Qué se celebra y cómo el Día del Vino Bebida Nacional

Llenar una copa con esta bebida evoca tradición, el legado de generaciones pasadas, pero también el encuentro y cómo sostener esta industria en el futuro.

Qué se celebra y cómo el Día del Vino Bebida Nacional
Compartir una copa de vino tiene una connotación especial y el Día del Vino Bebida Nacional puede dar la excusa perfecta para recordar de qué se trata y, por supuesto, brindar

El vino es el ingrediente indiscutido de las celebraciones. Y el 24 de noviembre, desde hace 13 años, es el Día Nacional del Vino, lo que ofrece una oportunidad más para celebrar y, en esta ocasión, brindar en honor de la Bebida Nacional. Compartir una copa de vino tiene una connotación especial y puede ser un buen momento para recordar con qué cosas se vincula.

En noviembre de 2010, a través del decreto 1.800, se declaró al vino Bebida Nacional. Argentina fue el primer país del mundo -y hasta ahora, el único- en hacerlo. Y la ley 26.870 confirmó, en 2013, esa declaración. La normativa establece, entre otros puntos, que se deben “difundir las características culturales que implique la producción, elaboración y consumo del vino argentino y sus tradiciones”, como también “promover la imagen e isologo del vino argentino en todo tipo de eventos oficiales en el país y en el exterior” y “asegurar la presencia del vino argentino en eventos oficiales del cuerpo diplomático y consular”.

Desde entonces, el penúltimo mes del año se destina a revalorizar la cultura vitivinícola y lo que significa para los argentinos. En 2016, el Fondo Vitivinícola realizó una proyección con mapping sobre el obelisco, que comenzó a “llenarse” de vino, como si fuera una copa. En 2019, la entidad organizó un concierto en el CCK, del que participaron, entre otros, Pedro Aznar, Kevin Johansen, Ligia Piro y Franco Luciani (propuesta que se replicó este año).

Día del Vino Bebida Nacional. Gentileza Fondo Vitivinícola
Día del Vino Bebida Nacional. Gentileza Fondo Vitivinícola

También ha realizado videos para festejar el Día del Vino Argentino, como una reversión, por parte de Sub, del clásico “Quién se ha tomado todo el vino”, de Carlos “la Mona” Jiménez; y “Uva uva”, una producción conjunta del actor, músico y humorista Agustín “Soy Rada” Aristarán y la banda mendocina Gauchito Club.

Y el año pasado, cuando el 24 de noviembre coincidió con el mundial en Qatar, el Fondo decidió unir las dos pasiones argentinas del vino y el fútbol en un clip, “Te quiero tanto”, que tuvo como “actores y actrices” a tres sommeliers –Marcela Rienzo, Rodrigo Kohn y Aldo Graziani- y al enólogo Ángel Mendoza.

Los hábitos en el tiempo

El enólogo Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina, señala que el vino es “la bebida que nos ha identificado siempre” y recordó el lema de hace décadas que afirmaba que “es la bebida de los pueblos fuertes”. Pero, sobre todo, resaltó que “donde hay vino, hay cultura” para rescatar esa invitación a reflexionar sobre lo que hay detrás de cada botella que se descorcha.

Expresó que, a diferencia de otras bebidas, cuando hay una copa de vino en una reunión familiar o de amigos, las personas se predisponen para un encuentro. “Me parece importante resaltarlo. Cuando decimos ‘tomémonos un vino’, se habla de otras cosas. La charla se vuelve interesante. No estás tomando una bebida por tomarla”, analiza. Sumó que siempre ha sido una invitación a la unión y el diálogo, sobre el vino al principio, para avanzar sobre otros temas.

Como descendiente de inmigrantes, cuenta que en las reuniones familiares nunca faltó el vino y sus derivados, como la grapa. Pero que una de las razones de la caída del consumo es que se produjo un cambio de hábitos: antes la sobremesa era más extensa y se volvía a trabajar a la tarde, después de dormir una siesta. Hoy, en cambio, con dinámicas diferentes, el momento para disfrutar de un vino es a la noche, por lo que se bebe menos.

Bressia contó un dato curioso. En los ‘70, el “boom” -cuando se alcanzaron los 100 litros per cápita- se asoció, en parte, a la construcción de edificios de departamentos y oficinas en Buenos Aires, ya que los obreros se preparaban un asadito al mediodía y tomaban vino. Sin embargo, con la adopción de ciertas medidas de seguridad, se prohibió beber en el trabajo y esta costumbre se erradicó.

El enólogo destacó que, cuando se consume con moderación, el vino trae beneficios a la salud, por la presencia de polifenoles, que son antioxidantes y actúan sobre los radicales libres, que causan el envejecimiento. Y subrayó que no se debe perder de vista que se trata de un alimento y que ese fue uno de los factores que dio origen a la declaración de Bebida Nacional.

Volver al origen

“Para nosotros es la bebida histórica argentina y tradicional. Siempre ha estado en la mesa de los argentinos”, expresó el joven enólogo Matías Morcos. Suma que su búsqueda está centrada en volver a simplificar el vino “para todos”, ya que el proceso de premiumización de los últimos años, si bien por un lado ha sido muy positivo para un segmento de la vitivinicultura argentina, “lo ha alejado de las bases”. “Es una bebida que conecta a las personas. Hay que volver a la simplicidad del vino como ocasión para compartir”, afirma.

Morcos viene realizando, desde la zona Este, un trabajo fuerte de revalorización de las vides criollas, utilizando plantas que tienen 120 años, “con un pie en el pasado y la tradición, pero mirando al futuro”, porque entiende que se está produciendo una disrupción en todas las industrias y la del vino no va a escapar a esta tendencia. De hecho, la semana pasada estrenaron un modelo de enólogo artificial, público, que han puesto a disposición de todas las bodegas.

Si bien uno de los desafíos que enfrenta la vitivinicultura es cómo captar a los más jóvenes, Morcos consideró que no se trata sólo de grupos etarios, sino de momentos de consumo. Así, planteó que se he puesto el foco en un vino para restaurantes y hoteles, y se perdieron otros espacios, que opina se pueden recuperar con la uva criolla, como “la pileta a las cinco de la tarde, con hielo y soda, que eso también es vino y llevamos mucho tiempo diciendo que no lo es”.

El enólogo comentó que siente que las generaciones más jóvenes del mundo del vino tienen una responsabilidad de entender hacia dónde va a ir la vitivinicultura en los próximos 50 años. “Por un lado, hemos comunicado mucho la premiumización, pero también cambió la forma en que vivimos y cómo consumimos. Nuestros abuelos almorzaban con vino y, hoy, por nuestro estilo de vida, no nos podemos ir a dormir la siesta. Por eso estamos invirtiendo recursos en tecnología, para unirla al mundo del vino y no convertirnos en una industria del pasado”, lanzó.

Concierto de festejo

Para celebrar, este año, el día en que el vino fue reconocido como la Bebida Nacional, el Fondo Vitivinícola Mendoza, la Corporación Vitivinícola Argentina, con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones, el Gobierno de Mendoza y el Ministerio de Cultura de la Nación, organizaron un concierto, que se realizó el jueves, en el auditorio del Centro Cultural Kirchner.

El espectáculo propició un viaje por los paisajes y las músicas donde nace el Vino Argentino, con un ensamble orquestal dirigido por el maestro Popi Spatocco y grandes artistas invitados como David Lebón, Sandra Mihanovich, Juanchi Baleirón, los mendocinos Victoria Di Raimondo y el dúo Orozco Barrientos, la sanjuanina Cande Buasso, los riojanos Manu Sija y la Bruja Salguero, Rodolfo Mederos y su bandoneón, Los Tabaleros, Maggie Cullen y el grupo de cantoras Otra Ronda.

El repertorio visitó distintos géneros, como un modo de mostrar que la música comparte con el vino “el sello del paisaje de un país vitivinícola rico y diverso”. El concierto se puede disfrutar en el canal de YouTube “El Vino Nos Une”.

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