22 de marzo de 2026 - 08:10

Parques solares: los proyectos de Mendoza y cómo impactan en la capacidad eléctrica

La energía solar ha tomado nuevo impulso en Mendoza de la mano de incentivos específicos y de ampliación de la infraestructura en líneas eléctricas.

Las inversiones que requieren los parques solares son millonarias y no es sencillo determinar el alcance que poseen. Del mismo modo, para el ojo poco entrenado comprender el alcance de miles de paneles ubicados en algún lugar de la provincia tampoco es fácil. La energía solar no es nueva, pero hace relativamente poco comenzó a crecer en Argentina y en Mendoza. La provincia tiene una geografía y un clima ideal para la generación de “luz” solar gracias a la radiación que le ofrece la cordillera de Los Andes.

En los últimos años, por otra parte, se ha buscado incentivar este tipo de inversiones con el fin de aportar energía limpia al sistema eléctrico. Aunque es lo básico, la generación de la energía no es el único punto a tener en cuenta ya que en el contexto actual un punto casi tan relevante como la generación es que lo que se produce se puede inyectar al sistema para su consumo. Parece una obviedad, pero hasta hace un tiempo eso no era posible debido a que la infraestructura disponible estaba saturada. En este marco, la construcción de una nueva línea de alta tensión y la proyección de otras han sido un punto clave a la hora de invertir en esta tecnología.

El nuevo contexto nacional e internacional, por otra parte, favorece los proyectos mineros y petroleros al tiempo que incentiva las inversiones en parques solares. Además, el acceso a financiamiento internacional puede facilitar la ejecución de proyectos de gran escala. “Históricamente, el sistema argentino estuvo fuertemente regulado, pero medidas recientes como la resolución 400/25 permiten que los nuevos proyectos vendan energía directamente a grandes usuarios”, explicó Jimena Latorre, ministra de Energía y Ambiente de Mendoza.

Este cambio, continuó, ha generado incentivos concretos como, por caso, que las empresas mineras y de hidrocarburos pueden adquirir energía renovable para compensar sus emisiones. De este modo, se desarrollan contratos de compra que certifican la adquisición en parques solares, pese a que en la práctica la situación no es lineal. Los proyectos mineros demandan grandes volúmenes de energía y es cada vez más importante que buena parte de esta sea renovable.

Un ejemplo de esto es el recientemente inaugurado parque Anchoris, cuya energía ya estaba prácticamente contratada antes de su inauguración. Aunque la electricidad se inyecta al sistema interconectado y se mezcla con la que allí circula, los compradores reciben certificados que acreditan utilización de energía limpia. El 23 de febrero se inauguró el Parque Solar Anchoris, proyectado por Emesa y materializado y ejecutado por Genneia.

Parque Solar El Quemado
El parque solar El Quemado de YPF Luz

El parque solar El Quemado de YPF Luz

Este parque contó con una inversión de U$S 160 millones y cuenta con una capacidad instalada de 180 MW, destinados a abastecer la demanda de grandes usuarios industriales en el marco del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER). Se trata del segundo desarrollo fotovoltaico de Genneia en la provincia y uno de los más relevantes de la región de Cuyo. Posee 360.000 paneles bifaciales con una infraestructura que abastecerá a 125.000 hogares y evitará la emisión de 220.000 toneladas de dióxido de carbono por año.

Mendoza con clima ideal

El proceso en un parque solar o fotovoltaico sigue los siguientes pasos: en primer lugar los paneles convierten la luz del sol en electricidad mediante el efecto fotovoltaico y generan lo que se denomina Corriente Continua. Esta energía sale con tensiones relativamente bajas y debe pasar por “inversores”. Es decir, por equipos que convierten la corriente continua en alterna que es la que está sincronizada con la red.

Dicha Corriente Alterna todavía está en media tensión por lo que se debe elevar mediante transformadores para ser transportadas por las líneas de líneas de alta tensión. En estas, la electricidad se integra al sistema interconectado (SADI) que luego la distribuye en función de la demanda y de la capacidad de la red. En Mendoza, esta energía la conduce Distrocuyo que llega más tarde luego a las subestaciones de transmisión en donde se reduce la tensión para que pueda inyectarse a las distintas redes regionales. En el caso de Mendoza estas son operadas en un 70% por Edemsa y el resto por distintas cooperativas eléctricas como la de Godoy Cruz y la del Este.

Más allá de la infraestructura, Mendoza cuenta con condiciones naturales excepcionales para el desarrollo solar. En palabras de la ministra Latorre, el factor determinante es la radiación solar que en la provincia alcanza niveles superiores al promedio nacional lo que se explica en gran medida por su geografía. Es que la altura de la precordillera reduce la densidad atmosférica, lo que permite una mayor incidencia de radiación. La baja nubosidad y el clima seco también favorecen la energía solar dada la alta cantidad de días despejados al año.

“Estas características permiten obtener mayores niveles de generación por panel instalado, lo que mejora la rentabilidad de los proyectos”, señaló la funcionaria. En este marco, la provincia ha implementado una estrategia sostenida de expansión de capacidad instalada y generación de incentivos para atraer inversiones. “Se trata de un camino que posee al menos ocho años”, relató la funcionaria quien dio detalles sobre el crecimiento de los parques fotovoltaicos y de cómo la energía se suma a la red general.

Incentivos y beneficios

La responsable del área de Energía en la provincia destacó que las inversiones privadas han venido de la mano de la articulación entre diversos organismos públicos. Entre ellos el Ente Provincial Regulador Eléctrico (EPRE) jugó un rol clave en la planificación y en la regulación. A esto se suma el trabajo del Ministerio de Energía, la Subsecretaría de Energía de la Nación, Emes, las empresas distribuidoras, las autoridades ambientales e inversores privados. “La obtención de declaraciones de impacto ambiental y la coordinación con actores como Distrocuyo fueron pasos fundamentales para viabilizar cada proyecto”, remarcó Latorre.

En Mendoza, en términos de capacidad instalada total, la evolución de la generación de energía muestra una tendencia ascendente. En 2015 se generaban 1.730 MW y en 2026 creció a 2.500 MW. Según información oficial, se espera que para 2030 se generen 3.700 MW y se cree que el 40% de ese total será provisto por energía solar. El salto proyectado abre una ventana significativa para nuevos parques solares.

Según informó el Gobierno, uno de los pilares del crecimiento de la energía solar en Mendoza ha sido el conjunto de instrumentos diseñados para reducir el riesgo y mejorar la rentabilidad de los proyectos. Desde de este marco, se ha buscado incentivar las inversiones con “reglas de juego previsibles”, dado que es un sector de recuperaciones en 15 o 20 años. Así, a través de la Ley Provincial Impositiva 2025 se establece la exención total del impuesto a los Ingresos Brutos para actividades de generación de energía renovable. Esto tiene un impacto directo en la reducción de costos operativos, la mejora en la tasa interna de retorno de los proyectos solares y la competitividad frente a otras jurisdicciones.

A esto se suman incentivos para zonas estratégicas como la alta montaña. A través de la Ley Provincial N° 9584 introduce beneficios específicos para proyectos ubicados en zonas de alta montaña, que suelen coincidir con áreas de excelente radiación solar. Aquí se cuentan beneficios fiscales adicionales y aportes estatales no reintegrables. Estas herramientas son importantes porque buena parte de las mejores zonas solares están alejadas de los centros urbanos al tiempo que requieren altas inversiones iniciales en infraestructura.

El mapa de los parques solares en Mendoza

Actualmente, Mendoza cuenta con nueve parques solares en distintos estados de avance. Seis ya están energizados y un séptimo parcialmente operativo. Uno de los casos más representativos es el parque solar de Anchoris, desarrollado por Genneia. Este proyecto tiene una capacidad total cercana a los 180 MW, de los cuales una porción significativa ya está en funcionamiento. Lo mismo ocurre con el parque ubicado en San Rafael, también impulsado por la misma empresa, que prevé una capacidad total de 180 MW, con aproximadamente 140 MW ya energizados.

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Otro caso relevante es el parque solar El Quemado realizado por YPF Luz proyectado para alcanzar los 305 MW, aunque actualmente cuenta con unos 200 MW en operación. El esquema de energizar parcialmente y luego completar la obra responde a una lógica técnica y financiera habitual en este tipo de desarrollos: permite comenzar a inyectar energía al sistema mientras se finalizan las etapas restantes. Estos parques no operan de manera aislada sino que están conectados al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Las zonas con mayor concentración de potencia son San Rafael, Luján de Cuyo y Las Heras.

A continuación, uno por uno los parques solares en Mendoza

Operados por Genneia

  • Mendoza Sur (San Rafael): 345 MW
  • Malargüe I (Malargüe): 90 MW
  • Anchoris I y II (Luján de Cuyo): 180 MW
  • San Rafael I (San Rafael): 200 MW

Operado por Aconcagua Energía

  • Aconcagua (Luján de Cuyo): 90 MW

Operado por YPF Luz

  • El Quemado (Las Heras): 305 MW

Operado por PUEL Energy

  • Pasip (San Martín): 1,2 MW

Operado por FeCeNC

  • El Copertote (Santa Rosa): 3 MW

Generadora Solar Santa Rosa

  • Solar de Los Andes (Santa Rosa): 5 MW

Operado por Helios Renovable Energy

  • Santa Rosa 1 y 2 (Santa Rosa) 10 MW

Los parques motorizados vía RIGI

El Régimen de Incentivo General de Inversiones (RIGI) nacional ha sido clave para la llegada y la promesa de grandes parques solares. Esto debido a que ofrece beneficios fiscales, ventajas aduaneras e incentivos cambiarios. Para acceder, los proyectos deben superar una inversión mínima de 200 millones de dólares lo que lo convierte en una herramienta especialmente relevante para grandes parques solares.

Mendoza ya cuenta con una experiencia concreta en esta línea y es el Parque Solar El Quemado que lleva adelante YPF Luz que se pudo llevar adelante a través del RIGI con una inversión total de 210 millones de dólares. Según informaron esta compañía, el parque está en su etapa final de construcción con un avance de obra del 90%. “Es uno de los proyectos fotovoltaicos más relevantes de Cuyo y es el séptimo desarrollo renovable de la empresa”, detallaron desde YPF Luz al tiempo que destacaron que fue el primer proyecto de renovables enmarcado en el RIGI.

En poco más de 12 meses de ejecución (la obra inició en enero de 2025 y debería finalizar en junio de este año), El Quemado ya opera 200 MW de los 305 MW de capacidad instalada total que tendrá. Esto indica que el parque ya inyecta energía eléctrica al SADI (Sistema Argentino de Interconexión) para grandes usuarios y clientes industriales a través de la estación transformadora de alta tensión (220 KV) que une San Juan con Cruz de Piedra. Con más de 500.000 paneles solares, solo restan tareas enfocadas en trabajos de cableado de módulos, inversores y centros de transformación.

Entre los beneficios energéticos de este Parque, se puede mencionar la generación de energía equivalente al consumo de más de 233.000 hogares argentinos. Según la información de YPF Luz se trata de energía suficiente para cubrir la demanda de todos los hogares de la Ciudad de Mendoza y de los departamentos de Las Heras y Lavalle. Vale aclarar que la energía que tanto El Quemado como otros parques inyectan al SADI se “mezcla” con otros tipos de generadores y no se distribuye en lugares puntuales sino que es un ejemplo de lo que puede abastecer.

Parque Solar San Rafael - Genneia
El parque solar San Rafael

El parque solar San Rafael

Hacia adelante, el RIGI podría favorecer el parque Mendoza Sur Diamante que incorporaría 345 MW adicionales en 2029, ampliable a 500 MW. Este parque está en manos de Genneia, la empresa de Jorge Brito que también gestiona financiamiento a través del BID. Aunque todavía no está confirmado su ingreso al RIGI para este segundo parque, se estima que pronto se podrá materializar.

La clave de la infraestructura eléctrica

Hoy, con múltiples parques solares en funcionamiento y otros próximos a entrar en operación, Mendoza enfrenta un escenario de expansión, pero también desafíos estructurales vinculados principalmente al transporte de la energía. Durante años, la principal limitación no fue la capacidad de producir energía —ya sea solar o térmica— sino la imposibilidad de trasladarla desde los puntos de generación hasta los centros de consumo.

Este “cuello de botella” se replica en distintas regiones del país y también afecta a sectores como la minería o el turismo en alta montaña. El problema es que gran parte de esta infraestructura quedó desactualizada frente al crecimiento de la demanda lo que se agravó por la falta de inversión durante años derivó en restricciones que afectan tanto a grandes proyectos industriales como a usuarios sensibles, incluidos electrodependientes en zonas alejadas.

No obstante, la provincia ha tomado cartas en el asunto e impulsado la línea de media tensión Cruz de Piedra que ha sido determinantes para el crecimiento dela generación. Esta línea permitió habilitar la conexión de parques como el de Anchoris y abrir la puerta a nuevos desarrollos. Del mismo modo, la ministra Latorre explicó que se trabaja en el refuerzo del sistema de media tensión en el norte provincial, lo que facilitará la incorporación de nuevos proyectos.

También existen iniciativas con factibilidad técnica aprobada —como el parque Aconcagua— que aún no se han construido por cambios en esta empresa, pero que podría reactivarse gracias a mejoras en la red de transporte. En carpeta está la licitación de nuevas líneas que se financiarán con los fondos del resarcimiento y están orientadas a mejorar la robustez del sistema. Una ya está adjudicada y es la del Valle de Uco mientras que la otra, Mendoza Norte, está en proceso de ser licitada. El objetivo es evitar que fallas en el transporte arrastren a la distribución y limiten el crecimiento.

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