El ministro Sergio Massa quiere dar la señal al mercado de que bajará el déficit fiscal en 2024, e inclusive que pasará a un superávit primario de 1% del PIB, si es elegido presidente. Pero, a la vez, no quiere exhibir qué ajustará para lograr ese objetivo, de modo que recurre a proponer una disminución del gasto tributario, que no es otra cosa que eliminar exenciones impositivas o tratamientos tributarios diferenciales, que implican subir la ya muy elevada presión tributaria. Es decir, subir los impuestos, en lugar de bajar el gasto público.

