12 de julio de 2025 - 00:15

Pablo Cavallaro: "Invertimos 400 mil dólares para reabrir y apostamos a que el turismo vuelva a crecer en Uspallata"

Pablo Cavallaro, dueño del Hotel Valle Andino, invirtió 400 mil dólares en su reapertura para potenciar el turismo familiar en Uspallata, Mendoza. Conocé cómo es el hotel que ofrece alojamiento por $132.000 en base doble.

La actividad turística en Mendoza atraviesa un momento complejo y con números en rojo. En un contexto marcado por la caída del poder adquisitivo y la retracción del consumo, uno de los motores históricos de la economía provincial se encuentra lejos de los niveles de movimiento que solía registrar años atrás.

Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), durante el último fin de semana largo de junio, que combinó los feriados por el Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes y el Día de la Bandera, la ocupación hotelera en Mendoza no superó el 50% en gran parte de los destinos turísticos. La baja afluencia de visitantes se tradujo en una actividad comercial escasa.

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Si bien este panorama mostraba algunos indicios de recuperación gracias a las primeras nevadas en la cordillera, que atrajeron a familias y turistas en busca de paisajes blancos y actividades en la nieve, los números siguen siendo insuficientes para consolidar un verdadero repunte.

De acuerdo al Ente Mendoza Turismo (EMETUR), Mendoza recibió 120.000 visitantes durante ese fin de semana largo, con una estadía promedio de tres días y un gasto diario estimado en 80.000 pesos. Esto representó un aporte de 28 millones de dólares a la economía local. Los índices de ocupación más altos se concentraron en el Gran Mendoza, Cacheuta, Potrerillos y Tunuyán, con picos promedio cercanos al 70%, mientras que otras zonas como Uspallata quedaron rezagadas, con niveles de ocupación más bajos y poco flujo turístico sostenido.

En este escenario de incertidumbre y caída del consumo, la reapertura del Hotel Valle Andino en Uspallata aparece como una apuesta contracorriente y de largo plazo.

Ubicado a 120 kilómetros de la ciudad de Mendoza y enclavado en un punto estratégico sobre el Corredor Bioceánico que une Argentina con Chile a través de la Ruta Nacional 7, Uspallata es un lugar que combina valor logístico y potencial turístico, aunque muchas veces ha sido considerado más como un paso de tránsito que como un destino en sí mismo.

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Las fluctuaciones del tránsito internacional, los cierres esporádicos del túnel por razones climáticas limitan su capacidad de atraer visitantes que pernocten más de una noche.

La familia Cavallaro decidió relanzar el hotel luego de varios años de inactividad, invirtiendo más de 400.000 dólares en su remodelación. La obra significó la recuperación edilicia de un establecimiento con historia, pero también la incorporación de una propuesta gastronómica renovada, espacios de relax y la puesta en valor de actividades que promueven el contacto con la montaña y la cultura local.

- ¿Qué impacto esperan que tenga esta reapertura en el turismo local?

- Tenemos expectativas positivas. Somos conscientes de que el turismo en Mendoza no está en su mejor momento. Sin embargo, queremos atraer tanto a personas que busquen un lugar tranquilo y cómodo para descansar, como a viajeros que disfruten de la aventura y las actividades de montaña que Uspallata puede ofrecer. Nuestra intención es que el hotel sea más que un lugar de paso, que quienes vengan elijan quedarse y vivir la experiencia completa de la alta montaña.

- ¿Tienen en cuenta el Corredor Bioceánico para captar turistas o viajeros?

- La verdad es que no lo hemos considerado como un factor principal. Mucha gente piensa que Uspallata solo sirve para alojar a quienes quedan varados cuando cierran los túneles internacionales, pero nuestra visión es distinta. No queremos que el hotel sea solo una solución pasajera para viajeros que se detienen por obligación. La idea es que quienes se queden lo hagan por decisión propia, para disfrutar del lugar y de todo lo que ofrecemos. Por supuesto, si alguien debe quedarse una noche por alguna situación imprevista será bienvenido, pero buscamos atraer a visitantes que aprecien realmente la zona y la experiencia.

- ¿Qué servicios tienen habilitados actualmente?

- Ya están abiertos el restaurante La Barrosa y el Andino Wine Bar. En el restaurante destacamos un horno de barro de tres metros de diámetro, que funciona a leña, y que nos permite preparar platos regionales con productos locales, especialmente de Uspallata. Abrimos temprano para el desayuno y seguimos hasta las 23 horas ofreciendo un menú variado con platos auténticos. Además, tendremos un Salón Andino, que es un espacio de relax y contamos actualmente con juegos ubicados arriba en el zoom. Para la temporada de verano planeamos habilitar la pileta, y aunque nos gustaría mantenerla abierta también en invierno, eso requiere una infraestructura que aún no hemos completado.

- ¿Cómo planean diferenciar su propuesta gastronómica y enoturística para atraer a los viajeros?

- Nuestra propuesta se basa en la calidad y la autenticidad. Trabajamos con productos locales y elaboramos platos típicos en un ambiente cálido y cómodo. La cocina a leña, el horno de barro, y el cuidado en los detalles como la vajilla de calidad, marcan la diferencia. Además, el Andino Wine Bar está pensado para que los visitantes puedan disfrutar de los mejores vinos de altura de Mendoza. Queremos que esta experiencia gastronómica sea parte importante de la estadía, que no sea solo comer, sino también conectarse con el lugar.

- ¿Tienen planes de posicionar el hotel como un espacio para convenciones o eventos corporativos?

- Sí, definitivamente. Ya contamos con un salón diseñado para eventos corporativos, reuniones y convenciones. La idea es ampliar la oferta para atraer a todo tipo de público, no sólo turistas sino también empresas que busquen un lugar diferente para encuentros laborales o celebraciones. Eso forma parte de la visión a futuro para diversificar el uso del hotel y generar más movimiento económico en la zona.

- ¿Qué acciones sustentables y de integración local están impulsando?

- Tenemos un fuerte compromiso con la comunidad de Uspallata. Trabajamos con proveedores y prestadores locales para todas las actividades al aire libre, como cabalgatas, traslados y excursiones, lo que genera empleo directo e indirecto en la región. Además, incorporamos una planta solar que abastece parte del consumo eléctrico del hotel, sumando un componente ambiental importante. Queremos que el proyecto tenga un impacto positivo en la economía y el medio ambiente local, siempre respetando.

- ¿Cuál fue la inversión total para reabrir el hotel y cómo se repartió entre infraestructura y servicios?

- La inversión total para la remodelación fue aproximadamente 400.000 dólares. No puedo precisar con exactitud cómo se distribuyó entre infraestructura y servicios porque fue un proceso muy artesanal, lo hicimos en familia y sin ayuda de arquitectos ni equipos técnicos externos. Básicamente nos guiamos por nuestro criterio y gusto personal. Lo que sí te puedo decir es que la renovación fue total, especialmente compleja en los baños de todas las habitaciones, que tuvimos que hacer completamente nuevos, desde las losas hasta los detalles más pequeños.

Biografía:

Pablo Cavallaro es el actual dueño y gestor del Hotel Valle Andino, en Uspallata, Mendoza. Retomó el proyecto familiar iniciado por su padre, Roberto Cavallaro, en 1990, y lideró la remodelación del hotel a partir de 2020, con una inversión cercana a los 400 mil dólares. Sin formación específica en hotelería o arquitectura, Pablo apostó por un trabajo artesanal y familiar para renovar el establecimiento, con foco en la calidad y la identidad local.

Además, Pablo se dedica a la mecánica, gestionando un taller de tornería en Tunuyán, donde también posee una chacra. En San Carlos, cuenta con un campo dedicado a la cría de ganado, orientado exclusivamente a la producción de terneros, sin fines de exportación. Su actividad combina la tradición rural con el impulso turístico, buscando fortalecer el desarrollo económico y social de la región.

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