lunes 19 de abril de2021

Dos años: en 2019 comenzaron los problemas entre algunas entidades que conforman Coviar. Allí se plantearon problemas que no habrían sido resueltos. / Archivo
Economía

PEVI 2030: las voces a favor y en contra del plan estratégico

COVIAR. Más de 260 bodegas nucleadas en varias entidades no comparten el desarrollo de este estudio y sostienen que no ha sido clara la forma en que se puso en marcha.

Dos años: en 2019 comenzaron los problemas entre algunas entidades que conforman Coviar. Allí se plantearon problemas que no habrían sido resueltos. / Archivo

Mañana se vivirá un capítulo más de una división que se fue profundizando dentro del sector vitivinícola, en torno a la elaboración de un nuevo Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI). En las últimas horas, se conoció que el presidente Alberto Fernández asistiría al desayuno de la Coviar (Corporación Vitivinícola Argentina), lo que puede ser interpretado como un espaldarazo no sólo para la entidad, sino para el plan. Por otra parte, ocho entidades que se alejaron de ese organismo anunciaron la creación de una Mesa Nacional Vitivinícola.

Nicolás Vicchi, subgerente de Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas), expresó que el plan “vuelve a poner a la vitivinicultura como un ejemplo dentro del resto de las economías regionales, a la hora de encarar una visión de mediano y largo plazo desde la articulación pública y privada”. Asimismo, comentó que la presentación de hoy del PEVI es un acto institucional muy importante, porque el año pasado se lanzaba la invitación a escribir un plan “que estaba en blanco y ahora ya hay un desarrollo, objetivos y metas planteados, que hay que seguir trabajando para desarrollar las acciones necesarias para poder cumplirlos”.

Vicchi planteó que el proceso de actualización del plan estratégico comenzó en 2018 y que hubo diversos espacios de participación, de los que formaron parte más de 55 instituciones, que expresaron su visión y opinión. Por otra parte, se contó con el aporte técnico del INTA. Subrayó que se tuvo en cuenta las experiencias del plan anterior y que ahora se estableció una revisión cada 5 años.

Así, resaltó que este PEVI es de la vitivinicultura y que tiene como eje transversal –resultado del trabajo en los talleres, en todas las provincias la sostenibilidad en el ámbito social, económico y ambiental. Vicchi añadió que se detallan, además, las políticas públicas que tienen que acompañar para poder cumplir esos objetivos y alcanzar la competitividad para todos los eslabones de la cadena.

Con una visión opuesta, la presidenta de Bodegas de Argentina, Patricia Ortiz, advirtió que “deberíamos tener algo de voz en la construcción de un nuevo plan, sobre todo después del fracaso del anterior”. La asociación es crítica con la corporación vitivinícola porque no se lograron los resultados esperados en el PEVI 2020 y se retiró de la Coviar el año pasado.

“Pedimos que, antes de comenzar uno nuevo, entendamos las razones del fracaso, para no repetirlas. Acá no es borrón y cuenta nueva. Está en juego el empleo de mucha gente, la definición de inversiones y el crecimiento de las provincias vitivinícolas”, planteó. Además, recordó que habían señalado que en plena pandemia no era lógico hacer un PEVI para los próximos 10 años “ya que no hay elementos suficientes sobre los cambios que se avecinan y cuál ha de ser la nueva realidad”.

Entre las 55 entidades que sí participaron del armado del PEVI 2030, se encuentra la Cámara Argentina de Vinos a Granel. Su gerente, Alejandro Ballarini, consideró “un orgullo y un honor” participar en el armado ya que la entidad nació hace poco, en 2018.

Fuimos dando la visión del desarrollo y la consolidación de la actividad de vinos a granel en el mundo. Es importante por ser una válvula de control de los stocks vínicos, ayudando a mantener los precios en el mercado interno”, comentó Ballarini. Detalló que el mercado mundial de vino a granel ronda los 3.600 millones de litros, lo que representa entre el 35 y 40% del mercado total mundial del vino.

“Nuestros competidores tienen participaciones del 8 al 12%, mientras Argentina sólo tenía un 5%. El piso que deberíamos tener es de 150 millones de litros y ésa es la meta para el PEVI. No hay nada mejor que tener un sector organizado con metas definidas, sobre todo en este mundo vitivinícola tan competitivo”, subrayó.

Pero para Gabriela Lizana, presidente de la Asociación de Productores del Oasis del Este (Aproem), ésta no ha sido una buena estrategia: “Renovar un plan estratégico sin hacer diagnósticos profundos de los fracasos del anterior, hace que nazca con falencias importantes. Sobre todo, en el marco de los problemas estructurales que tenemos. Corremos el riesgo de acentuarlos y de que la caída sea irrecuperable”. Asimismo, indicó que no se convocó a todos ni se analizaron de verdad los problemas de la vitivinicultura.

Lizana se expresó “totalmente a favor de las mesas de concertación, de diálogo, de propuestas, pero siempre y cuando se respete la opinión de todos y no se pretenda imponer algo sobre los demás”. En esta línea, señaló que Aproem va a integrar la Mesa Nacional Vitivinícola y que presentará ahí sus propuestas para recuperar la rentabilidad. “Para eso, vamos a estudiar profundamente la cadena vitivinícola y la distribución de la renta en cada uno de los eslabones”, manifestó.

Pese a que considera que uno de los principales problemas del sector es la rentabilidad, Lizana resaltó que el institucional es gravísimo. “Las instituciones no ratifican representación porque llaman al presidente para que venga. La forma de ratificar representación es para abajo, no es mostrar ‘mirá a quién traigo’. Para abajo no hay consenso para un PEVI, ni para pagar la contribución”, lanzó.

En cambio, Rodolfo Paolucci, gerente de la Cámara Argentina de Fabricantes y Exportadores de Mostos de Uva (Cafem), destacó la participación de las diferentes provincias vitivinícolas y distintos eslabones de la etapa productiva en la definición del plan. “La Cámara del Mosto presentó las inquietudes de su rubro y compartimos nuestro propio plan estratégico, que terminó siendo un importante aporte para todos los aspectos relacionados con la industria del mosto”, precisó.

Paolucci considera que la partición en el PEVI 2030 es un reflejo de que la industria del mosto se ha ganado un lugar, comercializando a nivel internacional y generando divisas para el país. En ese sentido, celebra que el sector vitivinícola ya “no nos considera una estrategia de diversificación sino una industria, un rubro que hay que apoyar, escuchar y eso está reflejado en el plan, así que estamos satisfechos con lo logrado hasta acá”.

Otra entidad crítica es el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, que desde el inicio criticó el armado del plan porque no se alcanzaron los resultados esperados en el anterior, además de considerar que “la Coviar alteró su misión, pretendiendo ser la expresión gremial de la vitivinicultura” y que la contribución obligatoria es “un costo injustificado”. Así lo remarca Mauro Sosa, gerente de la entidad, quien considera que la Coviar ha perdido legitimidad.

Cuando se lanzó la invitación para los talleres presenciales, desde el centro consideraron “innecesario un nuevo PEVI dada la fallida experiencia del PEVI 2020”. Si bien destacan el espíritu que animó la creación del primer plan estratégico, han sostenido que “el obstinado y cerrado comportamiento de algunos dirigentes de Coviar lo transformarían en una oportunidad perdida”.

En ese sentido, Sosa cree que los foros y talleres que se organizaron no han sido ámbitos legítimos para discutir y validar propuestas. “Incluso, 262 bodegas de las más importantes y relevantes del país, 110 de las cuales son de la zona Este, firmaron en contra de la continuidad de la Coviar, de la posibilidad de un PEVI 2030 y en contra de la contribución obligatoria”, señala Sosa.

Una mesa nacional

El jueves se anunció la creación de una Mesa Nacional Vitivinícola, integrada por ocho entidades, con el objetivo de “trabajar en conjunto para que el sector en su totalidad contribuya al desarrollo económico y social sostenible del país”. Los miembros son la Asociación de Productores del Oasis Este Mendocino (Aproem), la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan, la Asociación Vitivinícola del Valle Calchaquí, Bodegas de Argentina, la Cámara de Bodegueros de San Juan, Cámara de Productores Agrícolas de San Juan, el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este y la Federación de Viñateros de San Juan.

En la presentación plantearon que el PEVI “es un plan estratégico sectorial inflexible y desenfocado en sus prioridades que costó al sector 6.000 millones de pesos” y que, “combinado con la crisis económica, terminó de expulsar de la cadena a miles de productores, con el consecuente abandono de más de 2.000 viñedos”. Los objetivos que se plantearon para trabajar en conjunto son: potenciar el mercado interno y externo de vinos, y la exportación de otros productos relacionados como el mosto, la uva en fresco y la pasa. Además, proponen incluir a universidades, fundaciones y otras entidades.