, si quisiéramos bajarlos un poquito, lo podríamos hacer y ahí seríamos más competitivos con otros tipos de países que son competidores como China o México”, expresó el titular de Asocamen.

En cuanto a la aplicación de retenciones, Fusari Duin se mostró cauto porque “todavía es una incertidumbre y hasta que no nos empiecen a tomar ese dinero, yo no te puedo decir cuánto va a significar en la economía de las empresas”, concluyó.

Mario Bustos Carra, gerente general de la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen) y también de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo tuvo una mirada más esperanzadora que crítica.

“Si bien se ha mejorado el tipo de cambio, el tema de las retenciones siempre cae mal, entonces todos están sacando la cuenta a ver si con la nueva forma de liquidar el dólar menos las retenciones hay una mejora”, comentó.

Bustos Carra, trató de quitarle dramatismo a la situación y sostuvo que “en principio, hay una ventaja a pesar de las retenciones porque se mejora el tipo de cambio que había hasta el viernes pasado y eso, más o menos, ha conformado” mientras que “la otra cosa que conforma es la esperanza de que esto es algo que a corto plazo se va eliminar, es lo que han dicho las autoridades”.

“Yo sería prudente y si bien todo lo que se dice es cierto, porque hay mejor tipo de cambio pero también hay un aumento en los costos, hay que dar un poquito de tiempo a ver con que medidas más se complementa, porque a lo mejor salen otro tipo de medidas que ayudan a comprender mejor esto mientras se termina elaborando un plan económico que nos diga exactamente hacia dónde vamos y qué es lo que queremos lograr”, redondeó el gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo.

Carlos Ponce, productor e integrante de la Cámara de Exportadores de Ciruelas de Mendoza (Cecim) aseguró que la actividad se vería seriamente afectada si le vuelven a aplicar derechos de exportación y más en los porcentajes que se están manejando.

Si bien Ponce adelanto que aún no conocen si serán alcanzados por la medida, si adelantó que “sería un retroceso importante para las economías regionales que se las vuelva a cargar con esto, por la alta carga impositiva que ya tienen los productos agroindustriales y sobre todas las cosas por la falta de competitividad, interna y externa, que ya tenemos si lo comparamos con la gente de Chile, nuestros competidores directos”, afirmó.

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